Acabo de terminar la primera parte, tengo un nudo en el estómago. Una sensación de tristeza y vacío me invade en los más profundo del alma, y la angustia y la rabia son sentimientos que afloran. Qué ganas de abrazar a Noemí, Jacques, Emma y a Efraím, qué ganas de cuidarlos. Es curioso cómo, a pesar de haber leído o conocido tantas historias similares, el dolor nunca deja de impactar con la misma intensidad.
— Feb 07, 2024 06:11AM
Add a comment