Goodreads helps you follow your favorite authors. Be the first to learn about new releases!
Start by following D.F. Gallardo.
Showing 1-11 of 11
“—¿Qué es hablar bien? —enunció con claridad, y sin esperar réplica de su audiencia se permitió hacer un instante de pausa—. Hablar bien se reduce a que las personas entiendan lo que dices; punto pelota, a eso se resume. No hay dicción, acento o locución más adecuada, porque el lenguaje es adaptativo y no homogéneo.”
― El comedor de relojes: Uróboros
― El comedor de relojes: Uróboros
“Pendiendo a media asta en aquella bóveda más turquesa que celeste, sobrevivía el frágil claror con trazas de enfermo crónico: sin el ímpetu vital para encaramarse al cielo y erigirse en alba, pero refractario al desplome evitando así desdibujarse en sueño; día que en ningún tiempo sería día, noche que en mil vidas caería.”
― El comedor de relojes: Uróboros
― El comedor de relojes: Uróboros
“—Si fuerzas a un niño a leer, este terminará por odiar los libros; con el ejemplo de la religión viene a ocurrir un proceso idéntico.
La cura hablando con su acólito, cap. 10.”
― El comedor de relojes: Uróboros
La cura hablando con su acólito, cap. 10.”
― El comedor de relojes: Uróboros
“—Se llevan a nuestros jóvenes a morir en una guerra que ni les va ni les viene, dejándonos indefensos a quienes nos quedamos fuera… ¿Cree que nos libraremos del combate? —encallaron a apenas palmos de la arena seca—. Quizá tarde, aunque comparecerá, eso no lo dude.”
― Casa de Lobos: La oveja negra
― Casa de Lobos: La oveja negra
“—Madre, he pecado.
—¿Y te arrepientes de ello, hijo?
—Sí, madre.
—¿Haces propósito de enmienda?
—Sí, madre.
—Explícame tus pecados, criatura.
—Unas personas se burlaron de mí y yo, ejem, en venganza… ensucié (metafóricamente hablando), la memoria de sus difuntos.
—¡Halaaaaaaaaaa! Abreviando: que te cagaste en sus muertos. Y dime, anda… ¿dónde se originó este escalofriante desastre?
—En mis redes sociales.
—Valiente sorpresa…”
― El comedor de relojes: Uróboros
—¿Y te arrepientes de ello, hijo?
—Sí, madre.
—¿Haces propósito de enmienda?
—Sí, madre.
—Explícame tus pecados, criatura.
—Unas personas se burlaron de mí y yo, ejem, en venganza… ensucié (metafóricamente hablando), la memoria de sus difuntos.
—¡Halaaaaaaaaaa! Abreviando: que te cagaste en sus muertos. Y dime, anda… ¿dónde se originó este escalofriante desastre?
—En mis redes sociales.
—Valiente sorpresa…”
― El comedor de relojes: Uróboros
“—Yo no deseo eso… —entre el novio y su padre organizándole un futuro idóneo, sintió que ella no era dueña de su destino.”
―
―
“Quizá el verdadero éxito radique en fracasar en una sociedad como la actual.”
―
―
“—¿Existe Dios? Sí, y existe solo porque nosotros lo creamos.”
― El comedor de relojes: Uróboros
― El comedor de relojes: Uróboros
“A lo que el señor de Lobos aludía, era a la sola vida apta de medrar en la deprimentemente llana y estéril extensión desconocedora del significado de la palabra hospitalidad, en donde atenazado por la acción de las fuerzas de la naturaleza desprendidas de las hordas de peñascos, el descomunal, retorcido y desvestido de hojas árbol negro, se encaraba contra la residencia esparciendo por ella sus ramas de patas de araña.”
― Casa de Lobos: La oveja negra
― Casa de Lobos: La oveja negra
“—A Dios se la trae floja si votamos o no —refutó la clériga—. Si te dicen: oye niña, soy el presidente y te ofrezco dos opciones: saltas por la ventana de un décimo piso o te cuelgas de un árbol. ¿Qué escoges? ¿Ves a qué me refiero si es lo que te dan a elegir?”
― El comedor de relojes: Uróboros
― El comedor de relojes: Uróboros
“#1. Vaca y Móvil
Ocurrió a la vuelta de sus vacaciones por el norte del país, y desde entonces, se repite a diario, siempre a la misma hora: las tres y tres de la madrugada; no importa cuántas veces cambie de móvil, pues de un modo in-comprensible esa vaca tiene su número, y le llama cada noche.”
― Ciento cuarenta cuentos de ciento cuarenta caracteres
Ocurrió a la vuelta de sus vacaciones por el norte del país, y desde entonces, se repite a diario, siempre a la misma hora: las tres y tres de la madrugada; no importa cuántas veces cambie de móvil, pues de un modo in-comprensible esa vaca tiene su número, y le llama cada noche.”
― Ciento cuarenta cuentos de ciento cuarenta caracteres





