Las raíces directas del teatro actual se encuentran en la obra de Henrik Ibsen (1828-1906), quien no sólo puso los cimientos de la escena moderna, sino que dio expresión a muchos de los problemas del mundo contemporáneo. Uno de los temas que están presentes a lo largo de todo su teatro -la mujer como ser capaz de elegir libremente- llega a su cima en la Nora de "Casa de muñecas" (1879) y en la protagonista de "Hedda Gabler" (1890). Si la primera obra fue causa de uno de los mayores escándalos en la historia del teatro occidental, la segunda ofrece el retrato de una compleja psicología femenina encarnada en su protagonista, una mujer capaz de sacrificar todo en aras de su independencia. Prólogo de Alberto Adell
Henrik Johan Ibsen was a major Norwegian playwright largely responsible for the rise of modern realistic drama. He is often referred to as the "father of modern drama." Ibsen is held to be the greatest of Norwegian authors and one of the most important playwrights of all time, celebrated as a national symbol by Norwegians.
His plays were considered scandalous to many of his era, when Victorian values of family life and propriety largely held sway in Europe and any challenge to them was considered immoral and outrageous. Ibsen's work examined the realities that lay behind many facades, possessing a revelatory nature that was disquieting to many contemporaries.
Ibsen largely founded the modern stage by introducing a critical eye and free inquiry into the conditions of life and issues of morality. Victorian-era plays were expected to be moral dramas with noble protagonists pitted against darker forces; every drama was expected to result in a morally appropriate conclusion, meaning that goodness was to bring happiness, and immorality pain. Ibsen challenged this notion and the beliefs of his times and shattered the illusions of his audiences.
Bir solukta okuyabileceğiniz, bir evlilik draması. Dönemine göre değerlendirildiğinde; toplumda kadının rolü ve konumuna dair basit bir öykü üzerinden yapılmış güçlü bir eleştiri. Yıllar önce kendi topraklarında sahnede izledikten sonra sonunda kitap halini de okuyabildim ve aynı keyfi aldım. Oyun okumayı sevmiyorsanız dahi bir şans verin dedim. Özellikle de kadın ve toplum konularına ilgiliyseniz temel okunacaklardan birisi.
Éste ha sido mi primer contacto con el célebre (y censurado) autor noruego y debo admitir que, en más de un momento y con más de una de las frases que sueltan por sus bocas las protagonistas de estas dos obras (especialmente Nora Helmer, de 'Casa de muñecas'), el que se quedó 'moñeco' fui yo. Y eso que los dos primeros actos de su obra más célebre transcurren de manera más o menos apacible, pero es que el final del tercero es de ALTO VOLTAJE: menudo vehículo de lucimiento para cualquier actriz, no me extraña que se rifen el papel.
En cualquier caso, cuesta crear que estas obras fueran estrenadas a finales del siglo XIX y que fueran escritas por un hombre. No es ya que el mensaje que transmiten estas obras fuera avanzadísimo para su época; es que si Nora Helmer tuviera Twitter hoy en día, sería linchada a diario.
Es refrescante ver que ya en 1879 había quien reflexionaba sobre la independencia de la mujer y sobre el limitadísimo papel que se les concedía en el espacio público. Siempre víctimas pasivas, nunca dueñas de su destino. Tal y como apunta el símil que da título a 'Casa de muñecas', las mujeres no eran más que un juguete que pasaba de las manos de los padres a las de los maridos y que por el camino se sometían a los caprichos de ambos.
La tensión dramática que Ibsen cocina a fuego lento, con una historia original pero creíble, sutil pero al mismo tiempo repleta de 'red flags', es el caldo de cultivo ideal para llevar a sus protagonistas al límite y que directamente exploten. Y hay que ver lo que sale cuando eso pasa.
Creo que este autor es el ejemplo perfecto de que la justificación de "es que en aquella época era lo normal" flaquea bastante. En cualquier época ha habido personas avanzadas que han alzado la voz contra las injusticias, también contra aquellas que recibían el beneplácito de todo el resto de la sociedad, víctimas incluidas. E Ibsen, claramente, es una de ellas.
Drama en tres actos y sin escenas; en su lugar, se suceden los diálogos 1:1 con un sistema de entradas y salidas motivadas de una organicidad acojonante. En el centro del drama, Nora. Salvo una notable excepción (Linde-Krogstad) ella está presente en todo diálogo.
El tema, la toma de conciencia de la mujer-muñeca. El conflicto, la ley de los hombres vs. la ley natural de la mujer. Ibsen así se lo escribió en una carta a su hermana mientras escribía 'Casa de muñecas'. Mi edición también refiere a la vida de Laura Kieler, escritora y amiga de Ibsen en una situación semejante a la de Nora, que pidió consejo a su colega y acabó siendo ingresada en un psiquiátrico por su familia. Pero, construida a partir del conflicto dramático, Nora, “la alondra”, “manirrota”, “muñeca” y “poquita cosa” Nora, se abstrae de la anécdota y de la mujer real para devenir en arquetipo. En mito.
Es un teatro de la intensidad. Cada diálogo se somete a varias líneas de tensión. Está, por descontado, lo que dice uno, lo que quiere decir y lo que interpreta el otro, con sus sobreentendidos y sus equívocos; pero cada intercambio se tensa, también, por la insinuación de un pasado (Linde con Krogstad); por los juegos de proyecciones (la falta de Krogstad en Nora) y la forma en que el posicionamiento abstracto de uno toma un cuerpo concreto al ser escuchado por otro (los de Torvald en Nora), y por toda ese sutil presencia, línea de fuga, que es el Dr. Rank.
Es una obra maestra de la composición, del manejo de la información (personajes - público) y la comunicación dramática.
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HEDDA GABLER
Drama en cuatro actos, sin escenas. Con una antesala en profundidad, la puesta en escena es compleja, con capas, muy chula. Los diálogos se suceden a dos, tres y varias bandas; al fondo, una acción silenciosa en segundo plano. Distintos objetos con valor dramático por el escenario: flores, sombreros, cartas, el paquete de Lovgrod, el estuche de las pistolas.
Es una obra deslumbrante en su complejidad y en el retrato de Hedda Gabler, que es trágica y cobarde, víctima y verdugo y un personaje atrapado todo al mismo tiempo. Ibsen siempre mide sus juicios. Nunca se deja llevar por el aplanamiento de la idealización trágica. Ni se deja fascinar por la crueldad trágica de Hedda Gabler ni la sorna hacia los Tesman y la Sra. Elvsted está falta de ternura y hasta de un final feliz.
Quizás prefiera 'Casa de muñecas' por la su sencillez tensa y precisa.
Después de cuatro años, al fin leí Hedda Gabler de Henrik Ibsen y no se cómo sentirme acerca de esta obra. Fue publicada en 1890, asi que quizás para las personas de ese tiempo pudo provocar más asombro o qué se yo, pero para mi se sintió como un episodio de algún programa en Investigation Discovery.
No entendí muy bien qué fue lo que Lovborg le hizo en el pasado a Hedda...¿Quiso abusar de ella? ¿Sólo la ilusionó? ¿Hedda quería algo serio con él pero él nunca mostró ese tipo de interés?
Y el final...¿Ella se mató para no ser la esclava de Brack? Fue una locura total. Pobre Berta que estaba rodeada de tanta gente loca.
Las 4 estrellas son para Casa de muñecas. Como ya lo había leído, no añado más. Sobre Hedda Gabler no sé ni qué pienso. Termina como tenía que acabar, pero me esperaba algún motivo más serio para las acciones de la protagonista. Podría haber sido todo una venganza por una historia del pasado (que esperaba que se revelase en algún momento, pero nunca llega), entonces entendería por qué se supone que este personaje es tan complejo. Si cuando dicen "complejo" quieren decir egoísta y gilipollas, entonces sí, concuerdo.
Estuvo bien, sin embargo no me pareció el mas memorable. Como temática sobre la relación del hombre y la mujer me parece muy buenos, hay gran cantidad de escenas que nos dejan en claro lo que se opinaba de la mujer, pero nada mas que eso. No hubo grandes sorpresas y el final fue tal vez muy de golpe para mi gusto. Tal vez un futuro análisis me haga valorarlo más, pero por ahora es esto. No me causó nada memorable
Siempre me ha gustado mucho leer teatro y aunque mucha gente opina que éste ha sido creado para verse representado en escena y en ningún caso para ser leído, yo no estoy para nada de acuerdo y animo al que no lo haya hecho nunca a que pruebe. También me gustaría poner en valor lo que es disfrutar de una buena obra de teatro representada en un escenario, eso es una experiencia inigualable y que debería fomentarse mucho más. En este caso me he embarcado en la lectura de estas dos obras de teatro escritas por Ibsen y me han parecido maravillosas. La primera de ellas, Casa de muñecas, es un drama en tres actos que nos muestra la vida de la señora Nora Helmer, esposa de un abogado al que le han concedido un ascenso en el banco en el que trabaja y madre de varios niños, que debido a su forma de afrontar las necesidades de dinero que en el pasado han tenido en la familia, es objeto de amenazas y chantaje que le llevan a una situación extrema y a tomar una difícil decisión. En Hedda Gabler, drama en cuatro actos, somos espectadores de los primeros días en la vida de casados de Hedda y de su recién estrenado marido Jorge Tesman, un historiador pendiente de un ascenso en su trabajo y que todavía no se cree cómo la bella y seductora Hedda Gabler ha consentido en ser su esposa. La llegada a la ciudad de un rival profesional de Jorge y que antaño fue amante de Hedda remueven en ella antiguos sentimientos y hace aflorar su actual desidia y desdicha, desembocando en un trágico final. n ambas obras los personajes femeninos principales son mujeres jóvenes, bellas y decididas, que aunque en un principio se ajustan a los cánones de como debía ser una mujer en las últimas décadas del siglo XIX, vemos como ambas rompen sus cadenas. En el caso de Nora, al principio observamos que es una mujer que se pliega a los deseos de su esposo, pero la situación en la que se ve envuelta le hace darse cuenta de que siempre ha estado haciendo, diciendo, pensando y hasta comiendo lo que han querido los hombres de su vida y no lo que ella ha deseado. En cuanto a Hedda, sabemos que es una mujer que ha sido libre y ha vivido mucho, pero que se ha visto obligada a casarse para poder seguir viviendo en la sociedad, porque es lo que se esperaba de una mujer en aquella época. Son historias contadas por un hombre, pero que rompen una lanza en favor de las mujeres y pueden considerarse feministas. Hacen palpable la situación de las mujeres en la sociedad, porque aunque creamos que el sometimiento de la mujer a la voluntad del hombre y de lo que se espera de nosotras está superado, en muchos casos no es cierto y aún vemos a muchas mujeres que viven su vida en una casa de muñecas. Ambas obras continúan representándose en la actualidad con gran éxito en teatros de todo el mundo.
De Henrik Ibsen me enteré por el Pequeño Larousse Ilustrado de 1997, el libro que ha cambiado mi vida. Casa de Muñecas es una obra muy interesante, extrayendola de su contexto original, la época victoriana, Casa de Muñecas, a mi parecer, trata sobre la revalorización de uno mismo, en particular la revalorización del papel de la mujer. Inmersas, muchas veces en una sociedad paternalista y sobreprotectora, muchas veces las mujeres ven desplazadas sus inquietudes propias por los intereses de su medio, llevandolas a sacrificar su valor y autoconcepto en aras de responder a las expectativas de su medio (Señora Linde). Sin duda una obra que no ha perdido validez y novedad. En Hedda Gabler, se presenta una mujer que también subfre los efectos de vivir en una sociedad paternalista y sobreprotectora, vemos un personaje similar a Nora (Casa de Muñecas) quien la logrado romper con ese "Inverso de Pygmalion" y se ha vuelto a reconocer sus intereses personales, para seguirlos. El personaje de Hedda a diferencia de Nora, parece ser una mujer indolente, a ratos malvada y por momentos muy perversa (destrucción del manuscrito). Hedda es una mujer insatisfecha y aburrida, busca con vehemencia emociones, ya sea a partir de complicar la vida de la gente cercana o a través de las experiencias libertinas de Lovborg. Sin embargo, Hedda es una mujer de su época, el "que dirán" es una constante en su vida, sufre porque vive una incongruencia entre lo socialmente aceptable y lo que realmente desea en su interior. Si se me permite la apología Nora redescubre y abraza su identidad, Hedda siente culpa por las consecuencias de sus actos algo egoístas. Nora parece tener un futuro más esperanzador, el final de Hedda es por demás dramático; parece ser que Henrik Ibsen gustaba de la personalidad "noresca" más que de la personalidad "heddaesca", pues Thea -muy parecida a Nora- tiene al final de la obra una razón porque vivir.
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No soy mucho de leer obras de teatro, de hecho, este género no lo visito ni por pura curiosidad. Sin embargo, llegué a estas dos obras de teatro por haber visto Bojack Horseman y el último capítulo de esta serie, donde el caballo está montando Hedda Gabler en la prisión. Me sacó de onda por qué esa obra e, indagando, di con un vídeo -Ovejas eléctricas La redención de Bojack Horseman- en youtube sobre el capítulo final y Hedda Gabler. Y pues nada, alta sorpresa. Esto pasó hace dos años. Recientemente pude conseguir este libro y, para mi buena fortuna, venía también Casa de muñecas. Leí el prólogo para darme una idea de qué iba a encontrar y me enteré del escándalo que provocaron ambas obras. Ilusionado por lo que iba a leer, vi que con cada página que pasaba, las expectativas de las obras eran ampliamente superadas. No voy a resumir ambos textos, pero sí a mencionar las razones por las que deben leer estas obras de teatro. Obviamente, estas son los personajes: Nora y Hedda Gabler, retratos psicológicos de la mujer de la época de Ibsen. Por un lado, tenemos a Nora, esposa y madre, que hace lo que ella piensa es lo mejor para su familia sin medir las consecuencias de sus actos. Por el otro, Hedda Gabler, mujer burguesa recién casada con un historiador, y que se encuentra en un hastio permanente de la vida, buscando siempre SU libertad. En Casa de muñecas, somos testigos del desarrollo de Nora y su nacimiento a una vida independiente; en Hedda Gabler, observamos la búsqueda de la libertad en sus últimas consecuencias. Joyas de la literatura universal.
Empezando como una comedia dramática, pronto “Casa de Muñecas” de Ibsen se convierte en un vertiginoso torbellino de problemas que aquejan la vida de una mujer que vive, de manera orgánica, una vida de fantasía y falsa. Ibsen relata brillantemente el actuar desafiante de la mujer en su obra y cómo los hombres “podrían ser los protagonistas” — pero no los son y en cambio son —, los participantes por detrás, mientras ella — la verdadera protagonista, Nora — frente a nuestros ojos, enfrenta todos los problemas que podría enfrentar un hombre en la vida cotidiana, haciendo que se ponga en jaque la idea de que “un hombre todo lo sufre porque todo lo soluciona”, dando pie a una literatura más justa y más igualitaria, al darle a Nora el poder de tomar las riendas de su destino, su matrimonio, su vida y la de los suyos, al lograr ser ELLA quien sea “una mujer que todo lo sufre porque todo lo soluciona”, tal y como la literatura convencional nos ha enseñado en los últimos dos mil años.
Atrapante, inmersiva, dramática y con creciente suspenso. Es mucho más crudo de grande que de chico (lo leí en el colegio, la primera vez). Aunque… Sigo sin una explicación clara para la última línea de diálogo.
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Nora es una mujer casada, con tres hijos, dedicada en cuerpo y alma al cuidado de su hogar y su familia. Ahora, después de pasar una época muy difícil, por fin todo parece sonreírle: su esposo Torvaldo consigue un nuevo puesto que les permitirá llevar una vida mucho más holgada y Nora cree que está viviendo por fin el mejor momento de su vida.
Pero, ¿es verdad que la realización de la mujer está en ver a sus hijos y a su pareja alegres? Hay una visita que Nora no esperaba recibir y que amenaza con romper la burbuja en la que ha vivido hasta ahora.
Sin duda, Ibsen fue un adelantado a su época: la obra, estrenada en 1879, tiene como personaje principal a una mujer que rompe ataduras, que cuestiona las estructuras sociales y que se reconoce "muñeca" de su padre y de su esposo. A pesar de las luchas y los cambios que han sucedido desde entonces, Casa de muñecas sigue vigente: es una obra que abre los ojos, que muestra una mujer empoderada capaz de empezar de cero cuando reconoce que es un títere de las figuras masculinas que dominaron y determinaron su vida.
NORA: "En casa, papá me comunicaba todas sus opiniones, con lo que yo tenía las mismas; y caso de tener otras, las ocultaba; porque no hubiera sido de su agrado. Me llamaba su muñequita, y jugaba conmigo, lo mismo que yo jugaba con mis muñecas. Después vine a esta casa contigo... [...] pasé de manos de papá a las tuyas. Lo dispusiste todo a tu gusto, y yo adquirí el mismo gusto que tú; o lo fingía; no sé exactamente... creo que las dos cosas; tan pronto una como otra. Cuando ahora pienso en ello, me parece haber vivido aquí como una pobre... al día. He vivido de hacer gracias para ti, Torvald. Pero eso era lo que tú querías. Tú y papá me habéis causado un gran daño. Sois culpables de que no sea nada."
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Guiones decimonónicos que abordan de manera peculiar la condición de mujer en la Europa de esa época. En estas dos obras se descubre al final una tragedia ineludible de grácil y concienzuda manufactura.
Ibsen es víctima y héroe de su tiempo, sería injusto exigirles a sus personajes una distinción feminista que no se concebía en aquél entonces. Nora es una mujer que representaba los más altos valores cuando fue escrita y Heda era su antítesis.
Hay diálogos impecables que resumen los imaginarios históricos de manera formidable. La capacidad para retratarlos es digna de un autor que conoce su oficio y su habilidad para contar historias.
Cuando acabé el libro mi mente hizo click. Tuve que descansar un par de minutos después de leer el monólogo final de Nora. Puede que igual fuera por el estado mental en el que me encontraba, pero aun así, me llegaron muy hondo esas palabras y creo que cualquiera puede sentirse por lo menos abrumado con ellas. No me las esperaba. ´´Casa de Muñecas´´ estaba siendo una obra dramática sin más, hasta que llegó ese momento. Wow. Muy recomendada. Es fácil de leer y merece la pena (y más si eres mujer). Love it
Es necesario leerla teniendo en cuenta el contexto histórico en que fue escrita. Se trata de una lectura interesante para comprender la visión del rol femenino dentro de la familia y la sociedad en el siglo XIX. Ambas obras resultan entretenidas y, al mismo tiempo, invitan a reflexionar sobre la emancipación, que en aquel entonces solía confundirse con maldad o egoísmo (y en las obras, lo es). La construcción psicológica de los personajes femeninos es profundamente compleja: aunque en apariencia se muestren frívolas y egoístas, detrás de ellas se esconde un vasto universo de complejos, miedos, anhelos y frustraciones. Son realmente impresionantes.
Hedda Gabler y Nora seguramente fueron en secreto el "literalmente yo " de muchas mujeres de esa epoca. Si fueran personajes mas conocidos actualmente, estarian al lado de Nina de Black Swan, Pearl, Mima de Perfect Blue y Fleabag en las listas de personajes "good for her" o "literally me". Tremendo el final de ambas obras. Ojala algún día tenga la oportunidad de interpretar a cualquiera de estos dos personajes (o a los dos).
I would recommend this text to a literature class due to Ibsen's pioneering role as a playwright. The texts would have been shocking for their day, but the stark nature of their Victorian-era surroundings may appear rather dull today. But close study of literature allows us to realise just how confining characters such as Hedda found the patriarchal worlds in which they lived-- and the climaxes of both texts are still shocking and compel readers today.
Me gustó mucho la historia. Me gustó que retracte mujeres valientes y fuertes.
Me gusta leer teatro cuando es en voz alta y hay muchas personas, leerlo en solitario se me hizo más complejo sobre todo cuando los diálogos entre dos o más personajes son de frases cortas.
para ser la segunda vez que leo teatro me ha gustado bastante. Casa de muñecas ha estado bien, salvo el final que no me ha parecido creíble o congruente con la historia. Hebba Gadler me ha gustado más y me ha parecido más interesante.
Dramaturgias adictivas y rápidas de leer. Qué difícil pensar en llevar a escena un texto así de redondo, con personajes particulares y que se contextualiza en una época específica, pero que también tiene diálogos que pueden hacer ruido hoy.