«Amor sin barreras. He aquí un deporte que todos deberíamos practicar. Al menos una vez en la vida» (Luis Alberto de Cuenca, ABC, 23 de enero de t998). El amor, laurel olímpico de la poesía luisalbertiana. Amantísimo lector, retenido por tu curiosidad ante esta solapa, debes saber que Su nombre era el de todas las mujeres y otros poemas de amor y desamor es y no es una antología amorosa. La verdad de la mentira de la simple dicotomía amatoria del título sólo resume dos caras de una moneda más compleja -extraña e imposible-, poseedora de mil y una caras que siempre reflejan la sorpresa culta de su sombra antes de caer de canto. Más de mil amores tras la estela de la regla XXVI del De amore, de Andrés el Capellán: Amor nil posset amori denegare («El amor no puede negar nada al amor»). Y una clarísima pasión estética escrita sin límites ni laberintos, una galaxia enamorada de poemas como estrellas. «Esto es amor, quien lo probó lo sabe.»
Luis Alberto de Cuenca Prado es un helenista, filólogo, poeta, traductor, ensayista, columnista, crítico y editor literario español. Licenciado y doctor en Filología Clásica por la Universidad Autónoma de Madrid.
Luis Alberto de Cuenca es un hombre de los que ya no existen. Es un sabio, un erudito. Por eso es filólogo clásico, traductor, ensayista, Profesor de Investigación del CSIC... Pero todo eso no importa cuando muta en poeta, porque se desnuda, nos confiesa secretos, inquietudes, nos cuenta su pasado. Luis Alberto es un poeta con una sensibilidad sublime y, a la vez, todos sus poemas son inteligibles. Son de una humildad y bonhomía abrumadoras. Pero es que, además, L. A. es un frikazo, así lo demuestra la fotografía del interior, como también los poemas de Star Wars o las sagas nórdicas, o sus tebeos...
No puedo decir mucho más que no haya dicho Lara Cantizani en el prólogo; pero sí puedo decir que, para mí, Luis Alberto es un poeta del tiempo, de la nostalgia, del amor, pero también de la derrota.
«¿Viene usted solo?». «Sí, me divorcié de mi esposa hace tiempo». Dijo la camarera: «Lo siento». Respondí: «Yo también lo sentí. Pero ella no». Y me bebí el café de un solo trago.
O:
tan distante y tan próxima a la vez como la juventud, como la infancia
Y estas metáforas del poema Paisaje con figura rasurada:
flor sin equipaje, luna sin ramas, sol claro y desnudo
O:
Tu cuerpo, princesa, es un oasis en el desierto helado de tu silencio
Mis poemas favoritos han sido: Soneto del amor de oscuro, El imbécil, El olvido, Epigrama, El desayuno, Insomnio, Sobre una oda de Horacio, En el supermercado, Pienso en ti, No está muerta, Political Incorrectness, Paisaje con figura rasurada, Cuanto sé de mí, Cuesta creerlo, Su marido, Su cuerpo.
Luis Alberto es uno de los mejores poetas españoles vivos que existen. Tan excelente en poesía como en trato personal.
Menuda poesía más formidable y brillante nos ha regalado Luis Alberto de Cuenca.
Me encanta que cada verso, es una instigación más profunda que la anterior en el misterio del amor, de la soledad, de la muerte y del abandono. Es precioso ver cómo en cada poema hay una nueva versión de un amor que muchos no podrían poner en palabras, pero que este poeta lo desenvuelve y lo describe de una forma que me ha dejado absolutamente fascinada.
Entender que todos vamos a dedicar mucha de nuestra energía a amar a otras personas es una de las cosas más difíciles, pero a la vez más gratificantes del mundo. Pero, la cosa más triste, es darse cuenta de que podemos perder nuestra energía en esperar a amar, o en esperar a la persona que nos dejó, y que con ella se llevó nuestra felicidad. Luis Alberto de Cuenca no solo nos enseña la majestuosidad del amor, sino también la calamidad que es. Es la dualidad representada en una antología de poemas, una de las mejores que he leído.
Me quedo con un haiku, que dice:
“La misma historia. Por el sol de tus ojos viaja mi sombra.”
Antología de poemas de Luis Alberto de Cuenca. Desde el famosísimo "El Desayuno" hasta otros nuevos, añadidos en la edición de 2017, de tema más macabro/vampírico. Los mejores, los que destilan humor (para mi gusto).
Los placeres culpables no existen pero Luis Alberto de Cuenca es uno de los míos. Posiblemente mi novisimo favorito por culpa de Loquillo. Una maravilla que espero que me ayude a mantener de nuevo el hábito de leer de vez en cuando libros completos de poesía.