Este volumen reúne los cuentos y relatos completos de Voltaire. En ellos están presentes los propósitos de su escritura: divulgar las nuevas ideas, combatir la ineptitud y la mentira religiosas, luchar por la tolerancia; todo ello a través de ficciones que pueden llevar al lector tanto a los espacios interplanetarios como a Oriente, con las aventuras amorosas de sus princesas y huríes.
In 1694, Age of Enlightenment leader Francois-Marie Arouet, known as Voltaire, was born in Paris. Jesuit-educated, he began writing clever verses by the age of 12. He launched a lifelong, successful playwriting career in 1718, interrupted by imprisonment in the Bastille. Upon a second imprisonment, in which Francois adopted the pen name Voltaire, he was released after agreeing to move to London. There he wrote Lettres philosophiques (1733), which galvanized French reform. The book also satirized the religious teachings of Rene Descartes and Blaise Pascal, including Pascal's famed "wager" on God. Voltaire wrote: "The interest I have in believing a thing is not a proof of the existence of that thing." Voltaire's French publisher was sent to the Bastille and Voltaire had to escape from Paris again, as judges sentenced the book to be "torn and burned in the Palace." Voltaire spent a calm 16 years with his deistic mistress, Madame du Chatelet, in Lorraine. He met the 27 year old married mother when he was 39. In his memoirs, he wrote: "I found, in 1733, a young woman who thought as I did, and decided to spend several years in the country, cultivating her mind." He dedicated Traite de metaphysique to her. In it the Deist candidly rejected immortality and questioned belief in God. It was not published until the 1780s. Voltaire continued writing amusing but meaty philosophical plays and histories. After the earthquake that leveled Lisbon in 1755, in which 15,000 people perished and another 15,000 were wounded, Voltaire wrote Poème sur le désastre de Lisbonne (Poem on the Lisbon Disaster): "But how conceive a God supremely good/ Who heaps his favours on the sons he loves,/ Yet scatters evil with as large a hand?"
Voltaire purchased a chateau in Geneva, where, among other works, he wrote Candide (1759). To avoid Calvinist persecution, Voltaire moved across the border to Ferney, where the wealthy writer lived for 18 years until his death. Voltaire began to openly challenge Christianity, calling it "the infamous thing." He wrote Frederick the Great: "Christianity is the most ridiculous, the most absurd, and bloody religion that has ever infected the world." Voltaire ended every letter to friends with "Ecrasez l'infame" (crush the infamy — the Christian religion). His pamphlet, The Sermon on the Fifty (1762) went after transubstantiation, miracles, biblical contradictions, the Jewish religion, and the Christian God. Voltaire wrote that a true god "surely cannot have been born of a girl, nor died on the gibbet, nor be eaten in a piece of dough," or inspired "books, filled with contradictions, madness, and horror." He also published excerpts of Testament of the Abbe Meslier, by an atheist priest, in Holland, which advanced the Enlightenment. Voltaire's Philosophical Dictionary was published in 1764 without his name. Although the first edition immediately sold out, Geneva officials, followed by Dutch and Parisian, had the books burned. It was published in 1769 as two large volumes. Voltaire campaigned fiercely against civil atrocities in the name of religion, writing pamphlets and commentaries about the barbaric execution of a Huguenot trader, who was first broken at the wheel, then burned at the stake, in 1762. Voltaire's campaign for justice and restitution ended with a posthumous retrial in 1765, during which 40 Parisian judges declared the defendant innocent. Voltaire urgently tried to save the life of Chevalier de la Barre, a 19 year old sentenced to death for blasphemy for failing to remove his hat during a religious procession. In 1766, Chevalier was beheaded after being tortured, then his body was burned, along with a copy of Voltaire's Philosophical Dictionary. Voltaire's statue at the Pantheon was melted down during Nazi occupation. D. 1778.
Los cuentos de Voltaire son ejercicios de pensamiento filosófico; los temas y problemas que aborda implican un examen racional de las constantes inquietudes humanas: el sentido de la vida, la existencia del alma, de Dios, las condiciones de posibilidad de la moralidad a la luz de la razón a pesar del dogmatismo religioso, el mal y su presencia en la vida humana a través de la enfermedad, los alcances y fronteras de la libertad, entre otros sobre los cuales el filósofo de la Ilustración arroja valiosas luces.
El libro está organizado de tal manera que se puede asistir al trasegar del pensamiento de Voltaire, y las notas que lo acompañan favorecen la comprensión del contexto histórico al que se debe. En ese sentido, es fácil dar con las contradicciones del pensamiento ilustrado y con los errores que el mismo Voltaire reproducía por testarudo o porque la evidencia de la época era insuficiente. En todo caso, esta reunión de narraciones resulta una puerta interesante y entretenida para entrar no solamente al pensamiento voltaireano, sino también al proyecto de la Ilustración del que hoy todavía nos servimos para explicar y justificar el papel de la ciencia, la construcción de ciudadanía, la constitución de libertades y, sobre todo, la necesidad de la libertad de expresión fundada en la libertad y rigor del pensamiento.
Da gusto leer las arremetidas de Voltaire en contra del dogmatismo de la superstición. Al leer las diatribas que el ícono de la Ilustración lanza contra la iglesia católica y su Santa Inquisición, uno no puede dejar de señalar al fanatismo que mortifica el siglo XXI tanto con el protestantismo y sus sectas como con la envejecida iglesia Católica. Por lo cual, hoy en día los relatos del pensador francés son un alivio al espectáculo que el evangelio de la prosperidad hace con el miedo y la incertidumbre de quienes necesitan de la fe para darle sentido a sus vidas.
Comencé a leer esta obra en febrero y la terminé el 31 de diciembre del mismo año: 2013. No, no fue el único libro que leí ese año. Quizá por eso me haya tardado, aunque quiero creer que, aunque le hubiese dedicado exclusivamente todo mi tiempo libre, habría durado la mitad y un poco más.
Porque, tal y como se dice en la contraportada, los escritos de Voltaire son...
me faltó un cuento.. pero cómo decirlo.. Voltaire es para mi un maestro. Los últimos años he leído una parte de todo lo que escribió. La historia que dejé fué de sus últimas, la escribió con más de 80 años.
No sé qué clase de sabiduría alcanzó en esta época de su vida, pero la máquina de guerra que fue perdió su fuerza, lo encuentro calmado, satisfecho. Entiendo que la edad y la retrospectiva del trabajo y la lucha, la reflexión y la experiencia en unión debieron ser como un encuentro solaz: la satisfacción de la tarea cumplida, todo lo que hubo decir, lo dijo. Voltaire escribió más de 50 volúmenes, luchó contra todo lo que despreciaba, perdono y es entendible que sus últimos cuentos fueran una cierta reconciliación de madurez; yo no estoy listo.
Dejé de leerlo por respeto a una memoria (que es mía) de un héroe encendido; hay muchos más textos; otras épocas de fortaleza antes de que fije en mi alma el ocaso de su vida y su muerte. Lo admiro, cambió el mundo y lo incitó a voltear de nuevo a la razón, por eso dejo este buen libro -inacabado por pocas palabras- para que me diga más antes de cerrarlo.
Los personajes y la caracterización de los mismos es algo único en Voltaire: el juez, el rey, el mago, el príncipe, el "compañero"... y el final habitual: ¡Por fin soy feliz! Pero se engañaba.