El narrador de esta historia es un completo desconocido para el no sabemos cómo se llama ni qué aspecto tiene, solo que trabaja en una tienda de antigüedades, la Furacocoya, que le gusta dormir hasta tarde y que tiene aversión al trabajo. A través de sus ojos nos colaremos en el pequeño mundo que le rodea, un mundo dibujado con desapego y los sorprendentes atajos de Yuko, la pasión por el sumo de Françoise, el proyecto de fin de carrera de Asako, los secretos de Mizue… Y, sin embargo, bajo su indiferente mirada cada pequeño detalle vibra y cobra vida propia convirtiéndose en una aventura fascinante, en un misterio intrínseco. Una novela que comienza en Tokio y termina en un París impregnado de una extraña magia, como polvo de oro en una taza de té verde. Una colección de cuentos exquisitos, no exentos de crítica social y escritos con mucho humor. Una novela sobre el mundo y la sociedad actual contemplada con nostalgia desde los ojos de la juventud.
Estamos ante una obra de un autor japonés que se lee fácilmente (hay algunos que se atragantan) pero que tiene un estilo en los diálogos directos que descoloca al principio. Luego puedes adaptarte y disfrutar de esta sencilla historia de relaciones humanas en un barrio desconocido de Japón. Es una novela interesante y que nos muestra un Japón que ningún turista normal visitaría, ese Japón de un barrio normal, sin aventuras extraordinarias más que su mundanalidad natural.
Nuestro narrador sin nombre no nos deja saber absolutamente nada de él, solo sabemos que es un hombre, tiene casi 40 años, trabaja a medio tiempo en una tienda de antigüedades, y vive en un departamento que también usan como bodega, justo encima de la tienda. En cada capítulo nos habla de sus interacciones con el dueño de la tienda, con el dueño del edificio y sus dos nietas, y con una vecina amable que va a pasar tiempo a la tienda, sin comprar nada. Leí éste libro todo el tiempo con el ceño fruncido, pues nunca supe de qué trataba realmente. Si, éste hombre nos cuenta las cosas que han ido pasando con éstos otros personajes que le rodean, pero... y? A dónde llegamos, o cuál fue la lección, o que? Las historias como tal no eran ni muy interesantes ni muy bonitas, ni de mucho impacto, por lo que, en serio, estuve todo el libro esperando que ALGO sucediera. En un par de ocasiones sonreí y puse 3 post-its para señalar algo lindo. Es todo. No sé, no me sentí en ningún momento identificada ni preocupada ni nada por los personajes, y francamente tampoco me interesaba mucho saber algo más del narrador. Me quedó debiendo muchísimo, un libro muy olvidable. ⭐⭐2
El narrador comienza su relato cuando lleva poco tiempo trabajando en la Furacocoya, una tienda de antigüedades encima de la cual hay un almacén en el que vive. En primera persona, va retratando su día a día en la tienda, la galería de personajes con los que se relaciona, todo ello con una prosa sencilla y sobria, sin grandes acontecimientos, sino fijándose más bien en los detalles y en los diálogos. Personalmente he ido disfrutando más de la lectura a medida que pasaba las páginas, pues poco a poco te encariñas con esa pequeña "familia" que forman el protagonista y sus allegados, y cuyas historias acaban siendo un reflejo de la sociedad actual en la que viven. El libro está formado por siete relatos que tienen continuidad en el tiempo, pero que también pueden ser leídos independientemente, a ratos. Es la primera novela traducida al español de Yū Nagashima, escritor japonés que promete, y con la que además obtuvo el Premio Kenzaburo Oé en el 2007. Es de esas historias que transmiten más de lo que dicen las propias palabras. Me ha gustado y creo que puede resultar una lectura agradable para los amantes de la literatura japonesa. *3,5/5
El autor es un japonés contemporáneo que era desconocido para mí pero que me ha encantado; otro más para mi lista de la literatura nipona que es una de mis favoritas. El narrador de la historia es el empleado de una tienda de antigüedades y es así como describe a cada uno de los singulares personajes y sus múltiples problemas y desafíos; la historia comienza en Japón y termina en París. Está escrito en una forma muy amena que en todo momento me mantuvo atenta a la lectura y lo considero muy recomendable.
Un poco distinto a lo que esperaba pero definitivamente es disfrutable. Tiene diálogos que estoy segura que pueden ser haikus o rengas en el japonés original y algunas sutiles referencias a la cultura pop. Algunos creerán que parece un dating sim y sí, lo es. Lo releeré en algún futuro cercano.
"Elle aimerait sans doute échapper à un monde qui n'arrête pas de lui demander à quoi ce qu'elle fait va lui servir."
J'ai apprécié la lecture de ce livre. Je ne suis pas une grande amatrice des livres sous forme de tranche de vie et bien que j'ai toujours un problème avec les traductions du japonais que je trouve toujours très artificielles. Cela n'a pas trop entaché ma lecture et l'ambiance cotonneuse du roman. Ici, on suit l'employé d'un antiquaire pendant quelques mois, un jeune homme au passé flou, au futur incertain, jamais nommé. Il se laisse porter par le courant, d'une nonchalance à toute épreuve. A travers son regard on découvre le petit monde autour du "Barococo" la boutique qu'il tient. C'est un livre agréable, une lecture de plage, mais assez oubliable je pense.
Una historia muy entrañable, y fácil de leer, con las relaciones interpersonales entre el protagonista, un desconocido para nosotros, y todo lo que le rodea. Un barrio típico con personas más o menos normales, y como influyen en la vida, puntos de vista y experiencias del protagonista.
Es de esas novelas japonesas que, cuando la acabas, te preguntas por qué le faltan páginas, porque el final aparece de modo abrupto. Pero en realidad no le faltan. La clave está en un párrafo de la penúltima, que resume bastante bien toda esta novela de capítulos de cuento:
"Justo en ese mismo momento me doy cuenta de que estoy de viaje. Llevo en Francia desde ayer, pero no me refiero a eso; llevo viajando mucho tiempo antes, desde que llegué a la planta de arriba de la Furacocoya. Mi periplo continúa, y me detengo un instante."
Porque los personajes parece que no se mueven, hasta que a la mitad (aproximadamente) empiezan a pasar algunas cosas. Es curioso cómo nuestro (desconocido) protagonista está y no está a la vez en lo que sucede. Se mantiene al margen de las relaciones que suceden a su alrededor, cais como si fuese impermeale a ellas, pero acaba enredado con el resto de personajes. Esos personajes al principio parecen excéntricos, y aunque no conoces prácticamente nada sobre sus vidas y sus motivaciones, te encariñas con ellos; las piezas acaban encajando, formando una extraña familia. En ocasiones me ha resultado inquietante preguntarme si el protagonista tiene alguna condición especial o es, simplemente, otro excéntrico más, alguien que no acaba de ver el mundo como se supone que debemos verlo, de encajar en él.
Se agradece el prólogo, de lectura obligatoria para no encontrarse con el extraño formato de los diálogos sin conocer por qué son así.