Siempre alguien tiene que decir las cosas, temprano o tarde, pero se dicen. Piers Paul Read es el autor de esta historia que resume doscientos años en que los Templarios existieron. Es un libro lleno de datos, donde Paul menciona innumerables nombres de los involucrados en la creación y posterior desaparición de la orden, todos pertenecientes a la iglesia católica romana. Desde la creación el objetivo es claro, mantener vivo el mito. Muchos creen en lo místico e irrefutable de ello, otros saben que es un constructo, pero que es conveniente conservarlo, no hay algo mejor que lo sustituya (B. Fuller). Lo sorpresivo para muchos puede ser que desde el primer milenio se conoció como se moldeó el mito hasta el grado de convencer que morir, y matar, por ello estaba mas que justificable. Europa del sur, euroasia y Africa del norte, principalmente, se mantuvo en guerra para hacerla "una" alrededor de esta creencia. Los aportes dejados son de valorar, las guerras son, históricamente, las que empujan muchas áreas del conocimiento. En este tiempo de los Templarios, entre 1119 y 1314, se construyeron gran cantidad de infraestructura, elaboraron mapas, censos, leyes, entre otras, pero quizás fue el crear un sistema financiero el mejor legado. Las guerras requieren un flujo financiero que funcione si se quiere trascender fronteras geográficas. Los Templarios estuvieron desde el insular Reino Unido hasta los territorios que comprenden lo denominado "Tierra Santa" (Palestina, Israel, Líbano, Egipto, Irak, Siria, Turkia). En algunos territorios con mas presencia que otros, con el objetivo de "proteger" el mito, recuperar y hacer exclusivo, para el cristianismo católico, los lugares "sagrados". Paul muestra que la orden rompe con la tradición pusilánime del cristianismo de "poner la otra mejilla" para utilizar todos los medios y defender, recuperar, lo que se considera correcto. En doscientos años de vida la historia de las instituciones cambia mucho, la misma institución que los forma es la misma que los condena, antes la justificación estaba presta, ahora es la condenación. ¿Era por la supuesta riqueza acumulada por los templarios?, Paul parece decir otra cosa. Lo que si queda en especulación es esa supuesta fortuna, que ha hecho a escritores y a la industria audiovisual hacer su propia fortuna.