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“Si habia dolor en perder lo propio dolía dos veces perder lo ganado, el cariño ganado, el abrazo ganado, la confianza ganada, ¿adónde se va ese esfuerzo cuando es el otro el que se desprende primero?, ¿adónde se va el arrojo que permitió salirse de uno mismo forzando cada milímetro para llegar hasta el otro que con soltura habitaba el mundo? ¿Adónde van los que se quedan?.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Hilda lo llamó por su nombre (...) y en ese momento, al escucharla, al escucharse en esa voz, se encontró en su nombre como hacía tiempo no se encontraba, y su cuerpo volvió a su cuerpo, letra por letra, sin saber que antes se había ido.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Lo mágico también puede ser torpe”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“As coisas precisam de muita energia para sobreviver quando não estão onde deveriam estar, esforçam-se ao máximo, esticam suas hastes, como estas alegrias-do-lar, desabam numa atitude dramática, como aquele pé de manjericão. Arranham, empurram, quebram, correm, até encontrar seu lugar, onde podem nutrir-se sem esforço, com um ou dois abraços por dia.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Te voy a querer siempre.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“¿Había otra cosa posible en ese momento que no fuera el abrazo? No lo supieron. Fueron el uno al otro, como habían sido. Un abrazo de reencuentro, de haberse extrañado tanto.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“En realidad sí, sí pueden, no hay un límite, todo se pierde, se pierde antes de terminar de ganarlo, se pierde solo por desear, este es un mundo de perdedores convencidos de que hay que ganar.”
― Querer es perder
― Querer es perder
“Mi mamá siempre dice que Dios nos da lo que podemos aguantar, pero yo no creo que sea así. Aguantamos porque nos ayudan. Sola no se puede ni con la felicidad.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“¿Adónde van los que se quedan?”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“caía. No había sido mucho tiempo, ni todo el tiempo. El dolor no era una línea, pero tampoco un punto, tenía una forma más caprichosa, inadvertida.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Álvaro envidió por primera vez a Amelia, su soltura metafísica, su discurso sin límites, la imperiosa necesidad de hablar antes que entender, su amor sin preguntas.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Cuando Hilda murió, Álvaro tenía 78 años. No hubo palabras para describir su dolor. Cuando se volvieron a ver, y el reloj reinició, tenían ya la misma edad. Después, el tiempo no importó.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“nada donde depositar la atención, las ganas de volcarse hacia un vacío que no fuera el propio, hacia la levedad que salva.”
― Querer es perder
― Querer es perder
“Las cosas ocupan mucha energía para sobrevivir cuando no están donde corresponde,”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Lo mágico también puede ser torpe.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Ella pasaba su mano por cada rama, liberaba las hojas de bichos y sequedades; él, mate en mano, escuchaba cómo aquella begonia tardaba en florecer, que Carmen había comprado unas masas riquísimas cuando la invitó a tomar el té (...) de cómo la cara de Susana cambiaba cuando estaba en misa, de la cantidad de hijitos que tuvo el helecho que le Clara le había regalado, de cómo había que regar cada cosa a su tiempo porque no todas necesitaban lo mismo, a veces solo se necesitaba una cosa”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“... eran más bien sueltos, como decía Hilda, sueltos de sus familias.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Dios estaba ahí, solo que deforme y espantoso, hiriente y burlón, quizás por eso más presente y real que antes, agazapado en esa pieza que comenzaba a oscurecerse, mirando con desdén y ojos brillosos, preparado para saltar con sus patas traseras de langosta, para usar su poder sin lógica en otros infelices.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante
“Pocos metros nos separan de cosas indecibles, de otra vida. No se rinde pleitesía a lo que nos separa de lo bueno, porque creemos que ese recorrido es solo nuestro, pero los malos, los metros malos, los metros cargados de desgracia, de dolor, se marcan con un trazo imborrable y siempre duelen y siguen doliendo.”
― La segunda venida de Hilda Bustamante
― La segunda venida de Hilda Bustamante




