«En eso estaba el secreto, en distanciarse de la situación personal (de perplejidad, de hambre, de náusea, de frío) para relacionar el laberinto de fuera con la topografía provisional e ignorada del propio cuerpo. Al fin y al cabo todo eran tuberías escondidas acarreando aguas residuales, jugos gástricos, gasolina, sudor, humo, dinero, palabras, sustancias pútridas, material de derribo.»
— Jul 02, 2026 11:32AM
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