Luego de ser jubilado por su comportamiento inestable, el señor Gordon experimenta el desdoblamiento de su espíritu en un edén artificial, californiano. A la sombra de un árbol de mil hojas, casi al borde de una alberca, Gordon transcribe sus pensamientos, recuerdos y preguntas mientras intenta sortear el acoso de su esposa o su mejor amigo, y dialoga con una voz interior decidida a acabar con su cordura. Muerte en la rúa Augusta es el diario de un personaje que se canibaliza a sí mismo. En este poema narrativo Tedi López Mills ahonda magistralmente en la máquina de la conciencia para exhibir sin recato dónde reside ese fino hilo que nos mantiene atados al mundo.
About a year ago I began to dust out the poetry books I have on the shelves, and although I still enjoy reading fiction most of the time, I need to read poetry increasingly; its linguistic dynamics seem to be basically the foundation of every work of art crafted out of verbal language and, in my case, the mere possibility of such creation processes ends up being rather healing and encouraging. I've been reading Mexican poetry written by women lately and Tedi López Mill's narrative poem Muerte en la rúa Augusta was more than a pleasant surprise, mostly because of the colloquial language she uses to transfer the vacuity of Gordon Smith's life and circumstance: a life driven by ungrateful routine and absurdity which leads to insanity. Interestingly enough, this "empty" life and its derangement into the void is witnessed by the very reader, it happens and isn't invisible or ignored, so it's up to the reader to find meaning in the main character's existence. How brittle are the links that tie us to sanity and to the idea of "one-self" is a main question in this not so long poem, and, like most existential questions, it is not resolved, but it is a great source of beauty in López Mill's book.
Es un poema. Con musicalidad, imágenes y metáforas bellísimas. Si no lo creen, lean un pasaje al azar en voz alta. Por ejemplo:
"A veces, cuando el silencio entre ambos pesaba tanto que los sumergía en un espacio compartido, incómodo, Gordon le preguntaba a Donna: ¿qué piensas de mí de veras? y ella se burlaba: ay, Gordon, qué preguntas, y de nuevo subía el silencio como agua negra por una coladera."
Es un diario, el diario de Gordon. Empieza por el final y nos lleva hasta cómo llegó a ese final. Gordon (d)escribe aquí sus delirios con la ayuda de Anónimo, quien aparece de vez en cuando en su mente, para dictarle y embellecer o encrudecer los pasajes que narra. Desde las primeras líneas, se nos advierte que "esto ni se lee, ni se entiende". Y poco después, se explican las reglas de la lectura: Anónimo enseñará a Gordon varias cosas, por ejemplo, "cómo rellenar los huecos entre 'saqué la basura'...'salí al jardín'." De modo que este libro es también una narración a dos voces —de la que, por supuesto, participa también la autora, aunque casi sin que nos demos cuenta—.
Es un juego entre la autora y sus lectores. El título nos anuncia que hay una muerte en una calle llamada Augusta y la primera página nos dice que hay un cadáver no sobre una calle, sino junto a una alberca, bajo un árbol. La interrogante que plantean estos dos datos preliminares conduce la lectura.
Es una historia de celos y traición, entre Gordon, su esposa Donna y su mejor amigo, Ralph. Pero también, la de un hombre violento y tierno que delira. Y la de la persona que fue antes, cuando sólo era un contador.
Es una propuesta narrativa. Es un poema narrativo, o una narración poética, o una novela lírica, o un poema novelado. O todo lo anterior. O algo que aún no tiene nombre.
Es un objeto hermoso. La portada se desdobla del centro, nos invita a abrir una libreta desde la que nos saluda el dibujo de media cabeza. Entre la narración encontramos hojas con dibujos, que dan la sensación de que realmente estamos leyendo un diario. Aunque la lectura nos informa que Gordon cuenta con tres cuadernos: uno azul (de las albercas), uno blanco (de los dibujos), y uno verde (su diario), no queda claro si estamos leyendo el blanco y el verde o si existe otro más.
¡Es una delicia!
Otras cosas que me gustan: - La anécdota de la que parte. Cuenta Tedi que comenzó como un cuento al mirar la muerte de un viejo en una calle (la Augusta) de Lisboa. "La forma se fue imponiendo por otra vía. Escogí Fullerton porque pasé ahí una época en casa de mi abuela y mi tío: una casa con otras casas alrededor de una alberca. Casi todos los habitantes eran gente mayor. Había un jardinero mexicano. Y al jardinero mexicano lo acabé mezclando con la figura de mi papá. Así se fue armando el libro, con esos pedazos reales de historias antiguas." - Aunque Gordon vive en California, su lenguaje es super mexicano. - Que Tedi ha dicho que es un homenaje a Pessoa: " (…) por todas partes está Pessoa. Hay versos suyos en los últimos episodios del libro. Y también están por ahí Pound y Eliot y hasta Villon y el Popol Vuh…" y que también Anne Carson (de quien tradujo Autobiografía de Rojo) es una influencia clarísima en el libro.
“Gordon knows nothing about the mystery of things. Anonymous asks him if he believes in God and Gordon responds that it seems like he does but not by the light of the sun only in the middle of the night, when he turns out his lamp and listens. Anonymous asks him what he hears and Gordon doubts, says maybe his blood.”
Se habla sólidamente de este libro, pero sinceramente no encontré por qué. Hay una infinidad de mejores poemas narrativos. El mismo Volpi hizo algo notablemente mejor con su «oscuro bosque oscuro» y ni siquiera es poeta. Y ni hablar de las maravillas de la Carson. Me quedó a deber...
La poesía siempre se esconde en las pequeñas cosas que no podemos entender, en los ecos de los días, y sobre todo, en el lenguaje: digan lo que digan, la poesía es solo lenguaje, palabras apiladas que encuentran una belleza que no existía.
Creo que en esta primera relectura lo he disfrutado más que la vez pasada. Sigo sin acostumbrarme a la poesía narrativa. Siento que algo se escapa, que al intentar contar algo de la poesía se diluye. Pero eso es cosa mía y de mia expectativas, creo que el texto es muy bueno en general, a diferencia de Amigo del perro cojo que no me gustó nada.
Aún así, me quedo con cierto sabor de boca extraño, lo meto en esa categoría de libros que me gusta imaginar. Esos libros que no se sostienen por completo, que tambalean, y en los que, sin embargo, encuentro un destello de vez en cuando, un destello que me dice "guárdalo en la biblioteca; que se quede".
Es una excelente introspección que realiza un hombre a partir de su vida en picada. Se desdobla, sobrevive gracias a la minuciosidad de 'el otro' y al abandono que se desata en sus diarios y delirios.
Importante también la mujer del protagonista: ciega, embustera, representante del cáncer en casa, es ella la fuerza que impulsará el enojo de Gordon, en complicidad con su mejor amigo quien también pondrá sal en la herida y ésta, a su vez, le dará matiz al poema que es una hemorragia interna, un grito mesurado en versos, una voz que emula el aire que la tiene tan contaminada.
La narrativa bien lograda tiene por característica una atmósfera que envuelve al lector en sucesos ajenos a si mismo, pero propios en el sentido de la experiencia introspectiva de la actividad. Este libro tiene esa característica que va en aumento con cada verso. Además de la estructuración interna perfectamente lograda, los argumentos se apoyan de una elección de palabras que acaba por ser cautivadora.
Uno de los mejores poemas de largo aliento que he leído en los últimos años. Una poética inmejorable. Quizá el mejor poema en prosa que haya escrito en México en los últimos años.
Me fascina el señor Gordon. Escuché una grabación de la lectura de la autora , me pareció bien. Pero no comparto su tono de lectura a mi me parece un texto tierno, encantador, no meramente formal.