“Tú y yo somos una sola criatura, las dos partes de una unidad. No podemos vivir separados, no podemos apartarnos el uno del otro; tú no puedes excluirme, yo tampoco. Cualquier suerte que debamos correr, la correremos juntos.
Roger Blackraven.”
― El cuarto Arcano II. El puerto de las tormentas
Roger Blackraven.”
― El cuarto Arcano II. El puerto de las tormentas
“En algún momento, los sonidos se volvieron más audibles y los colores de los vestidos atrajeron su atención. Poco a poco comenzó a tomar conciencia de las personas que la circundaban y de los diálogos que se entablaban. Las imágenes, sin embargo, se sucedían lentamente, como si ocurrieran bajo el agua, más parecidas a las escenas confusas de un sueño que a la realidad. Nada la habría preparado para aquel instante, ni siquiera saber que se toparía con él después de más de seis años.”
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“La sonrisa le había transfigurado el rostro, los ojos le brillaban de simple alegría, un milagro se había operado en aquel semblante invariablemente serio y severo. Laura se preguntó cómo había sido capaz de temerle en ocasiones anteriores.”
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“- ¿Estás enojado conmigo? (Joséphine)
- ¿Debería estarlo? (Alamán)
- Si. Te traté muy fríamente cuando llegué.
- Muy fríamente.
- Discúlpame.
- ¿Por qué lo hiciste?
- Ya te lo dije ayer, en casa. Porque tengo miedo de que me lastimes.
- Ya te lo dije ayer, en tu casa: jamás te lastimaría.
- Eso dicen todos.
- Yo no soy todos.”
― Congo
- ¿Debería estarlo? (Alamán)
- Si. Te traté muy fríamente cuando llegué.
- Muy fríamente.
- Discúlpame.
- ¿Por qué lo hiciste?
- Ya te lo dije ayer, en casa. Porque tengo miedo de que me lastimes.
- Ya te lo dije ayer, en tu casa: jamás te lastimaría.
- Eso dicen todos.
- Yo no soy todos.”
― Congo
“El dolor y la amargura habían regido su destino convirtiéndola en un ser desesperanzado. Había existido un tiempo en el que ella había sido feliz en un maltrecho establo, recostada desnuda sobre el pienso de la caballada, el pelo suelto y mezclado con la alfalfa, cubierta con caronas y mantas ranqueles, el hedor de las bestias impregnado en sus fosas nasales, pero entre los brazos fuertes de su amante, que la habían confortado como nada. Ahora, circundada por el más estupendo boato, ataviada con sedas de China y brocados de Lyon, sus cabellos de oro entrelazados con miríadas de perlas asiáticas, envidiada y admirada, tenía ganas de morirse.”
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Samara’s 2025 Year in Books
Take a look at Samara’s Year in Books, including some fun facts about their reading.
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