Y cuando un poco más tarde pensó de nuevo en Agnès, se había convertido en algo demasiado lejano para que la ausencia del cuerpo apretado contra el suyo, de la voz risueña, excitada por la proximidad del infierno del juego, fuese otra cosa que un espejismo tenue, inconsistente, traído y disipado al instante por el aire tibio, por una lasitud que ya no iba a topar contra nada.
— Jun 04, 2026 05:38AM
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