Nueva aventura de Álvaro González de Aledo y su inseparable Corto Maltés, un Tonic 23 que prácticamente no conoce límites. Pese a que el gran libro, al menos hasta ahora, del Corto Maltés es el primero, el de la vuelta a España, Ladrar al espejo es, quizá, el segundo mejor de la serie.
Álvaro, como siempre, cuenta todo en un tono desenfadado, apto para todos los públicos (navegantes o no), con muchos consejos y sin edulcorar absolutamente nada. Se aprende muchísimo de las adversidades, a veces disfrutables echando la mirada atrás, que pasa desde que sale de Santander hasta que termina en Avignon.
Otro de los puntos más interesantes de Ladrar al espejo es que el autor se explaya más a la hora de explicar curiosidades de los lugares en los que recala con el Corto Maltés, dando además su punto de vista personal, con el que no solo coincido, sino que también es enriquecedor.