Se sintió atraído por la idea de justicia, pero no encontró en las leyes más que escaramuzas para que el más listo arrime el ascua a su sardina y decidió impartir su propia visión de justicia por el mundo: regalando sus espectáculos de clown en favor de aquéllas personas a las que la vida no les había tratado con la merecida justicia.
Comenzó a hacer grandes viajes en el 2001 con una cámara digital de 1,2 megapixeles y con este mismo dominio biciclown.com.
En esa época España vivía las mieles del capitalismo y muy pocos entendían porqué abandonaba un empleo fijo en una Notaría de Madrid.