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Juan José Sebreli Juan José Sebreli > Quotes

 

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“El encierro claustrofóbico de la Biblioteca Nacional se quebró, años después, con el descubrimiento de la calle Corrientes, que abrió nuevos caminos en mis avatares de lector. Las puertas de sus librerías de viejo, abiertas hasta altas horas de la noche, me atraían con el mismo magnetismo que para otros adolescentes tenía un burdel. La calle Corrientes, entre Talcahuano y Callao, que conocí hacia fines de los años cuarenta, se había convertido en una zona donde circulaba la bohemia artística y literaria. Recalaron en ella las librerías de viejo, que formaban su stock con los remates de bibliotecas privadas vendidas cuando sus dueños cambiaban las grandes mansiones por departamentos. Conocí a los pioneros de estas librerías, al socialista César Moro y a Rafael Palumbo. La librería de este último —cuyo pintoresquismo aprovechó Roberto Arlt en El juguete rabioso— era una cueva oscura y polvorienta, atestada hasta el techo de libros rotos, donde su dueño, ya viejo, envuelto con un chal por sobre una camiseta, vigilaba el local desde el fondo, tomando mate, algunas veces con los pies en una palangana o acompañado por su hija, Rosita Contreras, vedette de teatro de revistas y actriz de cine. También conocí a otros pioneros, más bizarros aún: con el cierre de los prostíbulos en 1936, algunos rufianes y regentas cambiaron insólitamente su anterior profesión por la de libreros de viejo; recuerdo haber visto sorprendido a una mujer madura con aire inocultable de madama retirada frente a la caja registradora. La búsqueda de libros viejos me ocupaba tardes enteras; revolver las mesas o subir a tambaleantes escaleras para alcanzar los estantes altos deparaba la emoción del buscador de tesoros, del cazador furtivo en el bosque: encontrar una presa escondida entre la maleza cuyo valor consistía en ser escasa o difícil de atrapar; descubrir el libro agotado mezclado, en la mesa de ofertas, con fracasadas ediciones de autor, libros de un momento pronto olvidados, saldos de editoriales.”
Juan José Sebreli, El tiempo de una vida
“No pueden hablar de democracia quienes se niegan a defender la autonomía individual frente a supuestos valores colectivos que no son sino la sujeción a dogmas y a ideologías autoritarias.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La abjuración obligada de Galileo es una prueba de que el disimulo era la única salida.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La religión contesta, a su modo, problemas insoslayables que son también los de la filosofía y la ciencia, no frecuentadas por el hombre común. Por otra parte, los científicos no dan respuesta a las preguntas últimas, y las religiones están imposibilitadas de comprobar sus conclusiones y suplantan la carencia de datos reales con mitos y fantasías que calman no solo el temor ante lo desconocido, sino también la necesidad insaciable de”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La ayuda a los pobres no consiste en exaltar la pobreza como un mérito sino en combatirla, y esto solo se consigue con posibilidades de trabajo, educación, vivienda, salud, control de la natalidad, integración plena a la sociedad.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“No es la lucha de clases, sino guerras de pobres contra pobres, los trabajadores y los lúmpenes dedicados al robo y al narcotráfico.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“Las utopías, y sus héroes y santos, cualquiera sea su signo religioso, nacionalista o comunista, no son solo sueños inútiles pero destinados al fracaso, no son solo sueños que embellecen la vida. Son nefastas porque obstaculizan el avance posible del mundo y provocan sufrimientos a millones para nada.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La errancia misionera por el Asia Menor de Pablo y su calidad de ciudadano romano, lo libraron del estrecho nacionalismo judío y su aspiración a una religión universal que culminaría con su arribo a Roma, capital del mundo antiguo. En los primeros tiempos se siguió considerando al cristianismo como una secta marginal del judaísmo y mal vista hasta que Constantino la erigió en religión legal en el Imperio romano, pero al precio de subordinarse al emperador. Roma fue el punto crucial para que el cristianismo dejara de ser solo culto tribal para devenir en culto de Estado y religión universal. El cristianismo, lejos de haber nacido como un movimiento contra el imperialismo romano —según la interpretación de la teología de la liberación—, trató desde el comienzo de acoplarse a él. Tras su desaparición, durante siglos ejerció desde Roma un verdadero imperialismo de la Iglesia sobre los cristianos de todo el mundo, de tal modo que los papas siguieron siendo italianos hasta fines del siglo XX.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“El mito comunitarista cristiano trata de aplicarse a la vida en las villas. La Iglesia proclama la pobreza como virtud. Pero la pobreza no es una virtud sino tan solo una carencia, y no es una identidad cultural sino una condición social desventajosa.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La fe es por definición incomprensible. Dios no obedece a la ley ordinaria”.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“Después de varias décadas de decaimiento en el interés por los ocultismos y esoterismos, Louis Pauwels, discípulo de Gurdjieff, junto al periodista de ciencias Jacques Bergier, lanzarían en 1961 un nuevo revival del esoterismo, esta vez bajo un manto seudocientífico, con la publicación del libro El retorno de los brujos; luego dirigieron la revista Planeta. Agregaban a la mezcla de religión y ciencia, un toque de política revelando los vínculos ocultistas del nazismo, el tópico más interesante de esta obra.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“Victoria Ocampo era por cierto una oligarca, pero no todas las oligarcas eran Victoria Ocampo. Las damas de la alta sociedad, como se decía entonces, no empleaban su dinero y su tiempo en la difusión de las letras ni abrazaban la causa del feminismo ni transgredían costumbres establecidas, ni se animaban a proclamar su agnosticismo; nada tenían en común con Victoria”
Juan José Sebreli, Escritos sobre escritos, ciudades bajo ciudades
“El lenguaje de la política -en contra de sus propias intenciones- suele ser impreciso y ambiguo, de ahí el riesgo de su transformación, por pereza mental o por motivos utilitarios, en etiquetas o fórmulas estereotipadas, en eslóganes publicitarios o simples estribillos que no dicen nada.”
Juan José Sebreli, El malestar de la política
“La condena de Galileo es emblemática de la posición anticientífica de las religiones. Más tarde, en cambio, los protestantes adoptaron una actitud positiva frente a la ciencia, así la teoría de Isaac Newton fue reconocida por la Inglaterra y la Alemania protestantes, en tanto Roma la rechazó como herejía protestante. Esa actitud divergente marcó la separación drástica entre el progreso científico de las sociedades protestantes”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“En el derecho civil, la situación de la mujer es desventajosa: la cuota hereditaria es la mitad de la que corresponde al varón, y este tiene el derecho de repudiar a la mujer sin ninguna necesidad de dar explicaciones y a matarla en el caso de infidelidad. En todos los regímenes fundamentalistas, el individuo y la vida privada desaparecen en la uniformidad total; los varones deben usar barba y vestir túnica, las mujeres no pueden dejarse ver sin el velo tradicional y en casos extremos deben cubrirse solo conservando descubierto los ojos y estos a veces también escondidos con una suerte de tul. No pueden trabajar ni estudiar y ni siquiera salir a la calle sin la compañía de un pariente varón. La atención médica es inferior a la de los varones. Los varones son educados en las madrazas para la guerra y formar así futuros mártires, y se les inculca el desprecio por los judíos, los infieles y las mujeres. Los terribles párrafos del Corán han sido usados a lo largo de la historia para justificar las guerras de los islámicos contra judíos y cristianos. Los momentos de paz y tolerancia entre las tres religiones monoteístas y de común origen abrahámico —tal el caso de Al-Ándalus— han sido la excepción. Algunos islámicos moderados alegan que el término yihad no significa “guerra santa” sino “esfuerzo moral para acercarse a Dios”, un concepto tan ambiguo que puede interpretarse, como se ha hecho con mayor frecuencia, para justificar la lucha contra judíos y cristianos. Las guerras santas entre grupos religiosos han sido con frecuencia una aplicación de la doctrina del propio enemigo: las Cruzadas fueron la versión cristiana de la yihad y viceversa.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La incidencia de la filosofía griega en el cristianismo primitivo no tuvo reciprocidad. A los griegos que vivían en las grandes ciudades de la Hélade no les interesó el cristianismo paulino, que consideraban demasiado elemental frente a su propia y sofisticada filosofía. Calificaban al cristianismo como “fraude que se está apoderando del mundo”. Esa era la opinión que tenían del cristianismo los pocos filósofos griegos y romanos que lo conocieron. Se puede hablar de filosofía en los Evangelios del mismo modo que se habla de la filosofía implícita en una novela o en un poema o en un mito, pero no más.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“Ernest Renan decía en Vida de Jesús: “Hay una cosa que el teólogo no sabrá hacer jamás: historiar. La historia es esencialmente desinteresada. El teólogo tiene un interés: su dogma”.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La religión contesta, a su modo, problemas insoslayables que son también los de la filosofía y la ciencia, no frecuentadas por el hombre común. Por otra parte, los científicos no dan respuesta a las preguntas últimas, y las religiones están imposibilitadas de comprobar sus conclusiones y suplantan la carencia de datos reales con mitos y fantasías que calman no solo el temor ante lo desconocido, sino también la necesidad insaciable de conocer.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“Los enemigos de la modernidad alegaban que se trataba de cambios materiales, pero que significaban, a la vez, un olvido de lo espiritual. Se equivocaban porque los avances científicos y técnicos fueron acompañados por otros que implicaban la liberación de potencialidades humanas hasta entonces reprimidas: la invención de la imprenta volvió irresistible la libertad de expresión, que hizo posible la democracia política y la autonomía de los individuos. Todavía estaban lejos, pero ya se preveían las transformaciones del siglo XX: la abolición definitiva de la esclavitud, la caída de los tabúes sexuales, la emancipación de la mujer y de las minorías, el libre uso del propio cuerpo. Esos acontecimientos no solo fueron ajenos a la religión y condenados por las Iglesias, sino que provocaron una verdadera batalla cultural entre la modernidad y las religiones.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“Los extremos se unen, el cristianismo revolucionario coincide sin saberlo ni quererlo con el integrismo y el mito fascistizante de la nación católica. El mito populista del “ser nacional” se integra a la religión, en tanto considera al pueblo y la nación como naturalmente católicos. El viejo nacionalismo católico de los años treinta y cuarenta era aristocratizante y elitista, el nuevo es populista; pero ambos son igualmente fanáticos nacionalistas, y en la tradición de la Iglesia conservadora del Syllabus se identifican por ser antimodernos, antidemocráticos y antiindividualistas.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La condena de Galileo es emblemática de la posición anticientífica de las religiones. Más tarde, en cambio, los protestantes adoptaron una actitud positiva frente a la ciencia, así la teoría de Isaac Newton fue reconocida por la Inglaterra y la Alemania protestantes, en tanto Roma la rechazó como herejía protestante. Esa actitud divergente marcó la separación drástica entre el progreso científico de las sociedades protestantes y el atraso de las católicas.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“La mítica Edad de Oro no constituye sino la falsificación total de lo que efectivamente fueron los tiempos primitivos, tiempos de caos, de carencia, de brutalidad animal, de desamparo ante las inclemencias de la naturaleza, de pestes y plagas, de lucha salvaje de todos contra todos por la supervivencia. Lo mejor no puede estar nunca al comienzo sino al final, como consecuencia de un largo proceso evolutivo en el que el hombre logra dominar a la naturaleza —que no es la madre bondadosa de los mitos naturalistas— y crear organizaciones sociales que permitan la convivencia. Aunque tampoco deba esperarse la perfección de la Edad de Oro al final, sino tan sólo un perfeccionarse sin fin.”
Juan José Sebreli, El asedio a la modernidad
“Buda decía que era simplemente “una conciencia sin contornos, sin fin, completamente luminosa”. Gautama Buda no fundó ninguna religión sobre un Dios trascendente. Decía con sensatez a sus discípulos: “Si hay un Dios es inconcebible que se interese en los asuntos cotidianos”, y se acercaba a un humanismo agnóstico o ateo: “No hay dioses que puedan ayudar al hombre o quieran hacerlo”. Insistía en que cada persona debía buscar la salvación por sí misma sin la ayuda de algún Dios supremo, indagando en el interior de su propia conciencia. Estas enseñanzas quedaron relegadas a una minoría de intelectuales, sobre todo occidentales, y fueron olvidadas por el budismo de masas, tal como se practica hoy en algunos países orientales con templos, dogmas, rituales, oraciones, adoración de ídolos y reliquias, culto a los antepasados, tan lejos del agnosticismo originario.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“El opio de los pobres hace rato que ya no es la religión. Lo es la cultura de los medios de comunicación”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“A veces las diferencias entre distintas civilizaciones no se debían al aislamiento sino, por el contrario, al contacto que las llevaba a extremar esas diferencias para distinguirse del otro. La condición indispensable para el florecimiento de una civilización es su comunicación con otras.”
Juan José Sebreli, El asedio a la modernidad
“Transformar las villas y a los villeros en un tema cultural es ocultar que se trata esencialmente de un problema económico que no tiene otra solución que no sea económica: en primer lugar encontrar solución a la crisis de vivienda y al desempleo crónico.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“Solo en un tiempo todavía distante, quizás la racionalidad logre controlar los sentimientos más delirantes, y la loca ansia de inmortalidad personal dará paso a una resignación serena, a una sabiduría epicúrea, solo preocupada por la breve vida en este mundo y el disfrute de los momentos de alegría y de goce que las propias acciones y la suerte brinden.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones
“ideal de los villeros no es el de cultivar el comunitarismo, ni formar una microsociedad, ni preservar su “identidad cultural”, sino salir de allí lo más pronto posible; incluso las familias de villeros más organizados y con mejor situación envían a sus hijos a escuelas lejos de las villas y los que tienen un trabajo dan un domicilio falso.”
Juan José Sebreli, Dios en el laberinto: Crítica de las religiones

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