El libro es una combinación de reflexiones sobre los conceptos de virtual desde las disciplinas de la filosofía, la antropología y la sociología. El tema clave parte desde el capítulo 1, donde se desarrolla en tema de la virtualización. Hay una reflexión importante donde el inverso de lo real no es lo virtual sino lo actual, es una confrontación con la temporalidad de los acontecimientos. Lo real, es estático porque existe y está construido, por su parte lo virtual reclama un proceso de resolución, planteamiento. Entendemos conceptualmente que el proceso de la virtualización es reemplazar la presencia física desde la remota, desterritorializar el espacio determinado y convencional del trabajo, por un ciberespacio.
Si a través de las transformaciones producidas por la modernidad con nuevos espacios y nuevas velocidades, la definición de espacio-tiempo cambió radicalmente. El libro de finales del siglo XX, tiene cierta relevancia puesto que previó los espacios metamórficos por la multiplicación contemporánea de espacios, la indefinición y la ubicuidad de las pantallas de la conexión a internet en las ciudades. El primer grado de la virtualización fue la invención de nuevas velocidades (de transporte, de producción, de distribución y de comunicación). La virtualización no sólo pretende acelerar los procesos, sino que también a través de los sistemas de producción y consumo tener distintas velocidades que permitan espacios y tiempos mutantes.
“Las cosas sólo tienen límites claros en lo real”, es el planteamiento que resume el diálogo entre lo virtual y lo actual. La realidad virtual nos permite experimentar una integración dinámica entre las diferentes modalidades perceptivas, reviviendo la experiencia sensorial completa de una persona casi en su totalidad. Puede haber una alteración de las distintas corporalidades (cuerpo físico, cuerpo sonoro, cuerpo colectivo, cuerpo virtual). Los sistemas de realidad no sólo transmiten contenidos audiovisuales, sino que transmiten casi presencia. En el ámbito del arte, hace falta la sensibilidad el artista para captar los procesos que llevan de la idea (virtual posible) a la obra (real actual), Finalmente podemos reflexionar que la virtualización no es la desaparición de lo ilusorio, ni una desmaterialización, es más bien una desustanciación, una transformación en constante cambio. Bienvenidos a la actual residencia del cuerpo humano, bienvenidos a los caminos de lo virtual.