«Recogidas, pues, todas las acciones del duque, no sabría censurarlo. Creo más bien, como he dicho, que se le ha de proponer como modelo a imitar a todos aquellos que por la fortuna y con las armas ajenas ascienden al poder». Nicolás Maquiavelo sobre César Borgia en El Príncipe. César Borgia ha sido, para muchos y por mucho tiempo, la encarnación del mal. Gracias a la leyenda negra, la corrupción, la violencia, el asesinato y el incesto han estado durante siglos asociados a su nombre y al de su familia. Sin embargo, la realidad histórica es mucho más apasionante que las fábulas o mitos que la sustentan. Bien documentado y riguroso, este libro nos lleva a conocer, sin prejuicios, a un personaje y su tiempo, un tiempo en el que Italia se convirtió en un intrincado tablero de juego, y descubrir que fue, tal y como lo vio Maquiavelo, uno de los mejores príncipes que dio el Renacimiento.
Aunque el autor presume repetidamente de objetividad en su defensa a ultranza de la familia Borgia, a cada momento no deja de vislumbrarse la devoción fanática que siente por el duque de Valentinois. Y, si bien comparto esa admiración exarcerbada por Cesare Borgia, no es así con la sangría en las tildes ortográficas y errores gramaticales que comete el responsable del texto.