Como todo poeta contemporáneo, Piedad Bonnett ha escrito varias poéticas, pero su mirada, a contracorriente de la costumbre, no se ha centrado en la reflexión del propio trabajo sino se ha desplazado hacia ella misma, a su condición de poeta. Ella se mira como alguien que no tiene otra salida que practicar el intercambio de dolor con palabras. Poeta, parece decirnos, es aquel que irremisiblemente se resigna a ese duro comercio.
Poeta, novelista, dramaturga y traductora colombiana nacida en Amalfi, Antioquia, en 1951. Es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de los Andes, donde ocupa la cátedra de Literatura desde 1981. Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño por la Universidad Nacional de Colombia.
Es el primer libro de poesía que leo y considero que fue una buena entrada al género. Se entiende perfectamente el punto de que Bonnett es parte de la poesía y no al revés. Además, es muy interesante ver las experiencias de la autora retratadas a través de versos no convencionales (como los que se enseñan en el colegio) y distintos escenarios con personajes cotidianos, por lo que es fácil conectar con (o ser) alguno de ellos.
Apenas estoy empezando a leer más poesía y tal vez por eso este me costó un poco. No estoy muy segura de haber entendido y conectado del todo con varios de los poemas pero igual rescato mucho la sensibilidad y lo genuino que hay en sus palabras y en su forma de escribir poesía.
El libro Los privilegios del olvido de Piedad Bonnett me ha encantado. Es una antología muy completa que reúne lo mejor de su obra poética, ofreciendo una mirada profunda y humana sobre el paso del tiempo, la memoria, el amor y la fragilidad de la existencia. Lo más bello de su poesía es la manera en que nos invita a ver la vida desde distintos ángulos, con una sensibilidad casi pictórica que convierte lo cotidiano en arte.