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Alberto Gil Ibáñez Alberto Gil Ibáñez > Quotes

 

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“Cada nación tiene en su historia sus páginas negras, pero, en general, se las considera como acontecimientos que pertenecen a un pasado histórico que no tienen por qué empañar definitivamente la imagen de la nación. En Francia, sin ir más lejos, las matanzas del Terror revolucionario y de la Comuna de París han sido tan tremendas como las guerras civiles que ha conocido España; la expulsión de los protestantes durante el reinado de Luis XIV fue posiblemente más horrorosa que la expulsión de los judíos de España, etc. Ningún historiador francés oculta aquellos hechos pero tampoco se le ocurre a nadie concluir que Francia queda definitivamente descalificada por ello. Lo mismo cabría decir de Inglaterra y Alemania y de casi todas las naciones Joseph Pérez”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Decía Jovellanos en una carta de 17 de agosto de 1811: Tengo sobre mi corazón la insurrección de América…, No son los pobres indios los que la promueven: son los españoles criollos, que no pelean por sacudir un yugo…, sino para arrebatar un mando que envidian a la metrópoli. Tampoco es desconocido que la mayor parte de los héroes de la independencia americana contra España se habían formado en academias militares aquí mismo, junto a los compañeros a los que luego combatieron y mataron.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Junto a los ciudadanos de Flandes el otro gran destinatario de la leyenda negra fueron los descendientes de colonos españoles en América, con un objetivo compartido: facilitar el levantamiento en armas contra España. Poco importa que si miran hacia el pasado observen que algunos de los que ellos mismos acusan sean sus propios antepasados, o que las crueldades hacia los indígenas no pararan con la independencia de España, sino todo lo contrario. Y, por último, los terceros destinarios de esta estrategia fueron (y son) los propios españoles. Tal vez los más insospechados y tal vez por ello donde paradójicamente más caló: «Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa».”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Hegel decía que los grandes hombres no son sólo los grandes inventores, sino aquellos que cobraron conciencia de lo que era necesario hacer en un determinado momento de la historia.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“A pesar de algunos malos reyes y sus validos, la eficacia administrativa se mantuvo al menos en América. Cuando Alexander Humboldt escribe su Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España poco antes de la independencia, describe un territorio moderno y próspero: la lengua española se hablaba en más de 1900 leguas de largo, existía un eficaz servicio de correos desde Paraguay hasta la costa noroeste de la América septentrional, y eso que los dominios del rey de España eran todavía entonces más vastos que los de Gran Bretaña o Turquía. El territorio se organizaba en nueve grandes gobiernos que se podían mirar como independientes unos a otros, México era una ciudad bella y mucho más próspera que Washington y además a ninguno de los gobernantes de México se les podía acusar en esa época de corrupción o falta de integridad. ¿Es ésta la imagen de un imperio anquilosado, antiguo e ineficaz?”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“También desde el secesionismo catalán se ha querido librar a Cataluña de responsabilidad alguna en este artificio considerándolo un invento castellano. Eso supone desconocer que la Inquisición nace en España con una bula de 1478, que permitió los primeros tribunales en Aragón (1479) y Sevilla (1480); o que fue Fernando de Aragón el que más insistió (y no tanto Isabel) en reinstaurar la Inquisición, o dejar de preguntarse por qué Ramón de Penyafort y el resto de catalanes, aragoneses, mallorquines y valencianos contribuyeron activamente a la Inquisición en esos reinos.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Del mismo modo, mientras se alentaba una determinada memoria histórica, se «olvidaba» la colaboración del PNV con el nazismo y el fascismo italianos, o que el nacionalismo vasco y catalán traicionaran al Frente Popular durante la Guerra Civil a pesar de que éste había indultado a Companys y sus cómplices y restablecido la autonomía catalana en 1936.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Se ha hecho poco hincapié en la curiosa y radical transformación que experimentan nuestros prohombres y «promujeres» de izquierda cuando viajan a Francia, como si se contagiaran o se curaran de una rara enfermedad, un verdadero «virus francés». Entonces olvidan todos sus apoyos a las reivindicaciones nacionalistas y regionalistas, se instalan contentos a vivir en París o en la campiña y se deshacen en halagos hacia el modelo francés, pasando por alto su carácter claramente centralista; el propio Picasso podría ser un buen ejemplo de ello. Sólo cuando están en España consideran fascista o de extrema derecha defender a la nación o sentir el himno nacional. Pasan la frontera, el aire les cambia y empiezan a entonar la Marsellesa, aunque no sea su himno; un pequeño detalle… sin importancia. Entonces no les importa incluso que dictadores como Napoleón también la hubieran cantado. Antes al contrario, muestran una extraordinaria habilidad en olvidar pasados errores de éstas y otras figuras del pasado, quedándose sólo con lo que interesa a la mayor grandeur de Francia. Vuelven a viajar al sur de los Pirineos y entonces se pasan los días dándose golpes de pecho sobre lo malos que son «los españolistas». África no empieza en los Pirineos pero ciertas contradicciones tal vez sí. Aquí, aliado del nacionalismo, amante de la diferencia y de los privilegios para los territorios más ricos (impuestos por cupo=privilegios por cupo), acomplejado de sentirse español, contrario a cualquier actividad de la policía que suene mínimamente a represora aunque sea contra terroristas, muy preocupado de los derechos de los delincuentes y poco de los de las víctimas, contrario a cualquier limitación de la inmigración, amante de la multiculturalidad y de la inmersión”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“¿Quién dijo «todas las naciones del mundo son humanas y comparten los mismos derechos y libertades»? ¿Voltaire? ¿Rousseau? ¿Tocqueville? ¿La Revolución francesa? ¿Tal vez en la norteamericana? ¿Gandhi o Mandela? Pues no, fue un extraño monje español en el siglo xvi: Bartolomé de las Casas en su Historia de las Indias. En cuestión de esclavos, no sólo el Imperio británico sino el Imperio otomano, e incluso el portugués, fomentaron más el comercio con seres humanos que los españoles, por no hablar de los propios genoveses en la época de Colón. La esclavitud procedente de África sólo fue prohibida en los Estados Unidos en 1865, mientras que España ofrecía desde 1688 libertad a los esclavos negros que lograran llegar al fuerte Mosé en San Agustín (Florida).”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“En lo único en que estuvieron de acuerdo Prieto, Azaña y Negrín fue en hacer frente a la traición, que los tres reconocieron en plena guerra, del nacionalismo catalán y vasco. Negrín llegó incluso a manifestar que no dudaría en ponerse a gritar en la plaza de Cataluña que si la guerra se pierde, se perdería principalmente por la conducta insensata y egoísta de Cataluña (J. Zugazagoitia, 1968, p. 44). Por esto mismo decidió Negrín trasladar el Gobierno a Barcelona con el objetivo de incorporar de forma sincera a Cataluña a la guerra. El Parlamento nacional llegaría a reunirse en la abadía de Montserrat.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Un pueblo no es grande porque desprecie a otros; un pueblo es grande porque es capaz de hacer grandes cosas o porque ayuda a que otros las hagan.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Parecidas contribuciones continuaron también después, si bien de forma menos consistente. Así, por ejemplo, el 1 de febrero de 1792 se inauguró dentro del recinto amurallado del alcázar de Segovia, «el mejor laboratorio de química de Europa». La dirección del Real Laboratorio se encargó al francés Louis Proust que recibió el mejor salario pagado a un científico en la España de la época. De este laboratorio y de su equipo salieron importantes aportaciones como: la «ley de proporciones definidas» —una de las verdades químicas mejor demostradas por vía experimental—, un nuevo método para blanquear la seda o el globo aerostático más grande y potente de la época, hasta el punto de que puede considerarse a España como pionera de la aerostática aplicada al mundo militar. En este ámbito destacaron igualmente Francisco de Luxán (Madrid, 1789-1867) autor de uno de los mejores tratados de mineralogía, el cual como ministro de Fomento impulsaría la creación de la Escuela de Ingenieros Industriales (1840) y algo más tarde la de la Academia Real de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. A finales del siglo xix, el médico y bacteriólogo Jaume Ferrán i Clua (1851-1929) elaboró la vacuna contra el cólera, que se aplicó con éxito en la epidemia de Valencia a finales del siglo pasado, y descubrió otras vacunas contra el tifus y la tuberculosis.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Decía Joaquín Bartrina, poeta catalán que escribía también en español, en su poema «Algo» (publicado en 1876 en Barcelona): Oyendo hablar a un hombre, fácil es acertar dónde vio la luz del sol: si os alaba Inglaterra, será inglés, si os habla mal de Prusia, es un francés, y si habla mal de España, es español.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Se ha hecho poco hincapié en la curiosa y radical transformación que experimentan nuestros prohombres y «promujeres» de izquierda cuando viajan a Francia, como si se contagiaran o se curaran de una rara enfermedad, un verdadero «virus francés». Entonces olvidan todos sus apoyos a las reivindicaciones nacionalistas y regionalistas, se instalan contentos a vivir en París o en la campiña y se deshacen en halagos hacia el modelo francés, pasando por alto su carácter claramente centralista; el propio Picasso podría ser un buen ejemplo de ello. Sólo cuando están en España consideran fascista o de extrema derecha defender a la nación o sentir el himno nacional. Pasan la frontera, el aire les cambia y empiezan a entonar la Marsellesa, aunque no sea su himno; un pequeño detalle… sin importancia. Entonces no les importa incluso que dictadores como Napoleón también la hubieran cantado. Antes al contrario, muestran una extraordinaria habilidad en olvidar pasados errores de éstas y otras figuras del pasado, quedándose sólo con lo que interesa a la mayor grandeur de Francia. Vuelven a viajar al sur de los Pirineos y entonces se pasan los días dándose golpes de pecho sobre lo malos que son «los españolistas».”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Si fuéramos tan dogmáticos y antiárabes no hubiéramos incorporado a nuestra lengua más de 4000 vocablos árabes y aceptado decenas de miles de topónimos de la misma procedencia, al mismo tiempo que conservábamos sus templos y construcciones principales. ¿Alguien se pregunta qué habría ocurrido si los moros hubieran invadido durante setecientos años Francia o Reino Unido? Incluso en el supuesto (tal vez no tan hipotético) de que algún hispanista, por un suponer de origen irlandés, se atreviera a acusar a los españoles de intolerancia tal vez deberíamos recordarle que el Ulises de J. Joyce (otro irlandés) estuvo prohibido en los años cincuenta (¡del siglo xx!) en la misma Irlanda bajo un régimen que pasaba por democrático. Casos de intolerancia los tenemos todos, la cuestión es dónde se pretenda poner la lupa.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“La revolución no consiste en volverse loco y lanzarse a levantar barricadas. Es algo menos violento, pero mucho más grave. Rota la continuidad evolutiva de nuestra historia, sólo cabe saltar hacia el mañana, y para ello se requiere el concurso de mentalidades creadoras, porque, sin ellas, la revolución es catástrofe. Saludemos a estos tres hombres del orden, un orden nuevo, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“El caso catalán ha pasado hasta tiempos recientes más desapercibido. Estudios históricos recientes confirman el papel esencial que ha jugado la Iglesia católica (calificado como «pilar básico») en la construcción y mantenimiento de las principales instituciones políticas catalanas, así como en la defensa y conservación del idioma catalán (sirva de ejemplo, las ocho ediciones del catecismo en catalán entre 1703 y 1800), incluso durante los periodos supuestamente más duros del franquismo (D. Fernández Cañueto 2016, pp. 43, 62, 109, 110). Baste mencionar a este respecto las figuras del sacerdote Antoni Batlle, renovador del movimiento «Escolta» en 1950; el religioso Ramón Muntanyola, creador en 1951 de la Revista catalanista y en catalán Ressò; la Asociación Crist i Catalunya en 1954; la editorial Nova Terra creada en 1957 por la Juventud Obrera Cristiana o la función desempeñada por la abadía de Montserrat. De hecho, Jordi Pujol venía del movimiento católico cuando funda Banca Catalana en 1959 y su primer grupo político (1954) se llamaba Cristo y Cataluña (CC), por cierto las mismas iniciales que Convergencia de Cataluña, el partido con el que alcanzó el poder. Incluso en la actualidad, la Iglesia «española» ha preferido permanecer más bien callada ante el desafío representado por el movimiento secesionista catalán durante los últimos años.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Reino Unido dio autonomía a Irlanda de Norte (mucho menor que la del País vasco) sólo una vez que el IRA abandonó las armas, y la suspendió cuando intentó volver a atentar. La España democrática debió soportar durante demasiado tiempo cómo Francia daba cobijo a los terroristas y cómo medios de comunicación «bienintencionados» europeos ofrecían cobertura ideológica a ETA, a la que presentaban a menudo como un «movimiento de liberación nacional» que no obstante se comportaba como un verdadero grupo mafioso que no sólo mataba, sino que vivía del secuestro, la extorsión (8100 millones de pesetas a empresarios) y el atraco (Josu Ugarte, 2018). Y ello, mientras todo el mundo decía apoyar el proceso de transición a la democracia pacífico, encabezado por el rey Juan Carlos y Adolfo Suárez, que resultaba modélico y un ejemplo para otros países, al menos para Latinoamérica y Europa del Este.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Amiano Marcelino afirmaba que el Imperio romano entró en decadencia por la indolencia, degradación y hedonismo de los romanos que se habían apartado de las virtudes que habían engrandecido Roma (citado por J. Eslava Galán, 2012, p. 501). Estas virtudes eran: responsabilidad ciudadana (auctoritas), autoestima (dignitas), tenacidad (firmitas), austeridad (frugalitas), laboriosidad (industria), buena educación (comitas) y discreción (prudentia), Cabe afirmar que algo parecido ha ocurrido con la sociedad española y su pasado glorioso, que lo tuvimos.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“En 1812 Hispanoamérica era bastante más próspera que Estados Unidos e incluso que la propia España. El virreinato de Nueva España (1535-1821), actuales Estados Unidos Mexicanos, eran la región más rica, culta y avanzada no sólo de América, sino superior a muchas naciones europeas. Y la ciudad de México era más moderna y avanzada que Washington o Filadelfia. Es más, lideraba una forma de economía y civilización global, pues se abrieron rutas que unían China y Japón con Cádiz y Sevilla, con el «duro» mexicano de plata como primera moneda de circulación universal de la historia, y con una imprenta establecida en fecha tan temprana como 1539 que permitió el intercambio y difusión de ideas y cultura. Alexander von Humboldt (1769-1859), en su libro de viajes Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España, describió las bondades de la labor española en Latinoamérica, en comparación con la anglosajona del norte, destacando sobre todo México y otras ciudades, su arquitectura y las instituciones académicas y científicas con las que eran dotadas al nivel de sus homólogas europeas.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Una izquierda antisistema y anticasta en el resto de España apoya al sistema y a la casta separatista, la más nepotista, corrupta (con sagas familiares del 3%) y despótica de todas, cuyo objetivo es simplemente mantenerse en el poder ad eternum, sin alternancia. La izquierda está apoyando un sistema xenófobo y supremacista, que opera como una verdadera religión laica, con un control férreo de la sociedad, desde la escuela hasta los medios de comunicación, con medios de manipulación social propios de las épocas más oscuras de Europa y no de un sistema democrático.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“¿Han sido tan diferentes la izquierda y la derecha españolas? Veamos la siguiente frase expresada por un político relevante de la Segunda República española: Frente a ese Estado estéril yo levanto el concepto del Estado integrador que administre la justicia económica y que pueda decir con plena autoridad: (…) no más ‘lock-outs’117, no más intereses usurarios, no más fórmulas de capitalismo abusivo, no más salarios de hambre, no más salarios políticos no ganados con un rendimiento afortunado ¿Quién pronunció tamañas palabras? ¿La Pasionaria? ¿Carrillo? ¿Negrín? ¿Largo Caballero?... No. Fue José Calvo Sotelo (el mismo que como ministro creó, contra fuertes presiones norteamericanas, el monopolio estatal del petróleo: CAMPSA), cuyo asesinato desencadenaría la Guerra Civil. Obvio es decir que afirmaba otras cosas que la izquierda no habría necesariamente apoyado: No más huelgas, No más libertad anárquica, No más destrucción criminal contra la producción… Pero lo cierto es que la derecha española (radical) ha compartido con la izquierda (radical o no) su aversión al capitalismo y al liberalismo, un hecho que a menudo se olvida.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“No es ciertamente un fenómeno nuevo. Se da la paradoja de que muchos extranjeros aman más profundamente a España que algunos españoles. Son personas, ciudadanos de países legalmente constituidos desde hace muchos años, separados de nosotros incluso por océanos, que sienten a España como más propia que algunos ciudadanos de apellido castellano de rancio abolengo144. Igual de paradójico resulta que tengan por lengua propia al español —sin problemas, suspicacias o complejos— aquéllos que viven plus ultra los mares, mientras aquéllos que conviven como españoles y entre españoles, al menos, desde hace cinco siglos parezcan avergonzarse de ello. Recuperar la autoestima interna resulta inaplazable no sólo por una cuestión de justicia histórica, con uno de los cinco países sin los cuales no se habría podido escribir la historia del mundo, sino por razones prácticas: los países que mejor funcionan en términos económicos y de peso en el mundo suelen ser los que tienen una autoestima mayor; sirvan de mas ejemplo: Reino Unido, Alemania, Francia, Estados Unidos y Australia (éste el más nuevo y el que más autoestima colectiva tiene).”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Pocos de esos esforzados milicianos entonces sabían cómo su amada Francia había tratado a los exiliados españoles que cruzaban la frontera: desde el final de la Guerra Civil (1939), 20.000 españoles habían sido encerrados en el campo de concentración más grande construido en Occidente en Rivesaltes, maltratados por guardianes marroquíes, y la mitad de ellos enviados por sus amigos franceses a campos de exterminio nazi. ¿Se imaginan el caso al revés? ¿Franceses liberando Madrid de tropas franquistas (cosas que algunos ingenuos soñaron) y Negrín mandando al cubo del olvido este hecho y tratando mal a los franceses?”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“En 1971, el catedrático e hispanista californiano Philip Wayne Powell escribió un libro con una tesis todavía más atrevida: las relaciones de Estados Unidos con el mundo hispano se habrían basado casi en su totalidad en prejuicios y propaganda totalmente falsos dirigidos a construir un «Árbol de Odio» entre ellos (2008, pp. 9, 55, 56). Se trata de una obra muy importante, bien fundada y valiente, máxime teniendo en cuenta que fue escrita desde el otro lado del charco y que por primera vez se utiliza el término «hispanofobia» y se alababa (allí) al Imperio español comparado con los otros. Probablemente, como reza su versión española (1991), nos encontramos ante la mejor defensa de España y la Hispanidad escrita por un historiador extranjero moderno. La única en la que un hispanista parte de una autocrítica acerada contra su propia cultura. Donde realiza además un estudio detallado de los programas de enseñanza norteamericanos para demostrar que estaban trufados de menosprecios injustificados hacia España, su imperio y su legado. Tal vez precisamente por ello, correría una suerte similar al libro paralelo de Juderías (al que Powell conoce y cita) escrito desde este lado: entre el olvido, las críticas o las citas muy matizadas. ¿Por qué será, mis queridos ingenuos?”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Lo curioso de esta situación (si no fuera también patética) es que, mientras en España se suponía que se enfrentaban el comunismo (apoyado por Stalin) y el fascismo (apoyado por Hitler), Alemania y la Unión Soviética entablaban conversaciones para celebrar un tratado de no agresión, el famoso acuerdo Ribbentrop-Mólotov firmado el 23 de agosto de 1939, donde directamente se repartieron Europa en zonas de influencia. Es decir, una vez más hicimos el ridículo con un montón de tontos útiles haciendo el juego a intereses extranjeros sobre la sangre de hermanos, vecinos y compatriotas.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Necesitamos un nuevo patriotismo transversal (no sectario), cívico (no violento), crítico (no complaciente) e integrador (no excluyente), donde con toda naturalidad un ateo, homosexual, federalista y comunista pueda sentirse tan patriota español como un católico, padre/madre de familia numerosa, centralista y de derechas.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“En 1954, un Franco debilitado y ansioso de reconocimiento internacional, firmó un nuevo Concordato con el Vaticano. España estaba empobrecida, todavía casi con tarjeta de racionamiento, y a pesar de ello el Vaticano impuso que sus tierras y propiedades —no sólo de la Iglesia sino de las personas pertenecientes al clero— se declarasen libres de impuestos. Además, para juzgar a las personas pertenecientes al clero por crímenes comunes se debía requerir la autorización del obispo para ser sometidos al proceso judicial.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“años antes de que aparecieran los movimientos ecologistas: Félix Rodríguez de la Fuente. Un gran hombre, como tantos otros, injustamente olvidado. Gracias a él (y al Congreso Internacional de Caza que se hizo eco de sus recomendaciones) España fue el primer país en prohibir la caza de todas las aves rapaces diurnas y nocturnas en 1966, prohibición que se elevó a rango legal en 1970, con la Ley de Caza. Quedó prohibida igualmente la tenencia, cría o comercialización de estas especies, así como la alteración de sus ecosistemas, contemplándose fuertes multas e incluso penas de cárcel.”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España
“Por ejemplo, la «famosa» batalla de El Álamo fue engrandecida hasta la exasperación grandilocuente y sonrojante por un Hollywood militante y nacionalista. El fortín en cuestión no pasaba de ser un cuartelucho y en realidad se trató de una guerra de los norteamericanos a favor de la esclavitud, que México acababa de prohibir. Hubo igualmente secuestros de niños para enviarlos al sur y que no crecieran en territorio presuntamente wasp (White, Anglosaxon and Protestant).”
Alberto Gil Ibáñez, La leyenda negra: Historia del odio a España

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La leyenda negra: Historia del odio a España (Spanish Edition) La leyenda negra
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