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“me entrometo en los asuntos de mi marido, que él se las componga con el oso”. Esto es lo que pasa en la República Argentina con la educación. Se dice que es necesario educar a los pueblos; pero los gobiernos contestan: “No me meto con el oso”. Se dice que es necesario hacer del pobre gaucho un hombre útil a la sociedad, educando. Y todos contestan: yo no me meto con el oso. Pero es necesario “meternos con el oso” para que el pueblo argentino sea un verdadero pueblo democrático. Ningún país en el mundo está en peores condiciones, señores, que el nuestro para ser República. Porque estamos divididos en aristócratas y plebeyos, y esa división es el fruto de la educación mala que se da.”
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
“(concubinas), dementes, inválidos, ciegos, sordomudos, “cretinos, imbéciles, estúpidos, opas”; quiénes tenían alguna otra incapacidad física, si había huérfanos y, para finalizar, un dato que el gobierno consideraba fundamental: quiénes iban a la escuela.”
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
“texto, conozcamos la historia de la maestra aludida, aunque con una aclaración: quien desee interesarse en la historias de las docentes que trajo el educador tienen tres libros exquisitos, por no decir imperdibles: Sesenta y cinco valientes de Alice Houston Luiggi (publicado en 1959), Las maestras de Sarmiento de Julio Crespo (2007) y Las señoritas de Laura Ramos (2021). Ahora sí, pasemos a la dama.”
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
“las que no se les dieron estos recursos, sino que el gobierno las alimenta, tiene todavía que alimentarlas como la de San Pedro, y estas que son las primeras, son las que en peor estado se encuentran. Sin dudas, funcionaba el viejo truco de dar la caña de pescar en vez del pescado.”
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
“Estimado señor presidente y amigo: Acordándome de las horas que Vuestra Excelencia tiene que permanecer en su bufete me tomo la libertad de remitirle un robe de chambre y un gorro para que lo use en mi nombre, no fiándose en su importancia sino como un regalo de su afectísimo y amigo Justo J. de Urquiza. A través del mensajero supo que pertenecieron al vestuario del emperador de China, tomado durante el saqueo de tropas inglesas al Palacio de verano de Pekín (en octubre de 1860, en el transcurso de la Guerra del Opio). El gorro tenía forma de un cilindro chato y ajustado a la cabeza. Se lo llamaba de esa manera porque efectivamente se empleaba para que, al fumar, el pelo estuviera protegido y no se impregnara de olor a tabaco. La bata también formaba parte del equipo del fumador, ya que preservaba la ropa. Por eso, también se la llamaba “fumoir” y dio origen al smoking.”
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina
― Sarmiento: El presidente que cambió a la Argentina




