“—Hola, mi gran nubarrón —me saluda, justo antes de restregarme los nudillos por la coronilla.
—Muy profesional, Rosalie.
Intento no mirarla, pero me quedo helado cuando noto la uña de su dedo índice recorriéndome el borde de la oreja. Sé que lo hace de broma, pero no puedo evitar que se me corte la respiración.”
— Aug 08, 2026 08:40PM
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