Nací en La Habana, vivo en Barcelona desde hace veinte años. Tengo el corazón repartido entre esas dos ciudades... Por más que intente comportarme como una sola persona, lo cierto es que somos dos mujeres viviendo en el mismo cuerpo. No sé que opinaría un psiquiatra a este respecto, no he consultado a ninguno, de momento escribir es mi terapia: lo único que me mantiene cuerda. Y entera.
Esta mañana al llegar al trabajo me han dado una mala noticia. A las dos y media despedirán a una de mis compañeras. La información se ha filtrado por la indiscreción de la responsable de turno y ha ido rodando por el boca oreja, de tal manera que hacia la hora del almuerzo todas estábamos prevenidas de su caída en desgracia. Todas, salvo la condenada a despido, o a muerte, que cerca de l