El hombre de todos los tiempos se ha definido como un buscador de la felicidad. Y nuestros cuerpos sexuados nos hablan de una búsqueda incesante, en la que el otro necesariamente debe estar presentes. Nadie puede ser feliz en la soledad. Por lo tanto, ¿Qué papel juega nuestra sexualidad, nuestra masculinidad o feminidad en la búsqueda de esa felicidad? En esta obra, que va contra corriente a los tiempos que vivimos a inicios del tercer milenio, el autor pretende llevar al lector hacia la reflexión profunda y pausada en temas en que aparentemente ya está todo dicho.