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“Dos cosas lo rondan, sin embargo: una, la imagen de los dedos de ella abriéndose paso por entre los rulos de su mejor amigo, el contoneo de esa patrulla de soldaditos voluptuosos que exploran cada recodo de esa selva oscura y de pronto, lánguidos, se abandonan al roce de los mechones espiralados, ceden a la resistencia que le oponen las matas espesas y por fin, exhaustos, se quedan quietos, como camuflados en la maraña de pelo, a la espera de la próxima batalla; dos, la intensidad, la energía con que se besan, y sobre todo la duración de los besos, tan dilatada que a veces él, que desde ese primer día de clases ya no puede dar un paso en el colegio sin encontrárselos, sin sorprenderlos uno en brazos del otro, trenzados en una de esas ceremonias de succión mutua que los raptan del mundo, tiene la impresión de que van dejando de moverse, aplacan la respiración, se dejan mecer por el ritmo de lo único que sigue vivo en ellos, la danza muda de sus lenguas, y terminan por dormirse.”
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“Acababa de ver lo que queda de un hombre cuando a todo lo que es, a todo lo que cree ser, se le resta la mujer que ama.”
― El pasado
― El pasado
“Há quanto tempo eu não olhava você dormir? (...) E o que vejo agora é que, embora há anos durma sem mim, longe de mim, CONTRA MIM, continua dormindo com os braços amassados debaixo do travesseiro...”
― El pasado
― El pasado
“...the great theme of the private journal in the 20th century is sickness.”
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“La membrana dell'amore è delicata, basta un graffio accidentale a lacerarla. Se i dubbi di Rìmini l'avevano danneggiata, rendendola vulnerabile all'infezione che, per un innamorato, cova nel desiderio di vivere una vita diversa dalla propria, l'esperienza della catastrofe era bastata a rigenerarla.”
― El pasado
― El pasado
“Una novela de amor- horror, que pone al desnudo el otro lado, a la vez sórdido y revelador, siniestro y desopilante, de esa comedia que los seres humanos llaman «pareja».”
― El pasado
― El pasado
“Quando a felicidade é sua e a dor é do outro não há relação entre felicidade e dor?”
― Historia del llanto
― Historia del llanto
“«...se vio sin ella, y esa figura huérfana, como saqueada, lo heló de espanto. Acababa de ver lo que queda de un hombre cuando a todo lo que es, a todo lo que cree ser, se le resta la mujer que ama.»”
― El pasado
― El pasado
“No era en la histeria, ni la coquetería, ni el despecho, ni el instinto maternal, ni en ninguna de las propiedades que el mundo unánimemente les atribuía, donde Rímini reconocía la verdad profunda que las mujeres encarnaban para él, sino en ese punto clave, de una precisión tragicómica –un traspié, un mal movimiento, un desliz de maquillaje–, en el que toda la capacidad de hechizar que tenían era como dinamitada por el ridículo y quedaba reducida a cenizas.”
― El pasado
― El pasado
“Ya entonces [...] había enfrentado la evidencia que tarde o temprano enfrenta todo traductor: se está traduciendo todo el tiempo, las veinticuatro horas del día, sin cesar, y todo lo demás, lo que en general se llama vida, no es más que la módica serie de treguas y vacaciones que sólo el traductor con voluntad de hierro logra arrancarle a ese aparato de sojuzgamiento continuo que es la traducción.”
― El pasado
― El pasado
“los celos, cansados de ser feroces, vuelven a la matriz de la que alguna vez los desterró el rencor: la matriz del desamparo.”
― El pasado
― El pasado
“Sofìa non era sparita, non era morta, era con lui, e lo amava ancora. Cos'era il resto, tutto il resto, se non pura futilità?”
― El pasado
― El pasado
“Nada retrata tanto la desesperanza como decir: así transcurrieron días, meses, años. Indefensos, delegamos en la sucesión fatal del tiempo, que es idéntica para todos, el avance de una corrupción que allana toda resistencia y sólo nos afecta a nosotros, recortándose contra el fondo del tiempo como una silueta a contraluz sobre una pantalla quieta. ¿Era el transcurso de los días lo que yo padecía, o más bien el privilegio de ser contemporáneo de mi propia degradación, el testigo de la evidencias que con el correr de las horas iban apartándome de lo humano? Que fueran sólo días no me consolaba; la crueldad vuelve irrisoria cualquier medida de tiempo. Así, pues, transcurrieron días, y a cada minuto sentía adelgazarse la diferencia que había entre mi cuerpo y su herida. El espacio, la ciudad, las distancias se desfiguraban a mi alrededor, se contraían en nudos álgidos y terminaban volatilizándose en el aire como si nunca hubieran sido otra cosa que ilusiones. Es probable que eso sea el Infierno: ese aire que sobrevive, intacto, a la desaparición de todas las cosas, y que envuelve como una esfera diáfana el espectáculo del derrumbe personal. Cada día que pasaba mi sufrimiento dividía el mundo por alguno de sus componentes. Un día eran las calles, otro el cielo, después eran los rostros, la luz, el idioma, y así seguido. El transcurso del tiempo no era más que esa obstinada voluntad de dividir; el resultado, como es previsible, iba decreciendo progresivamente. ¿Llegaría alguna vez a cero? Esa esperanza fue la última en abandonarme. El mundo, en efecto, es infinitamente divisible; tiende a cero, pero la cifra ínfima a la que esas divisiones lo acercan refleja menos un decrecimiento que una depuración, como si del otro lado de tanta resta no acechara el vacío sino la falta absoluta de estilo: el infierno desnudo.”
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