Estos ensayos constituyen las unicas reflexiones que Martin Heidegger ha dedicado a responder estrictamente al problema de la estetica. Se trata de "El origen de la obra de arte" y "Holderlin y la esencia de la poesia," reunidos con el titulo abreviado de Arte y poesia.
Martin Heidegger (1889-1976) was a German philosopher whose work is perhaps most readily associated with phenomenology and existentialism, although his thinking should be identified as part of such philosophical movements only with extreme care and qualification. His ideas have exerted a seminal influence on the development of contemporary European philosophy. They have also had an impact far beyond philosophy, for example in architectural theory (see e.g., Sharr 2007), literary criticism (see e.g., Ziarek 1989), theology (see e.g., Caputo 1993), psychotherapy (see e.g., Binswanger 1943/1964, Guignon 1993) and cognitive science (see e.g., Dreyfus 1992, 2008; Wheeler 2005; Kiverstein and Wheeler forthcoming).
¿A quién, asiduo a perderse por los laberintos de la contemplación de una obra, no le habrá surgido la pregunta acerca del origen del arte? ¿Qué es la obra de arte, qué es el arte, qué es lo poético de la obra?; ¿poesía será lo mismo que Poesía? Este libro, Arte y Poesía (Breviarios, FCE), consta de dos ensayos: en el primero Heidegger se dedica a desentrañar qué es la obra de arte, en tanto cosa, en tanto obra y en tanto arte. El filósofo alemán, accesible solamente a través de una doble visión de lo oculto y lo manifiesto en su escritura, nos plantea el problema de la lucha entre la tierra y el mundo -la materia y lo creado-, en donde ocurrirá una desgarradura. Allí, como resultado de esa lucha, en esa desgarradura de la que brota la obra, acontece la verdad. ¿Y qué es la verdad?: la desocultación de lo ente, nos dirá Heidegger, la desnudez de su ser. En el segundo ensayo, Heidegger retoma fragmentos de su tan recurrido Hölderlin ("poeta de poetas") para perfilar la esencia de la poesía: ¿es el lenguaje el que antecede a la poesía o viceversa?, ¿es la poesía el trabajo más inocente o el mayor de los peligros?
que la obra de arte es un ente en sí con autonomía propia y que el poeta recibe la palabra de los dioses...same !! me parece muy interesante la gente que cree en la poesía (o Poesía) como algo tan abstracto y profético pero personalmente lo leo más como mitología y no tanto como una teoría que sienta en mi corazón jeje
el segundo ensayo, sobre Holderlin, bastante superior al primero, que es una excusa de heidegger para hablar de su teoría de Ser y tiempo y decir apenas unas cosas sobre el arte con cadenas de oraciones infinitas y yuxtapuestas que parecen uróboros. ahora, cuando habla de obras de arte, como la descripción/écfrasis que hace un cuadro de van gogh y un templo griego, sale a la luz el poeta que tuvo que haber sido.
Por ahora firmo una tregua con Martinico. No lo he terminado el libro. Leí únicamente la primera conferencia: "El orígen de la obra de arte". Paro aquí, porque el siguiente texto lo leeré bajo otra comanda de investigación. Ahora me conformo con la primera parte del texto.
Ya en su día había escuchado que la traducción de Samuel Ramos era malísima, pero no sabía hasta qué punto. Es mala. Sí. Había trabajado en España con otra edición de Serbal, para un texto y a releerlo se me mostró más oscuro que la primera vez.
En fin, da lo mismo. El caso es que por ahora firmo tregua con Heideggersito al que sigo hasta este punto en su acenso de la montaña de la desocultación del ser, vestidillo con un traje tirolés, un gorrito verde, tirantes y raquetas para nieve en las plantas de los pies.
Ay, queridito Martinico... a ti, más que a todos los filósofos contemporáneos, tengo una estima y un odio como ninguno. El primero porque recobraste la ontología para nosotros. No se explica Agamben sin ti, por supuesto. Ni Derrida. Porque conseguiste hacer muchas cosas en lo que respecta a la dilucidación del proyecto de la metafísica tradicional.
Pero, ay, que me caes también gordo, una piedrita en el zapato. No, y no tiene nada que ver con tu convencido nacionalsocialismo, eso... eso es poco más que un chisme de vecindad. ¡NO! ¡Si me caes mal es porque a veces estoy convencido de que tu proyecto es exactamente el mismo que el de la metafísica tradicional! ¡A veces creo que entre tus palabras el ser se oculta mejor que en cualquier lugar!
Y esta pequeña conferencia sobre estética es, definitivamente, la obra más accesible y clara en donde esto se puede ver. Ah, esa ocultación que es pura producción. ¡Qué palabras tan rudas y fuertes utilizas, Martín! Algo que a mí me hace temblar de cólera, con palpitaciones, revelaciones... Como cuando dices: "La Poesía es el decir de la desocultación del ente", o "La tierra es lo que tiene por esencia el ocultarse a sí misma. Hacer la tierra quiere decir: hacerla patente como ocultante de ella misma".
Por poco caigo despatarrado en el autobús, sudando, declamando versos de Hölderlin en una transverberación mística que no puede ser otra cosa que la revelación del mundo propio sobre la carta de posibilidades del Dasain.
Ah, pero Martinico, tú sabes que te equivocas. Lo intuyes ya al final de tú texto. Pero bueno, sigue siendo todo demasiado metafísica tradicional. Un poco salpicado con algunos tintes de misticismo medieval, pero es en el fondo lo mismo. ¡Una vuelta de tuerca que nos lleva del orígen a la técnica y de la técnica a Auschwitz! El ser, como tu sabes, le place ocultarse... lo malo es cuando se oculta en las palabras de uno y consigue engañarnos.
Por lo menos esto no podrá, Martín. ¡En fin, pronto volveremos a vernos! Más pronto de lo que imaginamos.
Independientemente de Samuel Ramos, este libro tiene que leerse. Si consiguen la edición de Serbal, mejor, si no, ahí se las apañan. (Luego vuelvo para comentar la segunda conferencia, si no profundizo en el tema es debido a la investigación en curso).
¿Qué es la obra de arte? O, mejor dicho, ¿cómo habremos de considerar la obra de arte? ¿Es un ente que está-ahí?; o, ¿es un útil a la mano?; o, ¿qué consideración merece? No puede ser un ente que está-ahí porque no atañe a la adecuación entre enunciado y mundo. Aunque es vasta la cantidad de obras representativas que se enmarcan en el realismo puro o en el hiperrealismo, no es una característica sine qua non de las obras de arte la adecuación. La obra tampoco puede igualarse con los entes sustanciales de la tierra que están-ahí, pues en la obra de arte hay una mediación creadora del Dasein para lograr su producción. Por otro lado, la obra de arte tampoco puede ser un útil, ya que a pesar de la mediación creadora del Dasein, no hay una función directa o un resto faltante que dé cuenta de la inutilidad de la obra de arte, como sí pasa en el caso de los útiles que dan cuenta de su existencia cuando están dañados o incompletos. Hablemos, por ejemplo, de la propuesta artística de Duchamp de tender en el secadero libros de geometría. En su propuesta los libros han perdido toda consideración heideggeriana de útiles a la mano y se han convertido en obras de arte. Tal vez la razón por la que Duchamp propone poner a la intemperie estos libros tenga más relación con Heidegger de la que creemos a simple vista. Según Duchamp, el arte de maltratar libros a la intemperie consiste en dejar a un lado la seriedad de un libro cargado de principios como aquel Tratado de Geometría, y hasta insinuó que al exponerlo a las inclemencias del tiempo el Tratado por fin podría captar algunas cosas de la vida, de la existencia. ¿No se refiere, acaso, Heidegger a la aletheia como ese modo originario de ser del Dasein y de los entes? ¿En dónde entra aquí el Arte y la obra de arte? Entonces, si la obra de arte no es ni un ente que está-ahí como cualquier otro, ni es un útil, ¿cómo podríamos considerarlo? Ya dijimos que Heidegger desdeña la narrativa, pero enaltece la poesía. De hecho, tanto la ensalza que cuando se refiere a la poesía diferencia entre la poesía y la Poesía. Pareciera que la Poesía es la conditio per quam para la existencia del Arte. Entonces, habría una asimilación entre Poesía y Arte; mientras que la poesía sería un contenido del gran continente antes descrito. Aquí es menester incluir lo que Hölderlin mencionó acerca de la Filosofía y la poesía. Para el poeta la Filosofía es el desierto, mientras que la poesía da sentido al tiempo humano a través del adviento. Ya vimos cómo en la analítica existenciaria de Heidegger el futuro tiene cierta preminencia sobre el presente y sobre el pasado, sin caer en el desdén de los últimos. Así, mientras la Filosofía sería la encargada del pasado y del presente, la poesía sería la que permite hacernos cargo del futuro, y quizá de la muerte. En este sentido, la Poesía, es decir la creación artística, no se centra tan solo en el pensar, sino que también rescata el sentir. El pensar está templado anímicamente. Si la Filosofía es el desierto del sentir, en la poesía de Hölderlin se le da igual importancia al sentir y al conocer, de tal manera que aquí cabe el truismo del oasis en medio del desierto: el Arte es ese oasis, la Filosofía es el desierto. No nos confundamos, el Arte no es tan solo el sentir; el Arte, la Poesía, es la conjunción de sentir y comprender. Por eso el enaltecimiento de Heidegger de la Poesía y sobre todo la poesía de Hölderlin. He evitado señalar la diferenciación entre Poesía (con mayúscula) y poesía (con minúscula) para que quien lee haga el ejercicio en su cabeza. Así, acercándonos no al final sino a un eterno comienzo, pareciera que la relación de Heidegger con el Arte se da por el lado de la aletheia. El Arte pareciera ser una suerte de medio para algún tipo de manifestación de la Verdad. Aquí no podría asegurar si es aquella verdad originaria en la que el Dasein siempre está, o aquella verdad derivada entitativa. Sí, queda mucha tela por cortar y demasiados hoyos en este acercamiento, pero es solo eso, un acercamiento. No se ha pretendido dar por sentado más que lo que Heidegger nos ha dicho en Ser y tiempo, de ahí para adelante cualquier interpretación está en el campo del ensayo y del error.
Heidegger en su texto llamado, Hölderlin y la esencia de la poesía hace un exquisito análisis a la obra de Hölderlin en búsqueda de la esencia de la poesía, esto también con una excusa para un cierto tratamiento de la verdad. La esencia de la poesía dice Heidegger, es el lenguaje. La poesía crea su obra en el dominio y con la «materia» del lenguaje. Cosa que me parece más que acertada. Incluso Heidegger dice que, la poesía no toma el lenguaje como un material ya existente, sino que la poesía misma hace posible el lenguaje. La poesía es el lenguaje primitivo de un pueblo histórico. Entonces es preciso entender la esencia del lenguaje por la esencia de la poesía. Heidegger halla en Hölderlin una poesía trascendental. De ahí la famosa sentencia de que la morada del ser está en el lenguaje. Así pues habla Heidegger de una poesía trascendental, que va más allá de solo expresar sentimientos, de simple sentimentalismos, de alguna posición política, o crítica social, más allá de la mera subjetividad. Más allá del aportamiento meramente filosófico, Heidegger hace una gran contribución al entendimiento poético en tanto a un estética hermenéutica.
«Todo arte es como dejar acontecer el advenimiento a la verdad del ente en cuanto tal, y por lo mismo es en esencia Poesía»
Es común huir de textos complejos, que retan al lector a seguir el ritmo y le obligan a tomar nota de cada definición, ruta y consideración del aparato conceptual que se desarrolla. Pero, aunque eso sea cierto también lo es el que, en el mayor de los casos, es increíble enfrentarse a un texto de tal calibre, pues en estos escritos no solo reside la riqueza en sus contenidos, sino también en las formas que estos toman. En Heidegger es así, especialmente aquí. La epojé se presenta aquí decidida: no feliz con lo que la tradición pronuncia, se busca desenmascarar al ente para que se presente como es. Es lo peculiar del texto, del método, pues no solo nos da el resultado de sus reflexiones, sino que nos enseña a transitar por el camino boscoso que significa el develamiento. Pero hay más. En su ensayo sobre Hölderlin, Heidegger escoge las palabras pronunciadas por el poeta para hacernos participar del ejercicio intelectual del autor, pues en él, en su obra, se encuentra el desocultamiento de la verdad y el encuentro de lo que por Poesía debería de entenderse: muestra el recorrido que también otros han andado. Y como vías y rutas en las que se anda, lo peculiar no es el objetivo, sino más bien el viaje que se hace. En definitiva, es lo que debe ser la filosofía.
Es cierto que es fácil ofuscarse con el lenguaje reiterativo de Heidegger y más sabiendo que la traducción del alemán al español debe conllevar un montón de cosas que se pierden o cuyos conceptos (ya de por sí complicados) han de desdoblarse. Pero si hacemos un esfuerzo, si paramos de esa lectura apresurada a la que estamos acostumbrados, y regresamos un párrafo o dos y con ahínco volvemos a tratar de comprender lo que el filósofo está tratando de decirnos, entonces nuestra habilidad lectora empieza a prosperar y nos encontramos como peces en el agua hasta que llega la próxima distracción que nos saca de "la zona". Eso también fue lo que me enseñó Heidegger en un par de ensayos bastante dignos y con reflexiones profundas y esclarecedoras sobre la relevancia de la obra de arte, del lenguaje/poesía y del artista en la vida del ser humano, en su historia. No negaré que es un libro que me ha hecho quedarme dormido unas cuantas veces (a las 3 de la tarde!) y sin embargo no dudaré en recomendarlo a cualquiera que se haya preguntado, qué es lo realmente especial del arte? Cuál es el motivo por el cual mi alma se eleva al leer un gran poema? Eso y más en menos de 150 páginas del filósofo más polémico de la Alemania Nazi…
Traducción nefasta y demasiada redundancia en lo que se explica. Pero con ideas muy interesantes.
"Las meras cosas, con exclusión hasta de las cosas usuales, son las cosas propiamente dichas. ¿En qué consiste ahora lo cósico de estas cosas? Por ello debe ser posible determinar la cosidad de estas cosas."
"¿Qué es entonces, en verdad, la cosa, en tanto que es una cosa? Cuando así preguntamos queremos llegar a conocer al ser cosa (cosidad) de la cosa. Habrá que experimentar lo cósico de la cosa."
Un palo mental con términos rebuscados y a veces inventados para intentar representar lo que se quiso expresar en el Alemán. Como la diferencia propuesta entre "poesía" y "Poesía", representando cada una cosas completamente distintas, dificultando la lectura por estar pendiente de si era la poesía con "p" o "P".
“La creación no es otra cosa que la fijación de la verdad mediante la forma” en otras palabras “la forma es lo decible”; lo he disfrutado tanto, “Habitar poéticamente significa estar en la presencia de los dioses y ser tocado por la esencia de las cosas”, nada más y nada menos que el (Dasein); es que Heidegger es muy corporal aunque lo tachen solo en la razón; somos diálogo dice, somos multitud; la poesía, la historia, la memoria; venimos colectivos en cada cuerpo, nunca estamos solos… “somos diálogo desde el tiempo en el que tiempo es”… ah! y el prólogo de Samuel Ramos escrito en 1958 es precioso… la creación es devenir “un modo de acontecer de la verdad”…
Tant complicat com interessant, amb Heidegger una no deixa de tenir la sensació que se'n va endins endins, i només de tant en tant una idea clara surt a la llum. Això sí, la idea és extraordinària: en aquest cas, l'obra d'art com a instauració de la veritat de l'ens, com un fer visible, resulta tremendament interessant per qui veu en l'art la possibilitat d'obtenir un coneixement més profund i immediat de la realitat, a través de la percepció i no la raó. M'agradarà veure les similituds amb la lògica de la sensibilitat de Deleuze.
MI relación con Heidegger es tan pero tan problemática. En momentos siento que escucho a un fascista dar su opinión sobre el arte; en otras siento que oigo a un platón totalmente moderno reconsiderarse; en otras y las más seguidas siento que escucho a un loco de la calle delirar y hablar con Dios. A todo esto, nada más. Sin calificación.
hace tiempo que no tenía que hacer tanta gimnasia mental para entender un texto, que forma de escribir más farragosa y al final después de tanta vuelta no responde a nada I'm kms
Muy bonito libro, empieza bien, pero después se empieza a hacer complicado. Leido bien una vez, pero para analizar bien lo del origen de la obra de arte y su contenido, creo que se debe dedicar más tiempo.