L. Villena (Málaga, 2001) sintió desde muy joven una profunda fascinación por la ficción en todas sus formas: literatura, cine, animación, manga y videojuegos. Durante la adolescencia descubrió que la palabra escrita era su medio natural, y desde entonces ha hecho de la prosa su herramienta para explorar lo inquietante, lo emocional y lo inexplicable.