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“Mas El, por toda respuesta a la dureza de su corazón de piedra, inclinó los ojos hacia el suelo. Señor, inclina tus cielos y baja. Se inclinó Jesús, y propenso a la misericordia (porque Él no era de un corazón judaico) escribía con el dedo, no ya en la piedra, sino en la tierra.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“No escapes, Adán, que Dios-está-con-nosotros. Nada temas, hombre; no te espantes ni siquiera oyendo el nombre de Dios, Dios-está-con-nosotros. Con nosotros, en la semejanza de la carne; con nosotros, en la necesidad. Llegó como uno de nosotros, por nosotros, semejante en todo, capaz de sufrir.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“Seguramente que deseas a salvación, pero temes la crudeza del tratamiento, consciente como eres de tu sensibilidad y de tu enfermedad. No te preocupes. Cristo es muy delicado, compasivo y rico en misericordia, ungido con perfume de fiesta en favor de los que están con él. Y si no recae sobre ellos la totalidad de la unción, al menos participan. Si te han dicho que el Salvador es delicado, no pienses por ello que sea ineficaz, pues se dice también que es Hijo de Dios. Como es el Padre, es también el Hijo, que tiene el querer y el poder.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“Creo que el mejor consejo es tu actitud de enseñar a tu hermano lo que conviene y lo que no conviene hacer; estimulándolo y aconsejándole en lo mejor no con palabras ni con la lengua, sino con la conducta y la verdad. ¿Puede imaginarse una ayuda más útil y eficaz que la oración fervorosa por él, sin pasar por alto sus faltas? De este modo no le pones tropiezo y además, en la medida de lo posible, te preocupas, como el mensajero de paz, de arrancar de raíz los escándalos y de evitar las ocasiones de escándalo en el reino de Dios. Si te portas con tu hermano como consejero y amparo, le devuelves lo que le debes, y él ya no podrá quejarse de nada.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“Y ¿qué significa la expresión mencionada: Ni a hombre alguno le subió a la cabeza? Pues que es manantial, y en cuanto tal, no entiende de subidas. Conocemos la propiedad natural del manantial: correr por el cauce de los valles y evitar las asperezas de los montes. Lo dice la Escritura: En los valles sacas manantiales para que las aguas fluyan entre los montes.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“A ignorância é brutal, a arrogância é diabólica. Somente o orgulho, a principal de todas as iniquidades, pode nos fazer tratar os presentes como se fossem atributos legítimos de nossa natureza e, ao receber benefícios, roubar nosso Benfeitor de Sua devida glória.”
― Sobre amar a Deus (Clássicos Breves Livro 1)
― Sobre amar a Deus (Clássicos Breves Livro 1)
“Tales son los efectos que en los corazones de los escogidos causa la excelencia de la divina gracia, de forma que ni la humildad los hace pusilánimes ni la magnanimidad arrogantes, sino que estas dos virtudes más bien se ayudan mutuamente, para que no sólo ninguna altivez se introduzca por la magnanimidad, sino que por ella principalmente crezca la humildad; con esto se vuelven ellos mucho más timoratos y agradecidos al dador de todas las gracias y al propio tiempo evitan que tenga entrada alguna en su alma la pusilanimidad con ocasión de la humildad, porque cuanto menos suele presumir cada uno de su propia virtud, aún en las cosas mínimas, tanto más en cualesquiera cosas grandes confía en la virtud divina.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“Fijaos que Adán no fue expulsado inmediatamente después de pecar. El Señor quiso forzarle a una confesión con esta pregunta: Adán, ¿dónde estás? El que nos prohibió pecar concedió también a los arrepentidos el remedio de la confesión. No es el pecador el que queda excluido del reino de Dios, sino el recalcitrante en su actitud despectiva a raíz del pecado.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“Pero la deuda más grave y peligrosa pesa sobre quienes tienen que rendir cuentas de muchas almas. ¿Qué haré yo, desgraciado? ¿Hacia dónde me volveré, si he descuidado este tesoro tan estimable y este depósito tan precioso, que Cristo apreció mucho más que su propia sangre? Si hubiese recogido la sangre del Señor que goteaba de la cruz y la hubiese guardado en un vaso de cristal con la obligación de ir trasladándolo de lugar, ¡qué atención pondría en evitar cualquier riesgo! Pues he recibido un encargo parecido; por él, un comerciante inteligente, la Sabiduría misma, entregó su sangre. Pero llevo este tesoro en vasijas de barro, que corren más riesgo que los recipientes de cristal.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“No temas, María, no te admires de que venga el ángel, que después de él viene otro mayor que él. No te admires del ángel del Señor, el Señor del ángel está contigo. ¿Es mucho que veas a un ángel viviendo tú ya angélicamente? ¿Es mucho es que visite el ángel a una compañera de su vida? ¿Es mucho que salude a la ciudadana de los santos y familiar del Señor? Angélica vida es, ciertamente, la virginidad, pues los que no se casan ni son casados serán como los ángeles de Dios.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“¿querrá acaso ser maestro, el que todavía no fue discípulo, y enseñar lo que jamás aprendió? Pero ¿cómo podría templar en si o en otros los movimientos irracionales de sus pasiones? Ninguno tuvo odio jamás a su propia carne. ¿Cómo pensáis, que si este hombre se hiciera maestro suyo, con facilidad dejará algunas veces de condescender consigo mismo, tanto más anchamente, cuanto más familiarmente se trata?”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“Oigamos al Apóstol: Que todo el mundo note vuestra modestia. El Señor está cerca. Vale la pena que brille nuestra modestia. También la modestia del Señor admiró a todos. ¿Puede haber algo más incongruente que una actitud arrogante del hombre en la consciencia de su innata flaqueza, después que el Señor de la majestad actuó con tanta modestia en sus relaciones humanas?”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“No amanecerá el mañana para quien no amanece hoy.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
“Te dio Él muestras de su amor, experimente también el tuyo. En muchas cosas te prueba el Señor tu Dios; se desvía muchas veces, aparta de ti su rostro; pero no llevado de ira. Lo hace para probarte, no para reprobarte. Te sufrió el amado, sufre tú al amado, sostén al Señor y obra varonilmente. No le vencieron a Él tus pecados, a ti tampoco te superen sus castigos, y alcanzarás la bendición. Mas ¿cuándo? Al nacimiento de la aurora, cuando ya esclarezca el día, cuando haya establecido las alabanzas de Jerusalén en la tierra.”
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad
― Sermones sobre el Adviento y la Navidad




