4’5 Estrellas, pero le dejo las 5 porque creo que es el libro de Jo Beverley que más me ha gustado. La verdad que me ha sorprendido en más de un sentido, y no es por el romance, creo que éste ha sido siempre la gran falla de ésta mujer, pero la historia de trasfondo me ha parecido tan interesante e intrigante que me ha tenido pegada a sus páginas hasta que lo he acabado.
“Un amor inadecuado” empieza justo en el final de “Fuego de invierno”. Estos son los libros séptimo y sexto de los Malloren respectivamente, aunque ya sabemos que los cinco hermanos Malloren ya han tenido sus felices historias de amor concluidas, pero en éste caso y por alargar serie tenemos a amigos y parientes de estos hermanos, y mucho de los Malloren actuando como secundarios.
Por el libro anterior, sabemos que la joven Damaris Myddleton pretendía casarse con el marqués de Ashart. Damaris es una dama plebeya que acaba de heredar una gran fortuna, a causa de ello sabe que es presa de cazadotes y desde que se convirtió en una heredera ha querido forjar su propio rumbo sin interferencias. Para pulir su nombre sólo le falta el título y por eso sabe que debe casarse con un miembro de la nobleza. Su tutor es Henry Malloren, tío del marqués de Rothgar, y por eso ambos son invitados a la fiesta de Navidad que celebran los marqueses en Rothgar Abbey.
A la fiesta de Navidad también estuvo invitado el marqués de Ashart, primo de lord Rothgar por parte de madre (la parte de su madre con la que estaba enemistado), y la joven dama de compañía de la anciana tía Thalia, Genova. Ambos, Ashart y Genova se enamoraron en “Fuego de invierno”, y la joven Damaris quedó desolada al ver frustradas sus aspiraciones, al igual que su reputación, dañada debido a su comportamiento durante la fiesta. Por eso lo que Damaris necesita es un héroe, un caballero, y ése será Octavius Fitzroger.
A Octavius Fitzroger lo conocimos en el libro anterior, como el amigo y compañero de lord Ashart. Fitz es un caballero totalmente inadecuado para lo que busca y necesita Damaris. A pesar de que es un caballero por nacimiento y educación, su reputación se vio seriamente dañada y no es recibido en los círculos de la buena sociedad, el no poseer ni un penique también lo hace inadecuado, así que no le quedó más remedio que alistarse en el ejército, donde sí que recibió una serie de condecoraciones importantes debido a su heroísmo.
Lo que Fitz desea es rehacer su vida en otra parte, quiere irse a América y llevarse a sus hermanas para salvarlas del bruto de su hermano, pero hasta que no resuelva unos asuntos en Inglaterra y consiga una pequeña suma de dinero no podrá hacerlo. Actualmente se dedica a hacer unos trabajillos para ricos y poderosos (casi como un espía) para conseguir su objetivo, pero lo que sí que no esperaba, era encontrarse con Damaris Myddleton.
En el inicio de la novela veremos que Fitz desea a Damaris desde el principio, también sabe que ella no es para él, porque él no tiene nada, y ella, con su belleza, carácter y dote, debe aspirar a algo más alto. Lo que sí que no puede resistir Fitz es que ella se vea seriamente dañada por perder a Ashart y ayudará a Damaris a fingir que no ha pasado nada y que sus afectos han ido por otros derroteros.
Es cierto que al acabar la fiesta de Navidad y con el reciente compromiso de Ash y Genova, los invitados no tienen mucho que hacer en Rothgar Abbey. El marqués de Rothgar se entera de un serio complot que envuelve a su primo, el marqués de Ashart, y recurrirá a los servicios de Fitz, para que mantenga a salvo a Ashart, lo custodie hasta su casa, donde espera encontrar unos papeles que guarda celosamente lady Ashart, la abuela de ambos marqueses, referente a su linaje, y que podrían ser las respuestas sobre quién desea ver muerto a Ash.
Damaris, que ahora ha acabado siendo la pupila de Rothgar, debe obedecer a este y viajar junto con Ash, Genova, lady Thalia y Fitz, hasta la propiedad de Ash, y posteriormente reunirse con él en Londres, donde Damaris será presentada en la corte y podrá entrar en el mercado matrimonial. Por supuesto a Damaris no le apetece nada este viaje, y menos viajar con Genova, a quien consideró su rival. Pero poco a poco ambas mujeres irán haciéndose amigas, sobre todo cuando Damaris se de cuenta de que no tenía futuro con Ash, y porque ella misma está empezando a sentir algo por Fitz.
Como he dicho al principio, el romance no ha sido lo mejor de la novela, aunque para lo que suelen ser los tipos de romance que desarrollaba Jo Beverley, sí puedo decir que es de los más bonitos y correctos. Lo mejor que ha tenido esta novela ha sido la historia de trasfondo, que en realidad resultan ser dos. Por un lado, la investigación sobre la ascendencia de Ash y Rothgar, y por el otro, la herencia de la propia Damaris. Durante la novela se suceden una serie de actos que pondrán en peligro a los protagonistas, tanto a Ash como a Damaris, y la historia está tan bien hilvanada, que no me ha quedado más que felicitar el magnífico trabajo que desarrolló Jo Beverley con éste libro.
Mi aplauso más sincero va para unos capítulos de hacia la mitad de la novela, donde vemos a los protagonistas investigando una serie de documentos sobre el linaje de Ash, con una perfección tan de investigador, que me ha maravillado, y yo como archivera valoro y mucho la labor de Jo Beverley como investigadora y el haberlo plasmado tan bien en sus personajes.
Poco más puedo decir de éste novela, salvo que me ha parecido una joyita, si no el mejor libro suyo que he leído. Admito que no me hacía mucha gracia continuar con la serie, porque la veía acabada con los cinco hermanos Malloren y no me parecía interesante leer sobre familiares y amigos, pero me alegro de haber ido más allá y haber conocido esta historia. Si la serie siguió siendo igual de buena, no tardaré en continuarla.