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“Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.
Quizás te diga un día que se me fue el amor,
y cerraré los ojos para amarte mejor,
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos.
Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que nos quedamos juntos para toda la vida.”
―
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.
Quizás te diga un día que se me fue el amor,
y cerraré los ojos para amarte mejor,
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos.
Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que nos quedamos juntos para toda la vida.”
―
“Esta noche pasaste por mi camino
y me tembló en el alma no sé qué afán,
pero yo estoy consciente de mi destino
que es mirarte de lejos y nada más.
No, tú nunca dijiste que hay primavera
en las rosas ocultas de tu rosal.
Ni yo debo mirarte de otra manera
que mirarte de lejos y nada más.
Y así pasas a veces tranquila y bella,
así como esta noche te vi pasar.
Más yo debo mirarte como una estrella
que se mira de lejos y nada más.
Y así pasan las rosas de cada día,
dejando las raíces que no se van.
Y yo con mi secreta melancolía
de mirarte de lejos y nada más.
Y así seguirás siempre, siempre prohibida,
más allá de la muerte, si hay más allá.
Porque en esa vida, si hay otra vida,
te miraré de lejos y nada más...”
―
y me tembló en el alma no sé qué afán,
pero yo estoy consciente de mi destino
que es mirarte de lejos y nada más.
No, tú nunca dijiste que hay primavera
en las rosas ocultas de tu rosal.
Ni yo debo mirarte de otra manera
que mirarte de lejos y nada más.
Y así pasas a veces tranquila y bella,
así como esta noche te vi pasar.
Más yo debo mirarte como una estrella
que se mira de lejos y nada más.
Y así pasan las rosas de cada día,
dejando las raíces que no se van.
Y yo con mi secreta melancolía
de mirarte de lejos y nada más.
Y así seguirás siempre, siempre prohibida,
más allá de la muerte, si hay más allá.
Porque en esa vida, si hay otra vida,
te miraré de lejos y nada más...”
―
“Leyendo un libro, un día, de repente, hallé un ejemplo de melancolía: Un hombre que callaba y sonreía, muriéndose de sed junto a una fuente. Puede ser que, mirando la corriente, su sed fuera más triste todavía; aunque acaso aquel hombre no bebía por no enturbiar el agua transparente. Y no sé más. No sé si fue un castigo, y no recuerdo su final tampoco, aunque quizás lo aprenderé contigo; yo, enamorado, soñador y loco, que me muero de sed y no lo digo, que estoy junto a la fuente y no la toco.”
― Yo, poeta. Poesía completa
― Yo, poeta. Poesía completa
“Mi humilde corazón se detiene en tu puerta,con la mano extendida como un viejo mendigo; y tu perro me ladra de alegría en la huerta, porque ,a pesar de todo, sigue siendo mi amigo”
― Poemas - Libro I
― Poemas - Libro I
“Pero la vida es una cosa vaga, y el corazón va desconfiando de ella, como cuando miramos una estrella, sin saber si se enciende o si se apaga”
― Poemas - Libro I
― Poemas - Libro I
“yo, con la sangre amarga de nombres y de fechas, de cosas que se han ido, de besos que no di…”
― Yo, poeta. Poesía completa
― Yo, poeta. Poesía completa
“Quizás te diga un día que dejé de quererte aunque siga queriéndote más allá de la muerte y acaso no comprendes que en esta despedida aunque el amor nos une nos separa la vida”
― Poemas - Libro I
― Poemas - Libro I
“No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío, pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed”
―
―
“A los pies de tu cama, como un perro, se echó mi corazón”
―
―
“Quizás estando sola, de noche, en tu aposento oirás que alguien te llama sin que tú sepas quién y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento que existen ciertamente, pero que no se ven...
Y también es posible que una tarde de hastío como florece un surco, te renazca un afán y aprenderás entonces que hay cosas como el río que se estan yendo siempre, pero que no se van...
O al cruzar una calle, tu corazón risueño recordará una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño, cosas que nunca han sido, pero que pueden ser...
Por más que tú prefieras ignorar estas cosas sabrás por qué suspiras oyendo una canción y aprenderás entonces que hay cosas como rosas, cosas que son hermosas, sin saber que lo son...
Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido y un soplo de ceniza regará tu jardín y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido son las únicas cosas que nunca tienen fin.”
― Poemario de Buesa
Y también es posible que una tarde de hastío como florece un surco, te renazca un afán y aprenderás entonces que hay cosas como el río que se estan yendo siempre, pero que no se van...
O al cruzar una calle, tu corazón risueño recordará una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño, cosas que nunca han sido, pero que pueden ser...
Por más que tú prefieras ignorar estas cosas sabrás por qué suspiras oyendo una canción y aprenderás entonces que hay cosas como rosas, cosas que son hermosas, sin saber que lo son...
Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido y un soplo de ceniza regará tu jardín y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido son las únicas cosas que nunca tienen fin.”
― Poemario de Buesa




