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Fernanda Melchor Fernanda Melchor > Quotes

 

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“Si quieren verse generosos, regalen las nalgas, culeros, no mis libros en pdf”
Fernanda Melchor
“Acuérdate de lo que dicen: Hay veces que hasta el diablo necesita un rezo...”
Fernanda Melchor, Aquí no es Miami
“Había que calmarlos primero, hacerles ver que no había razón alguna para tener miedo, que el sufrimiento de la vida ya había concluido y que la oscuridad no tardaría en disiparse”
Fernanda Melchor, Temporada de huracanes
“Este mundo es de los vivos, pontificó; y si te apendejas, te aplastan.”
Fernanda Melchor, Hurricane Season
“... y Norma cerraba los ojos de pura vergüenza, para no ver la mancha oscura que de pronto aparecía sobre su bata y empapaba la sábana de la cama; para no ver las narices fruncidas por el asco de las mujeres de las camas aledañas, ni las miradas acusadoras de las enfermeras, cuando al fin se dignaban a cambiarla, sin desamarrarla ni un solo instante de la cama porque esas habían sido las instrucciones de la trabajadora social: tenerla prisionera hasta que la policía llegara, o hasta que Norma confesara y dijera lo que había hecho, porque ni siquiera bajo la anestesia que le inyectaron antes de que el doctor le metiera fierros logró la trabajadora social sacarle algo a Norma, ni siquiera cómo se llamaba, ni que edad verdaderamente tenía, ni qué era lo que se había tomado, ni quién era la persona que se lo había dado, o dónde era que lo había botado, mucho menos por qué lo había hecho, y dónde vivía, para que la policía fuera a arrestarlo, porque el muy desgraciado se había largado después de dejarla abandonada en el hospital. ¿No le daba coraje? ¿No quería que él también pagara?”
Fernanda Melchor, Temporada de huracanes
“...porque se había llevado un buen dinero y nomás por andar ahí en los eventos políticos aplaudiendo todo lo que Pérez Prieto decía, con matracas y porras y chiquitibum a la bimbombá, Pérez Prieto, Pérez Prieto, ra ra ra, y ya, de verdad: nomás por hacer eso los del Partido le daban doscientos varos por día y doscientos varos además por cada persona que él llevara a registrarse, más comestibles a granel que entregaban cada semana, más herramienta para el campo y hasta material de construcción, y eso que Munra en su vida había votado nunca por nadie...”
Fernanda Melchor, Temporada de huracanes
“Él había querido humillarla y lastimarla, pero la muy cochina había quedado prendada de su violencia y a cada rato quería andarlo ordeñando.”
Fernanda Melchor, Páradais
“Y Brando nunca se había reído tanto en toda su vida, al grado de verter lágrimas histéricas y de tener que sujetarse de las paredes y de sus amigos para no caer al piso, con el cerebro arrebolado por la mota y la cerveza y el vientre adolorido de tanto carcajearse del espectáculo que ofrecían las locas, la legión de maricas, vestidas y travoltas venidas de todos los rincones de la república nomás a desatarse al famoso carnaval de Villagarbosa, a jotear libremente en las calles del pueblo embutidas en apretadas mallas de ballerina, disfrazadas de hadas con alas de mariposa, de sensuales enfermeras de la Cruz Roja, de porristas y gimnastas musculosas, policías manfloras y gatúbelas ventrudas con botas de tacón de aguja; locas bien locas vestidas de novia persiguiendo a los muchachos por los callejones; locas bufonescas con nalgas y tetas gargantuescas tratando de besar a los rancheros en la boca; locas empolvadas como geishas, con antenas de alienígenas y garrotes cavernícolas, locas capuchinas y escocesas; locas disfrazadas de batos bien machines, tan hombres como cualquiera, hasta que se alzaban los lentes oscuros y les notabas la depilada de ceja, los párpados espolvoreados con brillantina de colores, la mirada braguetera; locas que pagaban las cervezas si bailabas con ellas; locas que se peleaban a puñetazo limpio por tus favores, que se arrancaban las pelucas y las tiaras y rodaban por el suelo entre alaridos, dejando sangre y lentejuelas regadas mientras la turba reía. Total”
Fernanda Melchor, Temporada de huracanes
“¿No que muy machote, no que muy chingón? Muy hombre para andar de parranda, pero pal jale eres un pinche huevón.”
Fernanda Melchor, Páradais
“They say the place is hot, that it won't be long before they send in the marines to restore order in the region. They say the heat's driven the locals crazy, that it's not normal - May and not a single drop of rain - and that the hurricane season's coming hard, that it must be bad vibes, jinxes, causing all that bleakness: decapitated bodies, maimed bodies, rolled-up, bagged-up bodies dumped on the roadside or in hastily dug graves on the outskirts of town.”
Fernanda Melchor, Hurricane Season
“A las historias, como ya lo señaló Sartre, no las cuenta la realidad, las cuenta el lenguaje humano, la memoria.”
Fernanda Melchor, Aquí no es Miami
“¡Y todo para enterrarle el fierro a una vieja! Como si una vil panocha justificara todo ese esfuerzo, toda esa energía, la hecatombe que tendría lugar, el apocalipsis de sus vidas, todo arrasado por un maldito coño que era exactamente igual a cualquier otro: un hueco negro, baboso, lamoso, hediondo a ciénaga podrida.”
Fernanda Melchor, Páradais
“Eso es lo que dicen las mujeres del pueblo: que no hay tesoro ahí dentro, que no hay oro ni plata ni diamantes ni nada más que un dolor punzante que se niega a disolverse.”
Fernanda Melchor, Hurricane Season
“El estilo narrativo de Jorge me intrigaba: sabía entretejer el relato directo de lo sucedido con fragmentos de diálogo, con ademanes aferrados a su cuerpo, con sus propios pensamientos, los presentes y los pasados. Un jarocho de pura cepa, pensaba yo, fascinada; entrenado para la conservación de las hazañas viriles desde una cultura que desdeña lo escrito, que desconoce el archivo y favorece el testimonio, el relato verbal y dramático, el gozoso acto del habla.”
Fernanda Melchor, Aquí no es Miami
“Fírmalo primero y luego lo lees, qué ganas de hacerle perder el tiempo al licenciado.”
Fernanda Melchor, Páradais
“A veces Polo tenía ganas de decirle que ni siquiera era para tanto. Sí, se sentía chingón; sí,
uno se olvidaba de todo cuando la estaba rempujando y se creía el bato más cabrón del universo, pero aquello nunca duraba suficiente, y tarde o temprano había que sacarla y lidiar con todo lo demás, los reclamos y las artimañas de la vieja a la que te acababas de ensartar.”
Fernanda Melchor, Páradais
“Siempre me ha parecido inquietante la contigüidad que existe entre la crónica de sociales y la nota roja, no sólo porque estas dos secciones suelen aparecer juntas en los diarios del puerto (a menudo en caras opuestas del mismo pliego, como espejándose), sino porque ambos géneros suelen presentar los asuntos de su "literatura" como sucesos excepcionales, únicos e irrepetibles: la ascensión de una joven al estatuto de reina, emblema viviente de la alegría, la lozanía y la fecundidad de un pueblo y su posterior envilecimiento como filicida, villana mítica, bruja de cuento de hadas en cuyo nombre se exhorta a los niños jarochos a obedecer a sus madres y comer todas sus verduras, si no quieren que Evangelina venga a castigarlos. Arquetipos opuestos pero complementarios, máscaras que deshumanizan a mujeres de carne y hueso, y que funcionan como pantallas en donde se proyectan los deseos, los temores y las ansiedades de una sociedad que se pretende un enclave de sensualismo tropical pero que en el fondo es profundamente conservadora, clasista y misógina.”
Fernanda Melchor, Aquí no es Miami
“Dicen que en realidad nunca murió, porque las brujas nunca mueren tan fácil. Dicen que en el último momento, antes de que los muchachos aquellos la apuñalaran, ella alcanzó a lanzar un conjuro para convertirse en otra cosa: en un
lagarto o un conejo que corrió a refugiarse a lo más profundo del monte. O en el milano gigante que apareció en el cielo días después del asesinato: un animal enorme que volaba en círculos sobre los sembradíos y que luego se posaba sobre las ramas de los árboles a mirar con ojos colorados a la gente que pasaba debajo, como con ganas de abrir el pico y hablarles.”
Fernanda Melchor, Hurricane Season
“¿Por qué crees que sigo enterita? Estaré ruca y arrugada pero mira, mira nomás estas nalgotas, mira qué paradas las tengo todavía; y mira, no tengo ni una sola estría en la panza, y todavía aprieto como si fuera jovencita.”
Fernanda Melchor, Temporada de huracanes
“Lo comprendí después, cuando ya era tarde, cuando las diferencias entre nosotros fueron demasiado grandes y dolorosas como para negarlas; cuando él se fue y yo me quedé sola, con el perro y el gato y la mitad de las cosas que habíamos comprado juntos".”
Fernanda Melchor, Aquí no es Miami
“Te da miedo, ¿verdad?, rio el marrano. ¿Te da miedo mi pistola? Me da miedo tu pendejez, balbuceó Polo.”
Fernanda Melchor, Páradais
“Hijos de mis hijas, mis nietos; hijos de mis hijos, sepa su chingada madre.”
Fernanda Melchor, Hurricane Season
“Para eso te pagan, lo sermoneaba su madre cada mañana, para que hagas lo que te dicen y te calles el hocico”
Fernanda Melchor, Páradais
“Ni aunque la pinche vieja le abriera la puerta en pelotas, como él fantaseaba, ni aunque ella misma le rogara que le metiera la ñonga, ni así sabría el muy pendejo por dónde empezar.”
Fernanda Melchor, Páradais
“Nadie se había molestado en explicarle nada pero el culo no estaba para besitos y tenía miedo de abrir el hocico y cagarla preguntando una mamada.”
Fernanda Melchor, Páradais
“un buen trago directamente de la botella para empezar a sentir el alivio cálido, algodonoso, que envolvía su cuerpo entero y lo protegía de los bordes ásperos del mundo,”
Fernanda Melchor, Páradais
“¿Temía acaso ensuciarse con la mugre de Polo, contagiarse por contacto de su naquez y pobreza?”
Fernanda Melchor, Páradais
“The rain can't hurt you now, and the darkness doesn't last forever. See there? See that light shining in the distance? The little light that looks like a star? That's where you're headed, he told them, that's the way out of this hole.”
Fernanda Melchor, Hurricane Season
“Ni siquiera era para tanto. Sí, se sentía chingón; sí, uno se olvidaba de todo cuando la estaba rempujando y se creía el bato más cabrón del universo, pero aquello nunca duraba suficiente, y tarde o temprano había que sacarla y lidiar con todo lo demás.”
Fernanda Melchor, Páradais
“And Yesenia also knew, as she drowned in the old woman’s furious eyes, that Grandma despised her with every ounce of her being and in that very moment she was putting a curse on Yesenia, and in the faintest of voices Yesenia begged for forgiveness and explained that it had all been for her, but it was too late: once again, Grandma hit Yesenia where it hurt most, dying right there, trembling with hate in the arms of her eldest granddaughter.”
Fernanda Melchor, Hurricane Season

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Fernanda Melchor
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Hurricane Season Hurricane Season
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Paradais Paradais
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Falsa liebre Falsa liebre
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Aquí no es Miami Aquí no es Miami
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