En prólogo de este libro, Marjorie Ross explica que “en los sesentas, las muchachas desechaban el brassiere y se soltaban el alma en la palabra, mientras se les dormía la sombra. Arabella Salaverry pertenece a esa generación nacida, por así decirlo, el día después del final de la Segunda Guerra Mundial. Para sus integrantes, al llegar a la adolescencia -señala la autora- Vietnam fue un acto obsceno, mientras que soñaban ‘con el Che/ ser compañeras’. Esas ‘chicas malas’ de los sesentas, a las cuales la autora otorga especial protagonismo en esta obra, eran tales en tanto asumían la juventud desde su autonomía, desde el poder de su propia voluntad verbalizada y actuante, lo cual hace cuatro décadas era inexcusablemente subversivo. Este poemario de Arabella Salaverry, escrito desde “su rebeldía pionera, su ruptura de mitos y tabúes, floreció para las que vendrían. Asumirse como dueñas de sí, les permitió empoderarse frente al otro”. Y concluye Ross que si el Breviario del ‘Deseo Esquivo’, su anterior poemario, era un rezo dirigido a vivir la libertad dentro de la propia piel, ‘Chicas Malas’ nos habla del dolor de asumir ese reto, con el ‘alma en celo/ cuerpo en celo/ muerte en celo’ y se convierte en inexorable y prematuro testamento, de una poeta en la plenitud de su oficio, para sus congéneres de hoy y de mañana.