Un libro muy interesante y muy diferente a otros libros sobre ópera que he leído. En primer, resalta que el libro no está escrito a manera de "enciclopedia" con entradas específicas sobre óperas, compositores, cantantes, etc. En cambio, está estructurado a partir de capítulos temáticos que tratan de distintas épocas, lugares y sucesos en los que la ópera ha jugado un importante papel en la vida social, política, económica o cultural de un pueblo, un país o el mundo entero.
El libro está lleno de datos interesantísimos sobre teatros, compositores, cantantes, compañías operísticas, aficionados, promotores, etc., pero sobre todo encontré particularmente emocionante leer datos sobre la percepción que se tiene y ha tenido de la ópera a lo largo del tiempo. La verdad es que la ópera es una cuestión escabrosa, como lo dice el propio autor, porque es la forma de arte más compleja, insostenible económicamente, difícil de entender, exagerada, elitista, etc., etc., y, sin embargo, sigue aquí, sigue viva y sigue despertando enérgicas reacciones y debates en torno a los temas que trata, las formas en las que lo hace, y las personas que le dan vida hasta el día de hoy. Si la ópera sigue viva, es por algo, y ese "algo" podemos entenderlo mejor gracias a la lectura de este libro.
Finalmente, me gustó mucho el tratamiento que dio el autor de las prácticas modernas en la ópera, por ejemplo, la divergencia entre ejecuciones "históricamente informadas" y puestas en escena "conceptuales", "posmodernas" o de otra manera distintas (por decir lo menos) de aquellas cuando determinadas obras fueron estrenadas. La exploración de la idea del "canon" operístico también fue de mi particular agrado, así como las especulaciones sobre el futuro de la ópera en esta era de globalización y tecnología cambiante.
En conclusión, este libro es un verdadero deleite para los amantes de la ópera; sus más de 600 páginas, con letra pequeñita, no se sienten pesadas en ningún momento, y las ilustraciones que lo acompañan hacen más deleitable su lectura.