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“Desde hacía meses su corazón había dado un salto. Jamás pensó que podía volver a caer; que podría enamorarse de nuevo. Y lo que era peor, de un desconocido.”
― Hilando historias
― Hilando historias
“Nunca me había dado cuenta de lo importante que era en mi vida hasta que se fue. En ese preciso instante supe con certeza que le quería. Que siempre le había querido.”
― Mesa para tres
― Mesa para tres
“Mientras jugaba, se juró a sí misma que ella nunca se enamoraría. No quería que nadie le rompiese el corazón. Tampoco quería sentirse traicionada ni que jugasen con sus sentimientos. Y fue por eso que se armó una coraza de hierro, capaz de aguantar hasta el más frío invierno.”
― Hilando historias
― Hilando historias
“Tengo tantas cosas que decirle. Pero las palabras no me salen, porque lo único que veo en sus ojos son recuerdos. Recuerdos que me atraviesan como mil dagas afiladas.”
― Mesa para tres
― Mesa para tres
“Cuidado con lo que deseas, porque se puede cumplir.”
― Hilando historias
― Hilando historias
“Existe un libro que es mágico, que puede conceder un deseo de por vida. ¿Lo deseas? Piénsalo bien, porque no lo encontrarás en ninguna librería sino en un lugar especial y en un momento aún más especial de tu vida.”
― Hilando historias
― Hilando historias
“Porque tal vez ella no lo sabe, pero cada uno de sus movimientos tienen más fuerza que los huracanes. Hasta el punto de llegar a trastornarme. Como si de repente me volviera a enamorar por primera vez. Un sentimiento extraño, del cual soy incapaz de resistirme.”
― Mesa para tres
― Mesa para tres
“—Se me han dormido las manos.
Sam suspiró y tras dejar su pincel y su paleta, se acercó hacia mí. Me acarició lentamente mis manos entre las suyas con cariño. Su contacto era tan cálido a diferencia de mí, que sin poder evitarlo tuve un escalofrío. Estaba helada de frío y hechizada por la intensidad de sus ojos esmeraldas.
—Sam tengo frío —dije.
Y él ante mi comentario sonrió, acercándose más hacía mí. Me estrechó entre sus brazos y con sus manos acarició mi espalda intentando hacerme entrar en calor.
—¿Estás mejor? —preguntó instantes después.
Escuchar su respiración, el sonido de su corazón y su aliento tan cerca de mí, me provocaban un éxtasis que nunca había sentido.
—No —mentí.”
― Mesa para tres
Sam suspiró y tras dejar su pincel y su paleta, se acercó hacia mí. Me acarició lentamente mis manos entre las suyas con cariño. Su contacto era tan cálido a diferencia de mí, que sin poder evitarlo tuve un escalofrío. Estaba helada de frío y hechizada por la intensidad de sus ojos esmeraldas.
—Sam tengo frío —dije.
Y él ante mi comentario sonrió, acercándose más hacía mí. Me estrechó entre sus brazos y con sus manos acarició mi espalda intentando hacerme entrar en calor.
—¿Estás mejor? —preguntó instantes después.
Escuchar su respiración, el sonido de su corazón y su aliento tan cerca de mí, me provocaban un éxtasis que nunca había sentido.
—No —mentí.”
― Mesa para tres
“—Que descanses —añadí y mientras observaba como ella tenía la intención de regresar a su habitación, me acordé—. ¡Alex, espera!
—¿Qué ocurre? —preguntó ella con rapidez un tanto alarmada.
Ensanché una media sonrisa y saboreé el momento. Ver como sus cabellos se mecían por el viento, con su pijama rosado que se ceñía sobre su cuerpo de una forma sutil y atrayente, mientras se apoyaba sobre el alféizar de su ventana. Impaciente pero hermosa, con sus ojos plateados refulgir bajo el manto de la nieve que recién caía. Fue entonces cuando sentí la armonía y la sensación cálida del amor.
—Feliz cumpleaños —susurré.”
― Mesa para tres
—¿Qué ocurre? —preguntó ella con rapidez un tanto alarmada.
Ensanché una media sonrisa y saboreé el momento. Ver como sus cabellos se mecían por el viento, con su pijama rosado que se ceñía sobre su cuerpo de una forma sutil y atrayente, mientras se apoyaba sobre el alféizar de su ventana. Impaciente pero hermosa, con sus ojos plateados refulgir bajo el manto de la nieve que recién caía. Fue entonces cuando sentí la armonía y la sensación cálida del amor.
—Feliz cumpleaños —susurré.”
― Mesa para tres
“—¿Me quieres?
—Sí —dijo lentamente algo avergonzado.
—¿Cuánto? —le pregunte con curiosidad.
—Te quiero ni mucho ni poco, sino como yo sé —respondió mientras me volvía a besar.”
― Mesa para tres
—Sí —dijo lentamente algo avergonzado.
—¿Cuánto? —le pregunte con curiosidad.
—Te quiero ni mucho ni poco, sino como yo sé —respondió mientras me volvía a besar.”
― Mesa para tres
“Todos tenemos una persona, que sólo es para nosotros. La única que nos entiende con sólo una mirada, donde un simple gesto puede alegrarnos el día o entristecerlo. Y esa persona existe. Quizás de momento no eres consciente de quién es, pero ahí está. Pronto te encontrará, aparecerá ante ti… Ya lo verás”
― Mesa para tres
― Mesa para tres
“A veces la amistad es un arduo camino. Sobre todo, si del amor a la amistad hay una finísima y delgada línea.”
― Mesa para tres
― Mesa para tres
“Sólo pensaré en ti cuando el tiempo se pare. Justo cuando no puedas descubrirme. Y mientras tanto, seguiré cuidándote.”
― Mesa para tres
― Mesa para tres
“El destino quería que nos besáramos y si ella estaba dispuesta yo no me iba a volver a negar.”
― Mesa para tres
― Mesa para tres
“No me importa que estés enamorado de ella. Yo te quiero. Solo a ti.”
― Mesa para tres
― Mesa para tres
“Quizá tu perrito no es el mismo, quizá tenga un aspecto muy distinto, pero dale una nueva oportunidad. Porque no importa, tu mascota nacerá de nuevo incontables veces. Y lo hará, por ti.”
― Ládrame un cuento
― Ládrame un cuento
“No llores, no por mí. Me has dado un hogar, alimento y tu amor, ¿qué más puede desear alguien como yo? Sí, me gustaría que mi tiempo contigo fuera infinito, pero eso es imposible. Por eso, si me porté mal, si alguna vez te hice enfadar, perdóname.”
― Ládrame un cuento
― Ládrame un cuento





