Es un conocido periodista, escritor del género de no ficción, productor y director de televisión peruano. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima y es máster en Periodismo por el Instituto Internacional de Ciências Sociais de Brasil.
Ha sido director periodístico y productor general de Red Global, Canal A y América Televisión. También fue director de los diarios La Industria (Trujillo) y El Peruano. Sus artículos han aparecido en medios como Perú21, El Mercurio de Chile, O Globo de Brasil, El Nuevo Herald de Miami, Jornal de Noticias de Portugal y El Mundo de España, entre otros. Fue presidente de la Asociación de Corresponsales Extranjeros en Brasil y es profesor de Periodismo Televisivo en la Pontificia Universidad Católica del Perú y de Periodismo Literario en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. También fue Presidente de Directorio de Editora Perú.
Me gustó mucho este libro. Cuentan historias de algunos Héroes Peruanos Infames que participaron en la S.G.M en la que salvaron vidas de personas inocentes. La historia que más me conmocionó fue la de Magdalena.
Me gusto enterarme de las historias y a través de ellas saber más de ese terrible episodio de la SGM pero pensé que eran peruanos y no lo eran realmente... hijos de inmigrantes que a veces vivieron solo un par de años en Perú, lo siento... yo creo que ellos tampoco se sentían peruanos...
Estación final es uno de esos libros que no se leen rápido ni se olvidan fácil. Hugo Coya cuenta una parte de la historia que casi no se menciona: la existencia de peruanos que fueron víctimas del nazismo. Lo hace desde un enfoque humano, directo y muy potente, que te obliga a detenerte y reflexionar.
Mientras lo leía, sentí mucha rabia y tristeza. El libro muestra hasta dónde puede llegar la maldad cuando el odio se normaliza y las personas dejan de ver al otro como humano. Lo más duro es entender que nada de eso fue accidental: fue una violencia planificada, sostenida y justificada. Y eso asusta, porque no es algo tan lejano como a veces creemos.
Pero Estación final no es solo oscuridad. También habla de resistencia, de pequeños actos de valentía y de personas que, incluso en condiciones inhumanas, decidieron no rendirse ni perder su dignidad. Es imposible no admirar esa fuerza , esa valentía y esa búsqueda de esperanza incluso en los tiempos más oscuros.
Este libro me dejó pensando en la importancia de la memoria, sobre todo para quienes somos jóvenes. Recordar no es solo mirar al pasado, es una forma de evitar que el odio vuelva a repetirse con otros nombres y otros rostros.
muy interesante el concepto de que perú no fue un mero espectador en el nazismo, y mas bien, fue influenciado en su tiempo... en cuanto a las historias, también me parecen interesantes conocerlas. sin embargo, creo que la mejor historia se la lleva magdalena y su espíritu revolucionario. no quiero decir que las otras historias fueron no tan llamativas, pero creo que les faltó algo más. no lo sé.
En un país donde te recalcan que permanecimos neutros durante la Segunda Guerra Mundial, es interesante como una labor de investigación te dice que no fue tanto así. Tanto por el lado político que, como de costumbre, siempre están con los favoritos, como por el lado de las historias personales que llegan a ser revitalizantes como la de Barreto. Joya
para todo aquel peruano que le interese el tema de judíos o la 2da guerra mundial, debería leerlo. tiene muy buena información y descripción de los hechos.
Leer sobre el holocausto es duro, y siempre me deja con una sensación de incredulidad; no porque piense que nunca ocurrió, sino porque me parece increíble que los seres humanos podamos caer tan bajo.
Hugo Coya nos habla sobre la posición peruana frente a los nazis y la poca empatía del gobierno con personas inocentes que habían encontrado en nuestro país un refugio y una nueva oportunidad de rehacer sus vidas.
El libro nos brinda 5 historias de peruanos que sufrieron en los campos de concentración alemanes y su lucha constante por sobrevivir. Lamentablemente los finales felices no abundan y este libro no es la excepción.
Es una lectura muy interesante, pero no puedo decir que la disfruté, pues no se puede encontrar el gusto en el sufrimiento ajeno. Sin embargo, es un libro que te hace reflexionar sobre los límites de la maldad y los deseos de vivir. Cabe recordar que el holocausto no solo exterminó judíos; en las listas estaban homosexuales, ateos, artistas, etc. ¿A qué punto puede llegar el odio? ¿Cuál será el siguiente pretexto para exterminar a millones de personas?
Veo a diario comentarios sobre minorías en mi país que me da vergüenza repetir, comentarios cargados de desprecio con ninguna base, con ningún motivo más allá de meras fantasías. ¿Acaso no tenemos suficientes ejemplos para aprender la lección?
Tal vez esta lectura pueda hacerlos meditar sobre lo valiosa que es la vida y lo fácil que es destruirla.
Cada vez que leo sobre la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y los campos de concentración no puedo evitar sentir una opresión en el pecho durante toda la lectura. Las historias superan siempre cualquier libro de terror que pueda haber leído en mi vida y no sólo me dejan con una sensación de miedo e impotencia sino también una profunda tristeza.
Hace un par de años tuve la oportunidad de visitar el Museo del Holocausto en Washington, el cual muestra de manera bastante cruda y directa todos los horrores vividos durante esa época y al final de la exposición nos da un mensaje: cuenta lo que has visto, esto no puede volver a pasar.
El libro Estación Final es una manera de sentirnos más cerca de esta realidad que a veces se siente tan lejana, el hecho de saber que hubieron peruanos que tuvieron que pasar por esto lo hace sentir más real y más personal. El periodista Hugo Coya hizo un gran trabajo de investigación y reconstrucción logrando que los nombres de estas personas (héroes en varios casos) no sigan en el anonimato.
Gratamente sorprendido con las historias que nos cuenta Hugo Coya, en este magnífico libro. Los pesares de grandes hombres y mujeres luchando por dar lo mejor de sí es una época espeluznante, una mezcla de historia que nos sumerge en los pasajes más duros de peruanos que estuvieron involucrados en uno de los peores ritos de la historia.
Después de una charla amena con el autor y los chicos del club, solo quería agregar que es un hermoso detalle que los autores compartan con sus lectores y transmitan todo lo que involucra el proceso de creación de una novela. La suma de experiencias, las anécdotas, las risas y las preguntas. Vale la pena leerse.
Pese a conocer muchas historias sobre los horrores de la segunda guerra mundial, estas nos siguen conmoviendo e indignando, pero nunca antes se sintió tan cercano como ahora, al descubrir que hubo peruanos sufriendo de esos mismos horrores. Y es grato encontrarnos con historias que siendo una recopilación de tantos años de investigación el autor utiliza un estilo como si narra una historia creada por él, porque gracias a su forma de contar los hechos es como si de alguna manera fueramos testigos presenciales y nos conmuevan las historias profundamente.
Confirmo con esta novela de Coya que su forma de escribir es realmente impecable. Te introduce en la historia y te lleva de la mano con todas las emociones que implica leer una historia del holocausto; sobre todo lo que les ocurre a nuestros compatriotas peruanos. Un lujo de novela y que debería ser leída por todos los peruanos y desde esas páginas rendirles un homenaje a estos mártires.
Muy interesante. Contiene historias de personas reales que no conocía y que sufrieron mucho durante el Holocausto. Sin embargo, considero que en algunas partes le faltó dar un poco más de contexto o datos históricos. Asimismo, los peruanos judíos, en realidad eran extranjeros que emigraron al Perú y luego regresaron a Europa. Pensé que se trataba de peruanos nacidos aquí.
Con este libro sentí de una manera más cercana las atrocidades ocurridas durante la segunda guerra mundial, aunque fue muy triste saber la participación negativa que desempeñó mi país.