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“Sandow era culturista, cristiano devoto, con menos carga intelectual que un episodio de Los Lunnis y un aire posando que te lo firma Rick Moranis.”
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
“líder toma aire, mira con arrogancia. «Tiene piernas de caballo y cerebro de mosquito», dirá de él Luis Ocaña, que estaba aquejado, quizá, de males similares. Y Bernard habla. «He demostrado que soy el más fuerte en montaña y en contrarreloj», dice, seguro de sí mismo. «Queda mucho Tour, pero creo que esto ha terminado. Mis rivales ya saben que soy el mejor.»”
― Periquismo: Crónica de una pasión
― Periquismo: Crónica de una pasión
“El jugador de tenis Petr Korda igual. Gianni Bugno y Abraham Olano, ambos ciclistas, dieron positivo por cafeína. Tomamos muchos cafés, alguna Coca-Cola, no sudamos. Cuarenta y tantos macchiatos hubiesen hecho falta... Con Gilberto Simoni fue mejor el asunto, porque tenía cocaína en sangre y echó la culpa a unos caramelos que cierto familiar trajo del Perú. David Martínez y David Meca presentaron altas dosis de nandrolona provocadas, según ellos, por comer casquería de no muy buena calidad. Un caso especialmente jugoso (sutil juego de palabras) es el de Adrie van der Poel. Estricnina. Explicó que la causa era un pastel de paloma... paloma de las que criaba su padre para competiciones. Vamos, que echó la culpa al progenitor por andar dopando pollos.”
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
“Ocho segundos. LeMond entra en meta y espera. Su tiempo es fastuoso, con la media de velocidad más alta de la historia del Tour de Francia en una crono. Espera, espera. Ya está Lo ha hecho. Salta de alegría, no se lo cree. Grita. Retumban sus alaridos en el cielo azul parisino. Acaba de protagonizar el retorno más increíble de la historia del deporte. El hombre que dos años antes estaba luchando en un hospital por su vida ha ganado el Tour de Francia. Enrolado en un equipo modesto que ni siquiera estaba invitado a esa carrera. Corriendo sin compañeros. Remontando una distancia aparentemente insalvable en la última etapa.”
― Periquismo: Crónica de una pasión
― Periquismo: Crónica de una pasión
“Años después, una señora se acerca a Laurent Fignon en un restaurante. Lleva esa cara que se te pone cuando reconoces un rostro famoso, pero no acabas de identificarlo del todo. Entonces avanza una pregunta, tímida, educada: «Usted es el que perdió un Tour por ocho segundos, ¿no?». Y Fignon, que tiene el día irónico, le contesta, media sonrisa: «No, señora, yo soy el que ganó dos Tours».”
― Periquismo: Crónica de una pasión
― Periquismo: Crónica de una pasión
“La confirmación oficial llega puntual al día siguiente, antes de la salida camino de Limoges. El producto por el que ha dado positivo Pedro Delgado es Probenecid. Y aquí, de nuevo, el asunto da otra vuelta de tuerca surrealista. Años después, Perico reconoció haber tomado Probenecid. Fue, dijo, la tarde de la etapa que terminaba en Alpe d’Huez. Lo tomó, contaba, para ayudar a los riñones a expulsar las toxinas que el esfuerzo genera en el organismo. Nada prohibido, ninguna mejora en el rendimiento. Cierto, aunque… El Probenecid sirve para eso, claro, es una cortisona derivada del feniletilamina con efecto antirreumático. Pero también, y esto es lo importante a todos los efectos, es un enmascarador. En otras palabras, impide que el organismo expulse los anabolizantes a través de la orina, con lo que se evita que aparezcan reflejados en un control antidoping. O, lo que es lo mismo, no es un producto dopante en sí mismo, pero sí revela, o puede revelar, actividades dopantes…”
― Periquismo: Crónica de una pasión
― Periquismo: Crónica de una pasión
“Porque a la épica no le agradan los invencibles. Prefiere a los hombres.”
― Periquismo: Crónica de una pasión
― Periquismo: Crónica de una pasión
“Carrera de la Paz expresa la voluntad de todos los participantes de defender la paz duradera, la seguridad y la cooperación entre los pueblos de todos los continentes de nuestro planeta. [...] Profundiza en la solidaridad internacional entre los deportistas, a la vez que populariza el ciclismo amateur.”
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
“Un algo intangible, un algo mágico que no somos capaces de aprehender pero que reconocemos al instante cuando lo vemos en otros. Lo que enamora a las muchachas, seduce a los hombres, fertiliza al verbo, encandila a la imagen. Todo eso lo tenía, y en abundancia.”
― Una pulga en la montaña: La novela de Vicente Trueba
― Una pulga en la montaña: La novela de Vicente Trueba
“Y, sobre todo, estaba enrolado en el Seguros Amaya, el equipo de Javier Mínguez, que era el más potente de la carrera con mucha diferencia. Podía jugar, por lo tanto, como baza estratégica de gran interés. Por cierto, el médico de aquel equipo Amaya era el años después tristemente famoso Eufemiano Fuentes, que también había preparado a deportistas españoles de cara a los Juegos Olímpicos de Barcelona.”
― Periquismo: Crónica de una pasión
― Periquismo: Crónica de una pasión
“«La bicicleta fue inventada por los hombres y sigue siendo un vehículo masculino, [las mujeres] deberían tener cuidado con los peligros del ciclismo». Todos, todos los peligros del mundo. Se decía que entre la bici y el no llevar corsé (habrase visto no llevar corsé) las muchachas podían sufrir sacudidas en sus partes reproductoras hasta, en casos extremos, soltarse. El St. Louis Medical Review señalaba, en el año 1895, que esa ocupación «extremadamente poco elegante e indecorosa» (y decían esto sin haberme visto a mí con maillot) podía provocar «inflamación ovárica, sangrado del riñón o el útero, desplazamiento y aborto».”
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
“Sandow era culturista, cristiano devoto, con menos carga intelectual que un episodio de Los Lunnis y un aire posando que te lo firma Rick Moranis. Pero triunfó, vaya si triunfó... Eran otros tiempos.”
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
“En 1936 se celebraron dos eventos deportivos contrapuestos, enfrentados desde su propia naturaleza. De un lado, el COI, simpático, le había encargado la organización de los Juegos Olímpicos a Berlín. No vea usted qué risas: todos con su Triunfo de la Voluntad, su Hitler de bigote ridículo y su Goebbels contentísimo. Para esas fechas el tío Adolf ya gastaba leyes raciales y ocupaba militarmente Renania. Vamos, que venía asomando la patita, no se vayan a creer. (Los Juegos Olímpicos de 1940 fueron adjudicados a Tokio. En 1944 tendrían lugar en Roma. Te pones a hacerlo peor y no te sale, no te sale.”
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
“Corría el año 1891 (los años son importantes, ya ven) cuando se dejó de combatir con las manos desnudas, se prefijaron los asaltos, debía haber siempre un árbitro presente, se clasificaba a los combatientes por su peso, etcétera.”
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
“Ocho segundos. LeMond entra en meta y espera. Su tiempo es fastuoso, con la media de velocidad más alta de la historia del Tour de Francia en una crono. Espera, espera. Ya está Lo ha hecho. Salta de alegría, no se lo cree. Grita. Retumban sus alaridos en el cielo azul parisino. Acaba de protagonizar el retorno más increíble de la historia del deporte. El hombre que dos años antes estaba luchando en un hospital por su vida ha ganado el Tour de Francia. Enrolado en un equipo modesto que ni siquiera estaba invitado a esa carrera. Corriendo sin compañeros. Remontando una distancia aparentemente insalvable en la última etapa. Por tan sólo ocho segundos. Ocho segundos. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Siete. Ocho. Fignon llora en silencio, intentando hundirse en la multitud, diluirse en el aire de la ciudad que ya jamás podrá sentir, no del todo, suya. LeMond lo ha logrado. Solloza él también, lágrimas tan diferentes de las del francés. Al fondo, Perico mira todo con gesto de tranquilidad. Subirá al pódium, en tercer lugar. Ha sido el más fuerte. El más regular. Ha marcado a todos en la montaña con su pedalada imposible, ha recuperado más puestos en la clasificación general que cualquiera antes que él en esa carrera. Pero no ha sido posible. Luxemburgo. Fue en Luxemburgo. LeMond llora. Fignon Llora. Perico sonríe. Se termina una época. Antes y después La irrealidad de la mirada”
― Periquismo: Crónica de una pasión
― Periquismo: Crónica de una pasión
“tema empieza en plan histórico. En el prólogo gana un holandés, Bert Oosterbosch, vistiendo el primer maillot amarillo. Este buen rodador fallecerá apenas cuatro años después. Un infarto. Mientras dormía. En la misma época se producen otras muertes en circunstancias parecidas. Eran principios de los noventa y entre el pelotón y algunos periodistas se empiezan a susurrar tres letras en voz baja. E P O.”
― Periquismo: Crónica de una pasión
― Periquismo: Crónica de una pasión
“No voy a darle nombres, pero una vez vi a un ciclista fumando un cigarrillo maloliente justo antes de una etapa. Y cuando digo maloliente me quedo corto... era realmente repugnante, un hedor que se metía dentro y te llegaba a marear entre nauseas. Pues bien, terminado el parcial pregunté al mismo tipo, que había llegado cómodamente en el pelotón delantero, que qué era aquello. Bajó la voz, te lo cuento si no se lo dices a nadie. Yo se lo prometí por lo más sagrado, y le juro que es la primera vez que cuento esta historia. Entonces él susurró. Es boñiga de vaca, dijo. Pero no de cualquier vaca, no, sino de las que tengo paciendo en mi casa, allá por los Pirineos. La recojo en otoño, justo al bajarlas de los puertos más altos, es entonces cuando dan la leche más espesa, así que, en buena lógica, la mierda también debe de ser la mejor. Luego la dejo secando dos semanas al sol, la desmenuzo y me la guardo para las carreras. Porque da vitalidad, mucha, ya me ha visto usted hoy, soy invencible, con la fuerza de un toro. Al final casi gritaba, con los ojos saltones, saliendo de las órbitas. Me lo contó el curandero de un pueblo que hay muy cerca del mío, él sí que sabe cómo preparar a los ases, jajaja. Y no le enseño las setas porque se me acabaron en los Alpes... Quiero decir que por supuesto que se usaría a veces cocaína para los ojos... al fin y al cabo algunos hasta fumaban bosta de vaca.”
― Una pulga en la montaña: La novela de Vicente Trueba
― Una pulga en la montaña: La novela de Vicente Trueba
“Queremos que lo vea, queremos que cante sus gestas, que loe sus hazañas.”
― Una pulga en la montaña: La novela de Vicente Trueba
― Una pulga en la montaña: La novela de Vicente Trueba
“«agente friccional». Una revista canadiense, la Dominion Medical Monthly, llegó a afirmar muy ufana, allá por 1896, que «el consenso está aumentando masivamente día a día: montar en bicicleta provoca en la mujer un orgasmo diferente». Al menos hablan de orgasmo, oiga, pero es que se busca lo que se busca y eso acarrea problemas, problemas gordísimos, porque, decíamos, el pecadillo de Onán tiene connotaciones maléficas, satánicas, antinatura.”
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)
― Príncipes y esclavos: Una historia social y cultural del deporte (Ariel)




