A esta altura de la serie, el dibujo ya tiene una calidad promedio altísima (aunque la horrible portada no sea buena muestra de ello), pero el efecto chicle de la historia se hace notar con fuerza, y eso termina repercutiendo en que la serie vaya aburriendo a la larga (o, precisamente, por larga). Ya veré cuando la retomo si recupera el interés inicial o al menos me distrae lo suficiente como para que no me importe demasiado.
Creo que de acá en adelante la serie se terminó completando a través de la edición española. No era de mis favoritas pero ojalá alguna vez tenga una reedición completa argentina, sobre todo porque me faltaron algunos números para completarla.