“Lo que la está matando, lo que la devora poco a poco, no es sólo el tumor que ha tomado posesión de su cuerpo y marca el compás de la danza, una danza cruel con pasos imprevisibles, no; lo que la está matando es el abandono de aquellos a quienes consideraba sus iguales en ese bufete cuyo prestigio contribuyó a cimentar. Era su razón de ser, el sentido de su vida, su ikigai, como lo llaman los japoneses: sin él, ya no existe. No es más que un ser vacío, privado de su sustancia.”
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Laetitia Colombani,
La tresse