«"Desde 1964, los niños del río no hemos dejado de morir", asegura. Y son ellos y sus vecinos y sus primos y sus abuelos y sus novias y sus hijos los que bajan silenciosos, indefensos y anónimos por el río Magdalena, el mismo que les traía la música, la moda y el amor cuando los días eran azules y las noches libres de tormentas».
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— Jul 22, 2026 08:16PM
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