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“Al hacerlo, siente como si el suelo bajo sus pies descendiera un escalón. Lo mira, pero no puede ver casi nada con la luna tapada por las nubes preñadas de agua, abiertas en canal por los ensordecedores truenos.”
― Venas de savia
― Venas de savia
“Nunca la habían descrito así. Le sorprende que ahora todo
el auditorio se gire para reconocerla cuando hasta hace unos
instantes era completamente invisible, traslúcida y desestimable.
No, no quiere que las demás se afanen en buscarle su pecho,
ese más voluminoso que protege con ahínco un corazón que
en días como el de hoy le pesa demasiado y le oprime; expulsa
sangre con demasiada frecuencia y recibe poca de vuelta, así
que no, no quiere hablar.”
― Filum
el auditorio se gire para reconocerla cuando hasta hace unos
instantes era completamente invisible, traslúcida y desestimable.
No, no quiere que las demás se afanen en buscarle su pecho,
ese más voluminoso que protege con ahínco un corazón que
en días como el de hoy le pesa demasiado y le oprime; expulsa
sangre con demasiada frecuencia y recibe poca de vuelta, así
que no, no quiere hablar.”
― Filum
“He rasgado la membrana de la locura dejando atrás todo su calor al otro lado de los muros del hospital, pero el miedo y la angustia se me han quedado incrustados en la piel, fríos y pegajosos compañeros de huida”
― Una mirada dislocada
― Una mirada dislocada
“Fuerza la cerradura y se precipita en el estómago del diablo mismo, allí donde la maldad pone fin a la cordura”
― Venas de savia
― Venas de savia
“Siente su alma despegarse de sus entrañas mientras su vida se apaga sin remedio”
― Venas de savia
― Venas de savia
“La noche apesta a miedo recién cortado. Su mente es un huracán descontrolado dentro de un cuerpo completamente bloqueado”
― Venas de savia
― Venas de savia
“Las calles se han convertido en orillas, los árboles en
marionetas soeces que imitan el ulular de un antropófago
milenario. La noche se ha llevado los cielos del firmamento y en
su lugar ha dejado que el viento esculpa su voluntad con látigos
de agua sobre el asfalto.
Dos coches la rocían con una mezcla de fango y vergüenza
a su paso lento y peregrino entre las aguas, como un personaje
bíblico en el centro de una tormenta, protagonista en el fondo
de una historia que nunca pidió vivir.
Nota su mirada. Desde algún lugar la puede ver. Está segura
de ello.
Sangre de mi sangre”
― Filum
marionetas soeces que imitan el ulular de un antropófago
milenario. La noche se ha llevado los cielos del firmamento y en
su lugar ha dejado que el viento esculpa su voluntad con látigos
de agua sobre el asfalto.
Dos coches la rocían con una mezcla de fango y vergüenza
a su paso lento y peregrino entre las aguas, como un personaje
bíblico en el centro de una tormenta, protagonista en el fondo
de una historia que nunca pidió vivir.
Nota su mirada. Desde algún lugar la puede ver. Está segura
de ello.
Sangre de mi sangre”
― Filum
“Mi corazón es un pájaro en un vaso, clava el pico para ser liberado, nacido, celebrado.”
― Una mirada dislocada
― Una mirada dislocada
“El dolor de cabeza hace acto de presencia, unos pasos de elefante creciéndome en el cráneo mientras el corazón se me vuelve a desbocar en la garganta. Avanza hacia mí, ya está a apenas dos metros de la puerta. De repente coge el crucifijo y lo levanta en mi dirección. Hay algo extraño en la cruz, parece brillar en sus manos. La parte superior deformada, más larga y gruesa que la inferior; el Cristo está invertido, alguien le ha dado la vuelta a su tormento.”
― Una mirada dislocada
― Una mirada dislocada
“En el camino a Cerrosantos encuentra restos de sangre y dolor, las percibe con total nitidez en el aire que rellena de pinceladas el nacimiento de los peñones. Sus pasos van cerrando heridas en el suelo, dando paso a nuevas hierbas, semillas de un nuevo germen. Es testigo de la aparición de sombras en el viejo caserón de los Vilches. Algo le llama desde sus muros, una presencia tan vieja como la luz donde acaba de dejar a su madre; un agujero que lo llama por su nombre.
—No me olvido de ti.
Ve espectros danzar en los huecos de las ventanas, encerrados en los marcos de las puertas, saliendo y entrando en los ladrillos de la piedra de la casa. Un eco en el pozo, un aullido en la colina, unas pupilas dilatadas con sangre negra mirándolo desde esa verja que al anochecer será incontenible.”
― Venas de savia
—No me olvido de ti.
Ve espectros danzar en los huecos de las ventanas, encerrados en los marcos de las puertas, saliendo y entrando en los ladrillos de la piedra de la casa. Un eco en el pozo, un aullido en la colina, unas pupilas dilatadas con sangre negra mirándolo desde esa verja que al anochecer será incontenible.”
― Venas de savia






