El helicóptero había estado moscardoneando en la oscuridad de la noche a lo largo de la línea fronteriza, y se detuvo en un par de ocasiones sobre el sector; era el primer aviso de que los ojos térmicos del aparato de la Guardia Civil habían detectado movimiento humano cerca de la doble verja que separaba el territorio español de Melilla del inmediato marroquí.
Así comienza la historia de Dembo Bounague, un inmigrante subsahariano, y Marta Ibáñez, una sargento de artillería que, en 2005, afronta de nuevo lo vivido siete años antes, cuando, siendo una soldado recién alistada, Europa decidió alzar en Melilla las vallas que detendrían la entonces incipiente inmigración.
Los servicios en la frontera; la vida diaria en el acuartelamiento; la convivencia entre hombres y mujeres vestidos con el mismo uniforme; las relaciones personales de todos ellos fuera del cuartel, y el tránsito entre una casi adolescente vestida de uniforme a una profesional de carrera y con experiencia… Todo conforma un universo abigarrado en el que el objetivo principal es la línea fronteriza que separa dos mundos excesivamente distanciados.