Muchos son los estudiosos, eruditos y traductores que consideran Pseudolus la mejor y la más plautina de las comedias que de Plauto nos llegan. El joven Calidoro está enamorado de Fenicia, joven que ha sido vendida por el proxeneta Balión a un mercenario macedonio por la considerable cantidad de 20 minas, de las cuales ya ha pagado 15. El pobre Calidoro no dispone de un centavo para comprar a la mujer y así poder liberarla de su condición de esclava y de las garras del dentudo militar. Tampoco dispone de tiempo, porque el militar pactó el día de las fiestas de Dionisio para pagar las cinco minas restantes y llevársela. Ese día ya ha llegado. De lo que sí dispone Calidoro es de la inestimable ayuda de su esclavo Pseudolo, que le promete conseguir las veinte minas o la mujer o ambos objetivos a la vez, para el joven. El impostor sin escrúpulos es un hombre de palabra y de gran corazón, si consideramos que, a diferencia de lo que sucede en otras comedias, Pseudolo no lo hace por conseguir su propia libertad, sino por liberar a su joven amo de su tristeza y desesperación.
Como todas las obras de Plauto, no cabe duda de que el comediógrafo latino es capaz de crear un enredo donde quede todo el mundo involucrado, pero que solo el esclavo intrigante sea el único que sepa de que va el asunto.
En esta obra el esclavo Pseudolo es el protagonista ya que es el instigador de que su joven amo consiga a la chica a consta de cualquier cosa que se ponga en medio.
Es una obra simple, pero de lo más divertida, siempre y cuando se tenga en cuenta la época y el momento en el que fue escrita. Plauto es un gran creador de personajes, pero sobre todo, sabe como y cuando tiene que poner cada cosa en su lugar y expresarlo de una forma magnífica.
Todo el mundo que haya leído en algún momento a Plauto sabrá que sus obras siempre siguen el mismo hilo conductor y con los mismos personajes arquetípicos, pero eso no hace que las historias sean menos y significativas.
No habrá obra de Plauto que no me saque la sonrisa y esta no hace sido menos.
Pséudolo es una de las obras de Plauto, uno de los más importantes comediógrafos de la literatura latina. En esta obra, se presenta al joven Calidoro, hijo de Simón, que está enamorado de Fenicio, una joven que vive recluida en casa del rufián Balión y quien la ha vendido por 20 minas a un militar macedonio. El joven enamorado, desesperado e incapaz de conseguir tal suma para conseguir quedarse con su amada, le pide ayuda al bribón del esclavo de su padre, Pséudolo, para que haga consiga birlársela al avaro. En absoluto es una obra que me haya cambiado la vida, pero sí la veo entretenida como para echar el rato.
La comedia está bastante risas, pero la trama y el giro argumental se queda corto. Me gusta mucho el cómo rompe la 4a pared y juega mucho con el público.