Quizás el me más me ha gustado de los tres, un recuerdo especial de las antiguas escuelas y los pueblos, me ha llevado atrás en el tiempo y he recordado cuando iba al pueblo y mis amigos estaban en la escuela, todos los cursos juntos, el encargado de la estufa, las excursiones a las cuales a algunas me apuntaba. No muy distinto de las escuelas de Navas de Estena, donde el profesor tenía una autoridad y los alumnos vivían con un aprendizaje y unos valores que no vivíamos en Madrid, por encima del aprendizaje escolar.
Acabo de terminar la lectura del libro y tengo que decir que me ha parecido maravilloso. No voy a caer en la tentación de compararlo con ninguno de los otros dos, que también me gustaron mucho. Para los que vivimos en un pueblo, y más para los que somos de cerca de los parajes que se describen en los libros de la trilogía, cualquiera de los personajes descritos en ellos podría ser un vecino o familiar y las historias que se cuentan apelan a recuerdos o anécdotas contadas por nuestros mayores. Yo soy maestro y este libro me apela directamente. La época que se describen en los es un poco anterior a mi época escolar, pero reconozco situaciones y elementos que provocan nostalgia. La edición de los libros es preciosa, ese tacto tan agradable de las hojas del libro, de calidad, para unas palabras que merecen esa categoría. En mi opinión, cada uno de los libros de esta trilogía merece ser leído y deleitado con la pausa que requiere la sierra.
Creo que me he encontrado con mi mejor lectura de este año. Qué historia, qué ambientación , qué ricura de lenguaje siendo fresca y rápida su lectura... Durante 200 páginas estás absolutamente inmenso en esta zona rural rodeado de sus gentes, a quien sientes reales. Me ha encantado ❤️