A la altura de un ave,
encandilado, me dejo guiar,
por las luces que, diminutas,
en la ciudad saben brillar.
Una luz, solitaria,
ilumina páginas al pasar,
mientras la oscuridad acecha,
y los ruidos se van a apagar.
El aire, con paz me envuelve,
la noche, lenta, acomete,
mi alma descansa en calma,
y en silencio, todo se detiene.
— Sep 19, 2024 07:04PM
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