Plutarch's Lives have always attracted a large number of admirers, particularly because of his pragmatic concern with ethics and politics. But Plutarch intended his Lives to be read in pairs, an intention that is often ignored by those who treat these works as merely historical sources.
Añado un par de vidas más de la monumental obra del escritor griego a mis haberes intelectual y espiritual.
Como siempre, ha sido una experiencia harto satisfactoria. Se me ha quedado corto, sin embargo, mi recorrido por la vida de Catón, compleja figura llena de claroscuros en la que seguiré profundizando en el futuro mediante los escritos de otros autores.
No me extenderé mucho en la reseña de esta obra, que compara las vidas de dos hombres cuya semblanza principal es que entregaron sus vidas para servir al Estado (Atenas y Roma, respectivamente). Plutarco admira abiertamente aspectos de la vida de Aristides que considera contrarios en Catón. Leyendo la obra dos mil años después de su redacción original, Catón se aparece, ya lo he dicho, como una figura más compleja e interesante de acuerdo a la moral y los intereses imperantes en nosotros los lectores y lectoras actuales.
Valga decir que Plutarco considera virtuoso que Aristides se resignara a una vida de pobreza casi extrema por decisión propia y dicha actitud privara a sus descendientes de oportunidades para alcanzar siquiera un resquicio de la grandeza política que alcanzó Aristides. De hecho, varios de sus descendientes tuvieron que sobrevivir a base ayudas sociales del Estado o incluso de la mendicidad. Catón, por el contrario, cosechó durante su vida una fortuna considerable (entre otras cosas por su tacañería y mezquindad, que Plutarco señala y censura) y pudo asegurar prosperidad para sus hijos, que siguieron la estela de su padre en la carrera política y, gracias a ello, quedó para la historia universal el nombre de su bisnieto, el llamado "Catón Menor", importante figura política de los últimos años de la República.