La carrera literaria de Sergi Pàmies está centrada principalmente en sus libros de relatos cortos. Con un estilo cercano, sin excesiva floritura, Pàmies le cuenta al lector historias cotidianas, de todo tipo y desde cualquier enfoque, usando todos los recursos que tiene la ficción. Pues bien, a la hora de afrontar una novela (al menos ésta), el escritor catalán (aunque nacido en Francia) tira de ese mismo repertorio para construir la historia de lo que sucede en un pequeño pueblo cuando la caída de una torre de alta tensión los deja sin luz. A base de capítulos brevísimos, en los que cada personaje es protagonista, enlazando las pequeñas historias unas con otras, Pàmies dibuja una crónica de lo que sucede de tal manera que el lector se imbuye del sentir del relato queriendo saber más. Cuando uno acaba un libro con la sensación de querría que le contaran más, claramente lo que ha leído merece mucho la pena.