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“El tiempo no es eterno, pero la felicidad sí. Las horas no son eternas, pero nuestros recuerdos, sí.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“la felicidad es el imposible más posible que existe para el ser humano.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“la sinceridad del dolor nos recuerda, una y otra vez, que estamos vivos.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“El tiempo no es eterno, pero la felicidad, sí. Las horas no son eternas, pero nuestros recuerdos, sí. La vida no es hermosa, pero podemos creer que sí lo es. Porque, en efecto, hay personas maravillosas en ella que nos hacen olvidar su fealdad.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“Sueño contigo todas las noches. Pienso en ti a todas horas. Las horas muertas, todas esas horas que mueren, están llenas de tu ausencia”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“He estado tanto tiempo sola que la escasa parte de mi vida que estuve contigo se me antoja mi eternidad. Como mi sol, mi luna, la marea de mi mar seco o el río que ya no sigue la corriente. Metáforas hermosas, demasiado simples para expresar.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“Mi mirada, en la que residía gran parte de la personalidad de una misma, estaba quebrada por la asimetría”
― La herida de la literatura
― La herida de la literatura
“Yo no miraba a la gata. Leía de nuevo mis letras empapando el papel.
—Carmen Laforet era infeliz. Y Elena Fortún era invisible. Como yo. Invisible.
«Pero ellas eran amigas. Y tú no tienes amigas», dijo Letra.”
― La herida de la literatura
—Carmen Laforet era infeliz. Y Elena Fortún era invisible. Como yo. Invisible.
«Pero ellas eran amigas. Y tú no tienes amigas», dijo Letra.”
― La herida de la literatura
“El veneno de la pena apareció repentinamente, sin avisar. El miedo atroz, el calor en su garganta, el escozor en sus ojos. Los recuerdos de mamá. La imagen de mamá. El sentimiento de que mamá nunca volvería. Que ya no estaba. El miedo puro y desalentador. Las noches interminables. El desasosiego. El miedo a morir, a que alguien muriese.”
― Marafariña
― Marafariña
“Era culpa del fruto prohibido que había mordido y por el que debía de pagar penitencia. Estaba envenenada del pecado.”
― Inflorescencia
― Inflorescencia
“Aprendía, poco a poco, que las heridas no siempre dejaban marcas visibles, a pesar del daño sufrido”
― La herida de la literatura
― La herida de la literatura
“El miedo, que forma parte de mí, es lo que me ha impedido seguir. Lo que no sé determinar es desde cuándo tengo miedo. Porque podría decirse que solo se siente terror cuando existe algo que perder. Yo creo, firmemente, que nunca he tenido nada que perder.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“Porque sentía que la amaba con una profundidad, con una intensidad, sin mesura, sin dueño, sin forma, sin límites. Con una fuerza tan incontenible como el océano, tan natural como la lluvia, tan vivaz como la naturaleza. Y algo tan hermoso, tan puro, tan incontenible no podía ser pecaminoso. Lo sabía, era imposible que un amor así fuera condenado por nadie.”
― Marafariña
― Marafariña
“Las flores unidas eran más bonitas. Y más fuertes.”
― Inflorescencia
― Inflorescencia
“Dorotea no tenía nada. No sabía nada. Era una ignorante. Un despojo. Un parásito. Una basura. No despertaba el interés de nadie. Solo repugnancia. Solo asco.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“Buscando mi ejemplar de Nubosidad variable me di cuenta de que me lo había olvidado en casa. Tampoco lo echaría de menos, pues en él se hablaba de dos amigas, de una amistad. Y amistad, para mí, era una palabra difícil y triste. Seca. Vacía. Hueca. Con cierta crueldad.”
― La herida de la literatura
― La herida de la literatura
“Tus letras, tus relatos, me reportaron una paz inexplicable, me ayudaron a tener otra visión de la vida. Había tanto dolor en ellos que me hacían sentirme fuerte. Fuerte porque tú, a pesar de todo ese daño sufrido, seguías viva, seguías luchando.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“Cucarachas Existían momentos efímeros de tregua en los que se podía ser feliz. No eran algo demasiado común, ni algo que se alargase demasiado. Ni tampoco era algo de lo que la mayor parte de las personas pudiesen disfrutar. Era (es) un derecho reservado únicamente a un puñado de seres, llamémosles privilegiados, que saben sonreír en medio de la tempestad y carecen de temor al sufrimiento. Y, además, obvian la muerte como si nunca hubiera estado ahí. ¿Es posible, pues, gozar de la existencia mortal, efímera, condenada a su extinción, ignorando el destino irremediable hacia el que se camina, definido por el final absoluto del todo? El tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac que todos, todos, todos llevamos dentro. Como una maldición hiriente, que nos desangra poco a poco, que va abriendo nuestras heridas, brotando de ella segundos, minutos, horas de vida. Presente en cada acción de nuestra vida, que llamamos cotidiana, es el tufillo constante que sufrimos por el simple y mero hecho de existir. Nos creemos grandes y no somos ni tan siquiera cucarachas. Cucarachas. Cucarachas.”
― Todas las horas mueren
― Todas las horas mueren
“La amistad se vuelve débil cuando se habla de la muerte o de la enfermedad.”
― La herida de la literatura
― La herida de la literatura
“Mis ausencias eran los huecos entre las líneas que no sabían unirse. Y mientras escribía encontraba tanto alivio como dolor en el acto
de hacerlo. En una burlona contradicción, crecía cada vez más y me hacía cada vez más pequeña. Me curaba y me enfermaba.
Me enfermaba. Notaba esa herida sangrar en alguna parte. Las gasas eran ese procesador de textos. La polividona yodada eran
los libros abandonados en todas partes.”
― La herida de la literatura
de hacerlo. En una burlona contradicción, crecía cada vez más y me hacía cada vez más pequeña. Me curaba y me enfermaba.
Me enfermaba. Notaba esa herida sangrar en alguna parte. Las gasas eran ese procesador de textos. La polividona yodada eran
los libros abandonados en todas partes.”
― La herida de la literatura
“_ Sin amor no hay vida. Por eso, muchos murieron por amar a quien no debían, por creer en dioses en los que no estaba permitido creer, por amar una ideología que no estaba permitido tener. Y preferían morir, Dorotea, porque sin ese amor, tampoco tendrían vida. Y es imposible traicionar al amor.
-Es tan…hermoso.
– Y lo hermoso es, a la vez, tan destructivo.”
― Todas las horas mueren
-Es tan…hermoso.
– Y lo hermoso es, a la vez, tan destructivo.”
― Todas las horas mueren
“También comprendía por qué dentro de los Testigos de Jehová se instaba a los hermanos a no pensar por sí mismos, pues su discernimiento era limitado, imperfecto y daría lugar a errores. Pensar era un arma peligrosa para quien la blandía, el pensamiento traía consigo la infelicidad que otorga el conocimiento y la consciencia.”
― Inflorescencia
― Inflorescencia
“Enseñándole que no hay nada malvado, nada no permitido, nada pecaminoso, siempre y cuando no se dañe a nadie. Enseñándole que el amor, precisamente el amor, era libre, fuerte e imparable. Que oponerse al amor era como negarse a sí mismo, como perder la credibilidad, como evaporarse como el humo.”
― Marafariña
― Marafariña
“No encontraba belleza ni paz en sus árboles fuertes y altivos, que parecían hallarse allí desde el principio de los tiempos sin que nada ni nadie fuera capaz de arrancarlos de allí jamás. El cielo se le antojaba apagado y muy lejano. El río gélido e impertinente. El viento y la brisa eran molestos y apabullantes. Se sentía muy lejos de todo allí. De todo menos de lo que realmente quería dejar atrás.”
― Marafariña
― Marafariña





