El esfuerzo de traducir todo tipo de textos orientales y latinos al castellano tuvo un papel crucial en la formación de la joven lengua. La labor del Rey Alfonso y sus colaboradores árabes, judios y cristianos ha permanecido como ejemplo de obra cultural de extraordinaria ambición y alcance. La presente selección se centra en la "Estoria de España" y la "General Estoria", y constituye un recorrido por paisajes representativos del quehacer historiográfico alfonsino: desde refundición de antiguas crónicas a relatos bíblicos y de mitología clásica
Alfonso X (also occasionally Alphonso, Alphonse or Alfons), called the Wise (in Spanish: el Sabio), was the King of Castile, León and Galicia from 30 May 1252 until his death.
Alfonso X fostered the development of a cosmopolitan court that encouraged learning. Jews, Muslims, and Christians had prominent roles in his court. As a result of his encouraging the translation of works from Arabic and Latin into the vernacular of Castile, many intellectual changes took place, perhaps the most notable being encouragement of the use of Castilian as a primary language of higher learning, science, and law. Alfonso was a prolific author of Galician poetry, such as the Cantigas de Santa Maria, which are equally notable for their musical notation as for their literary merit. Alfonso's scientific interests—he is sometimes nicknamed the Astrologer (el Astrólogo)—led him to sponsor the creation of the Alfonsine tables, and the Alphonsus crater on the moon is named after him. As a legislator he introduced the first vernacular law code in Spain, the Siete Partidas. He created the Mesta, an association of sheep farmers in the central plain, but debased the coinage to finance his claim to the German crown. He fought a successful war with Portugal, but a less successful one with Granada. The end of his reign was marred by a civil war with his eldest surviving son, the future Sancho IV, which continued after his death.
Le pongo las cuatro estrellas por el interés de los textos alfonsíes: una selección de la Estoria de España y de la General Estoria. Ésta última goza de mucho mayor espacio en la antología. Creo que ese es el error del antólogo. La General Estoria es una Historia Universal sui generis que mezcla relatos bíblicos con mitología grecolatina además de relatos más o menos fantaseados sobre Alejandro Magno y Julio César. Tiene el interés de conocer la visión medieval de la historia antigua y la antiguamente llamada Historia sagrada. Encontramos la historia de la reina Semíramis, la del sacrificio de Isaac, seguida de la divertida y trágica historia de Io. Ésta es una de las mejores de la antología para mi gusto. El enamoramiento de Júpiter de Io frustrado por la vengativa Juno. La mayoría de los relatos mitológicos proceden de “La Metamorfosis” de Ovidio o de las “Heroidas” del mismo autor. Otro de los relatos mitológicos seleccionados es la visión de Acteón de la desnudez de la diosa Diana. También tenemos la historia de Edipo en versión alfonsí: esta ya justifica la lectura del libro. Nos sorprendemos también con la famosa historia del enamoramiento de Pasifae del toro y la estratagema que crea para quedarse preñada de él. Esta historia la combina con la del incesto de Amón (hijo del rey David) con su hermana Tamar y la venganza de Absalón- La parte dedicada a la traducción castellana (parece ser que la primera, anterior a Fray Luis de León) del Cantar de los Cantares tiene para mí mucho menos interés. A esta página bíblica le sigue el relato del Rey Lear, luego retomado por Shakespeare. Otra de las joyas del libro son las páginas finales dedicadas a Nabucodonosor, Alejandro Magno y Julio César (nos cuenta su derrota ante la pérfida Albión). Aunque tiene un glosario al final del libro bastante útil y notas al pie, la lectura del castellano del siglo XIII no deja de ser bastante dificultosa. Pero creo que merece el esfuerzo mientras esperamos una versión actualizada y con explicaciones más pedagógicas adaptadas a los conocimientos e intereses de un lector medio. Esta edición de Cátedra es, como es habitual, muy académica. El prologuista y antólogo, Benito Brancaforte, creo que da en la clave de la valoración de la General Estoria alfonsí: “La General Estoria, una obra extraordinaria en muchos sentidos, y muy difícil de resumir. Es a la vez historia y mito, enciclopedia del conocimiento y crónica, arte literario y ciencia, donde se borran los límites entre la fantasía y el pensamiento crítico. Podría definirse como historia poética, en que el compilador reacciona como un niño asombrado ante la lectura de hechos fantásticos que forman la “novela del mundo”.
Edición sumamente escueta, tanto en la selección como en la introducción. Quiero suponer que va dirigida a un lector universitario que solo pretende adquirir las bases mínimas de la prosa histórica alfonsí.