Valeria > Valeria's Quotes

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  • #1
    Martha Gellhorn
    “And this urge to run away from what I love is a sort of sadism I no longer pretend to understand.”
    Martha Gellhorn, Selected Letters

  • #2
    I'm selfish, impatient and a little insecure. I make mistakes, I am out of control
    “I'm selfish, impatient and a little insecure. I make mistakes, I am out of control and at times hard to handle. But if you can't handle me at my worst, then you sure as hell don't deserve me at my best.”
    Marilyn Monroe

  • #3
    Dr. Seuss
    “You know you're in love when you can't fall asleep because reality is finally better than your dreams.”
    Dr. Seuss

  • #4
    J.K. Rowling
    “If you want to know what a man's like, take a good look at how he treats his inferiors, not his equals.”
    J.K. Rowling, Harry Potter and the Goblet of Fire

  • #5
    Benjamin Franklin Wade
    “Go to heaven for the climate and hell for the company.”
    Benjamin Franklin Wade

  • #6
  • #7
    Annie Proulx
    “I wish I knew how to quit you.”
    Annie Proulx, Brokeback Mountain

  • #8
    Mario Benedetti
    “Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #9
    Mario Benedetti
    “Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #10
    Mario Benedetti
    “A mí me cuesta ser cariñoso, inclusive en la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco reticente, reservando, el máximo sólo para las grandes ocasiones. De modo que si siempre estuviera expresando el máximo ¿qué dejaría para esos momentos (siempre hay cuatro o cinco en cada vida, en cada individuo) en que uno debe apelar el corazón en pleno? También siento un leve resquemor frente a lo cursi, y a mí lo cursi me parece justamente eso: andar siempre con el corazón en la mano.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #11
    Mario Benedetti
    “Posiblemente me quisiera, vaya uno a saberlo, pero lo cierto es que tenía una habilidad especial para herirme”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #12
    Mario Benedetti
    “Así estamos, cada uno en su orilla, sin odiarnos, sin amarnos, ajenos.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #13
    Mario Benedetti
    “creen en Dios sólo porque ignoran que hace mucho tiempo que Dios ha dejado de creer en ellos.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #14
    Mario Benedetti
    “Cuántas palabras, sólo para decir que no quiero parecer patético.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #15
    Mario Benedetti
    “De pronto tuve conciencia de que ese momento, de que esa rebanada de cotidianidad, era el grado máximo de bienestar, era la Dicha. Nunca había sido tan plenamente feliz como en ese momento, pero tenía la hiriente sensación de que nunca más volvería a serlo, por lo menos en ese grado, con esa intensidad”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #16
    Mario Benedetti
    “Pero a mí me falta decisión, me falta estar seguro. ¿Usted ha pensado alguna vez en el suicidio? Yo sí. Pero nunca podré. Y eso también es una carencia. Porque yo tengo todo el cuadro mentar y moral de suicida, menos la fuerza que se precisa para meterse un tiro en la sien.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #17
    Mario Benedetti
    “Me tomó de un brazo y me dijo, casi apoyándose en mí: ¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #18
    Mario Benedetti
    “Se es o no se es, no importa el día.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #19
    Mario Benedetti
    “El 10 de abril: <> Bueno, ¿y qué era? Todavía no lo sé. Me atraían sus ojos, su voz, su cintura, su boca, sus manos, su risa, su cansancio, su timidez, su llanto, su franqueza, su pena, su confianza, su ternura, su sueño, su paso, sus suspiros. Pero ninguno de estos rasgos bastaba para atraerme compulsiva, totalmente. Cada atractivo se apoyaba en otro. Ella me atraía como un todo, como una suma insustituible de atractivos, acaso sustituibles.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #20
    Mario Benedetti
    “¿Sabe que usted es culpable de una de las crisis más importantes de mi vida? Preguntó ¿Económicamente? y todavía ríe. Contesté, No sentimental.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #21
    Mario Benedetti
    “Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #22
    Mario Benedetti
    “Cómo la necesito. Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios.”
    Mario benedetti, La tregua

  • #23
    Mario Benedetti
    “Ayer de tarde estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Yo tenía apoyada mi mano sobre un cenicero sin ceniza. Estábamos tristes: eso era lo que estábamos, tristes. Pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo: Te quiero. Entonces me di cuenta de que era la primera vez que me lo decía, más aún, que era la primera vez que lo decía a alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda, en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es juego: es una esencia.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #24
    Mario Benedetti
    “Francamente, no sé si creo en Dios. A veces imagino que, en el caso de que Dios exista, no habría de disgustarle esta duda.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #25
    Mario Benedetti
    “Contigo no tengo necesidad de vivir a la defensiva. Me siento feliz.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #26
    Mario Benedetti
    “Porque hay una cosa que es cierta y es que la quiero.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #27
    Mario Benedetti
    “Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz.”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #28
    Mario Benedetti
    “¿Por qué las palmas de mi mano tienen una memoria más fiel que mi memoria?”
    Mario Benedetti, La tregua

  • #29
    Mario Benedetti
    “Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir a la suya. Y no crea que me estoy mandando la parte. En otra posición (quiero decir, más bien, en otras edades) lo más correcto sería que yo le ofreciese un noviazgo serio, muy serio, quizá demasiado serio, con una clara perspectiva de casamiento al alcance de la mano. Pero si yo ahora le ofreciese algo semejante, calculo que sería muy egoísta, porque sólo pensaría en mí, y lo que yo más quiero ahora no es pensar en mí sino pensar en usted. Yo no puedo olvidar usted tampoco que dentro de diez años yo tendré sesenta. Escasamente un viejo, podrá decir un optimista o un adulón, pero el adverbio importa muy poco. Quiero que quede a salvo mi honestidad al decirle que ni ahora ni dentro de unos meses, podré juntar fuerzas como para hablar de matrimonio. Pero siempre hay un pero ¿de qué hablar entonces? Yo sé que, por más que usted entienda esto, es difícil, sin embargo, que admita otro planteo. Porque es evidente que existe otro planteo. En ese otro planteo hay cabida para el amor, pero no la hay en cambio para el matrimonio. Levantó los ojos, pero no interrogaba. Es probable que sólo haya querido ver mi cara al decir eso. Pero, a esta altura, yo ya estaba decidido a no detenerme. A ese otro planteo, la imaginación popular, que suele ser pobre en denominaciones, lo llama una Aventura o un Programa, y es bastante lógico que usted se asuste un poco. A decir verdad, yo también estoy asustado, nada más que porque tengo miedo de que usted crea que le estoy proponiendo una aventura. Tal vez no me apartaría ni un milímetro de mi centro de sinceridad, si le dijera que lo que estoy buscando denodadamente es un acuerdo, una especie de convenio entre mi amor y su libertad. Ya sé, ya sé. Usted está pensando que la realidad es precisamente la inversa; que lo que yo estoy buscando es justamente su amor y mi libertad. Tiene todo el derecho de pensarlo, pero reconozca que a mi vez tengo todo el derecho de jugármelo todo a una sola carta. Y esa sola carta es la confianza que usted pueda tener en mí.”
    Mario Benedetti, La tregua



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