Ningún autor había despertado antes en mí la urgencia sana de la oración, de aquella devoción profunda hacia aquel que se alegra cuando nos acercamos a él, La Fuente. E.M. Bounds explica con ardiente pasión la importancia de la oración, nos motiva con ejemplos de hombres valientes que se movieron por las dificultades de la vida anclados a la oración. La oración tiene un precio que pagar, y el autor consciente de eso nos explica también algunas de las condiciones necesarias para pasar de una oración superflua y vacía, a una devoción profunda y satisfactoria que nos conectará a la Vid de una manera que no imaginamos antes.
A continuación listo una recopilación de las frases que más me gustaron:
1. El hombre ─el hombre de Dios─ se hace en lo secreto. Su vida y sus convicciones más profundas nacieron en su secreta comunión con Dios.
2. El predicador debe ser sobre todo un hombre de oración. Su corazón debe graduarse en la escuela de la oración. Solamente allí el corazón puede aprender a predicar. Ningún aprendizaje puede compensar la falta de oración. Ningún ahínco, diligencia, estudio ni don suplirá esta falta.
3. Hablarles a los hombres por Dios es una gran cosa, pero hablarle a Dios por los hombres es todavía más grande. Nunca hablará bien ni de forma exitosa a los hombres quien no ha aprendido a hablar bien a Dios por los hombres.
4. “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparta; y cuando llegó la noche, estaba ahí solo” (Mateo 14:23)
5. Orar es un trabajo espiritual, y a la naturaleza humana no le gusta el pesado trabajo espiritual. La naturaleza humana quiere navegar al cielo bajo una brisa favorable, un mar suave. La oración es una tarea humillante. Humilla el intelecto y el orgullo, crucifica la vanagloria y señala nuestra bancarrota espiritual, y todo eso no es duro de enfrentar para la carne y la sangre. Es más fácil no orar que sufrir. Así llegamos a uno de esos grandes males de nuestra época, quizás de todas las épocas: poca o ninguna oración. De estos dos males, tal vez orar poco es peor que no orar. La poca oración es como simular que creemos, una descarga para la conciencia, una farsa y un engaño.
6. Mucha oración es el signo de los grandes líderes de Dios, y la ferviente fuerza de conquista con la que Dios coronará sus trabajos.
7. “Cuando mi corazón está enfocado y libre para orar, todo lo demás es comparativamente fácil”. ─Richard Newton
8. Ni las universidades ni el aprendizaje, ni los libros, ni la teología ni las prédicas pueden formar a un predicador, pero sí la oración.
9. Ellos practicaban lo que enseña Efesios 6:18 “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. Sabían que “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).
10. “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto” (Santiago 5:17-18).
11. Nuestras oraciones cortas le deben su eficiencia a las largas que las han precedido.
12. Él se rinde a la persistencia de una fe que lo conoce. Él da sus dones más ricos a aquellos que declaran su deseo y aprecio por aquellos dones por la constancia y la seriedad de su importunidad. Cristo, quien en esto así como en otras cosas es nuestro ejemplo, pasó noches enteras de oración. Su costumbre era orar mucho. Tenía su lugar habitual para orar. Muchas largas temporadas de oración forjaron su historia y carácter. Pablo oró día y noche. Daniel oró tres veces al día, lo cual le sacaba tiempo a su importantes ocupaciones. Las oraciones matutinas, vespertinas y nocturnas de David fueron sin duda muy prolongadas en muchas ocasiones.
13. Lutero dijo: “Si fallo en pasar dos horas en oración cada mañana, el diablo tiene la victoria a través del día. Tengo tantos asuntos, que no puedo salir adelante sin pasar tres horas diarias en oración”. Tenía un lema: “Aquel que ha orado bien, ha estudiado bien”.
14. No hay hombre que pueda hacer un trabajo grande y durable para Dios si no es un hombre de oración, y ningún hombre puede ser un hombre de oración si no dedica mucho tiempo a orar.
15. Es especialmente a través de la oración que el reino de los cielos sufre violencia, y que los violentos lo arrebatan. Era un decir del fallecido Obispo Hamilton que “No es probable que algún hombre haga mucho bien con la oración, si no la considera como un trabajo para el cual debe prepararse y en el cual debe perseverar con toda la seriedad que aplicamos a los temas que en nuestra opinión son a la vez más interesantes y más necesarios”.
16. Si Dios no está primero en nuestros pensamientos y esfuerzos en la mañana, estará en el último lugar en el resto del día.
17. “El defecto principal de todos los ministros cristianos, es la falta de un hábito devocional”. ─Richard Cecil
18. La generación puede ser mejor que una del pasado, pero hay una distancia infinita entre el mejoramiento de un era por la fuerza del avance de la civilización y su mejoramiento por el incremento de la santidad y semejanza a Cristo, a través de la energía de la oración.
19. …porque nada es demasiado difícil para Dios si cuenta con el hombre apropiado para hacerlo. [Hablando de oración]
20. “Porque nada llega al corazón sino lo que proviene del corazón, o penetra la conciencia sino aquello que viene de una conciencia viva”. ─William Penn
21. La oración hace al predicador un predicador de corazón. La oración pone el corazón del predicador en su sermón; la oración pone al sermón del predicador en su corazón.
22. Pero nuestra gran carencia no está en la cultura del pensamiento, sino en la cultura del corazón; nuestro lamentable y principal defecto no es la falta de conocimiento sino de santidad; no es que sepamos demasiado, sino que no meditamos en Dios y su Palabra y no estamos atentos, ni ayunamos ni oramos lo suficiente. El corazón es el gran obstáculo para nuestra prédica.
23. Wesley: “Lo tengo todo por basura; lo aplasto con mis pies; y lo estimo ─no yo, sino la gracia de Dios en mí─ todo como el lodo de las calles, no lo deseo, no lo busco”.
24. La revelación de Dios no necesita la luz del intelecto humano, el refinamiento y el poder de la cultura del hombre, la brillantez del pensamiento humano, la fuerza de su pensamiento para adornarlo o llevarlo a cabo; pero demanda la sencillez, la docilidad, humildad y fe del corazón de un niño.
25. Nuestra gran necesidad es la preparación del corazón. Lutero lo expresaba como un axioma: “El que ha orado bien, ha estudiado bien”. No decimos que los hombres no deban pensar o utilizar sus intelectos, pero utilizará mejor su intelecto quién más cultive su corazón. No decimos que los predicadores no deben ser estudiosos; pero sí afirmamos que su mayor tema de estudio debe ser la Biblia, y estudia mejor la Biblia quién ha mantenido su corazón de forma diligente. No decimos que el predicador no debe conocer a los hombres, pero será el mejor versado en la naturaleza humana quien ha penetrado en las profundidades y complejidades de su propio corazón.
26. Es más fácil llenar la mente que preparar el corazón.
27. “Dame tu corazón”, es la petición de Dios al hombre, “¡Dame tu corazón!” es la demanda del hombre al hombre.
28. La oración da sentido, trae sabiduría, ensancha y fortalece la mente.
29. La unción es algo que no puede fabricarse, y sus falsificaciones son más que inútiles.
30. “Denme cien predicadores que no le teman a otra cosa sino al pecado, y que no deseen otra cosa sino a Dios, y no me importará que sean pastores o legos; ellos solos sacudirán las puertas del infierno y establecerán el reino del cielo sobre la Tierra. Dios no hace nada si no es en respuesta a la oración”. ─John Wesley
31. “Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra” (Hechos 6:4).
32. “Orando de noche y de día con gran insistencia” (1 Tesalonicenses 3:10).
33. “por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 3:14).
34. Una iglesia rara vez se revela o se eleva más allá de la religión de sus líderes. Líderes espirituales fuertes, hombre de poder santo, son símbolos del favor de Dios. El desastre y la debilidad siguen la estela de líderes débiles o mundanos.
35. La oración es una de las características eminentes de fuerte liderazgo espiritual. Los hombres de gran oración son hombres de cosas grandes y distintivas. Su poder con Dios tiene la huella de la conquista.
36. Un ministro que no ora es el sepulturero de todas las verdades de Dios y de su iglesia. Puede tener el más costoso ataúd y las más hermosas flores, pero igual será un funeral, no obstante el atractivo adorno. Un cristiano que no ora nunca aprenderá la verdad de Dios; un ministro que no ora nunca será capaz de enseñar la verdad de Dios.
37. “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).
38. “Si algunos cristianos que se han quejado de sus ministros hubiesen dicho y hecho menos ante los hombres, y se hubieran dedicado con toda su fuerza a clamar a Dios por ellos, si hubieran invadido al cielo con sus oraciones humildes, fervientes e incesantes por sus ministros, estos hubieran estado mucho más en la vía del éxito”. ─Jonathan Edwards
39. La oración para el predicador no es simplemente la tarea de su profesión, un privilegio, sino una necesidad.
40. Cuanto más santo sea el hombre, más estima la oración; con mayor claridad se da cuenta de que Dios se da a sí mismo a los que oran, y que la medida de la revelación de Dios al alma, es la medida de la oración anhelante e inoportuna de esta.
41. Oración por los líderes
42. “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios” (Romanos 15:30). A los efesios les dijo: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18).
43. “Orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por lo cual también estoy preso” (Colosenses 4:3).
44. “Hermanos, orad por nosotros” (2 Tesalonicenses 3:1).
45. “Cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración” (2 Corintios 1:11).
46. “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que La Palabra del Señor corra y se glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos” (2 Tesalonicenses 3:1-2).
47. ¿Ora usted por su predicador? ¿Ora usted por él en lo secreto? Las oraciones públicas son de poco valor a menos que estén fundadas o seguidas por oraciones privadas.
48. “Rogad pues al Señor de la mies que envíe obreros a su míes” (Mateo 9:38); “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1).
49. Este permanente afán de los asuntos de la vida me causa gran daño, si no en el cuerpo, en el alma. ¡Más soledad y madrugar! Sospecho que he estado asignando muy poco tiempo a mis ejercicios espirituales, como la devoción privada y la meditación religiosa, la lectura de La Biblia, etc. Por lo tanto estoy seco, frío y duro. Será mejor que le dedique dos horas o doras horas y media diariamente. He estado ocupado hasta muy tarde, y por lo tanto el único tiempo que he tenido para mí ha sido una apurada media hora en la mañana. Seguramente la experiencia de todos hombres buenos confirma la proposición, de que sin una buena medida de devociones privadas el alma se debilita. Pero puedo decir que todo puede hacerse a través de la oración ─todopoderosa oración─. ¿Y por qué no? Que sea todopoderosa es solo a través del misericordioso llamado del Dios de amor y verdad. Entonces, ¡oremos, oremos, oremos!”. ─William Wilberfoce
50. “Nuestra devoción no se mide por el reloj, pero el tiempo hace a su esencia”.
51. Las devociones cortas son la ruina de la devoción profunda.
52. “orando de noche y de día con gran insistencia…” (1Tesalonicenses 3:10).
53. El precio de la verdadera oración es prestar atención y dedicar tiempo, que a la carne y sangre no le gusta.
54. Podemos desatender nuestras oraciones y no darnos cuenta del peligro, hasta que los fundamentos se hayan ido. Los devocionales hechos con apuro hacen débil a la fe, endeble a las convicciones y cuestionable la devoción.
55. Madrugar y dedicar más tiempo a la oración dará resultados asombrosos en lo que se refiere a reavivar y vigorizar una deteriorada vida espiritual. Madrugar y dedicar más tiempo a orar podrían poner de manifiesto vivir en santidad. Vivir una vida santa no sería algo tan extraño ni tan difícil, si nuestras oraciones no fueran tan cortas y apuradas.
56. Nuestra habilidad para estar con Dios en nuestro lugar secreto, mide nuestra habilidad de estar con Dios fuera de él.
57. Orar es la cosa más grande que podemos hacer; y para hacerlo bien debe haber calma, tiempo y deliberación; de otra manera se la degrada a lo más pequeño y bajo.
58. ¿Quién oró como Jesucristo oró en la montaña quién “Pasó la noche orando a Dios”? (Lucas 6:12). Los apóstoles dijeron: “Persistiremos en la oración” (Hechos 6:4), que resulta ser lo más difícil de lograr, tanto de los hombres como los predicadores.
59. “Juzgo que mi oración es más poderosa que el diablo mismo; de lo contrario a Lutero le habría ido de otra manera. Sin embargo, los hombres no verán ni reconocerán las grandes maravillas o milagros que dios realizar en mi nombre. Si yo abandonara la oración un solo día, perdería mucho del fuego de la fe”. ─Martín Lutero
60. Un incremento de los recursos educacionales y un gran incremento de dinero serán la horrible maldición hacia la religión, si no están santificados por más y mejor oración de la que estamos haciendo.
61. Serán los más grandes reformadores o apóstoles aquellos que puedan poner a la Iglesia a orar.