Caperucita roja y otras historias perversas tiene el sabor ácido de aquel que reconoce que la vida diaria no es un cuento de hadas, pero que tampoco es un laberinto sucio y húmedo sin salida, sin segundas oportunidades, sin escapatoria.
Nació en Málaga, Colombia. Ha publicado hasta el momento 40 libros, en su mayoría para niños. Magíster en literatura por la Pontificia Universidad Javeriana y especialista en traducción de textos por la Universidad de Pamplona. Combina la escritura con la ilustración, la fotografía y los viajes. Si alguien esculca en la moral de sus aficiones, encontrará, además de los libros, películas, dos o tres pintores, algo de música, cometas, barcos de papel, helados de chocolate, jugo de mandarina, niebla y noches de luna llena junto a sus personajes habituales: gatos y monstruos, brujas y vampiros, ángeles y diablos, dragones y unicornios.
El mensaje que nos transmiten desde niños a través de los cuentos infantiles es, algunas veces, reforzado por la idea del amor romántico que al que todos "debemos" aspirar. Este libro cuestiona en algunos de sus cuentos estas ideas y hace que podamos ver la otra cara de la moneda, esa realidad de los personajes que siempre han sido considerados como "malvados" dentro de la literatura infantil. Lindo libro.
AMO este libro. Lo conocí porque era mi plan lector en cuarto de primaria, su narrativa es simple pero profunda, apta para cualquier tipo de público, inspirador y cómico. Me hizo ver a varios personajes de la cultura popular de otra manera, algunos desde puntos de vista incluso absurdos pero entretenidos y divertidos. Lo recomiendo mucho para niños que quieran iniciar en el mundo de la lectura.
Mis cuentos favoritos son: La princesa, el gato y el diablo, el sapo come princesas, el secreto de la princesa y el país de las bellas durmientes.
Es un libro que recomiendo ampliamente, es divertido y tiene giros de trama inesperados. Para resumir, es un libro de cuentos infantiles que trabaja la ironía, hipérbole y absurdo en historias clásicas, por lo tanto, los escenarios y personajes no te dejan indiferente.
Lo leí cuando era más pequeña y me gusto demasiado. No era el tipo de historias clásicas que leían en la escuela, daban distintos puntos de vista o contaba la historia como nunca antes, recuerdo que cuando lo terminé quedé fascinada.
Deriva mucho las historias infantiles dandoles un toque más frio y realista, pero a su vez logra que los niños cuestionen más no que derroquen la idea de que todo debe ser malo, solo menos infantil.